El privilegio de las hadas

6 abril 2026

Gran inauguración, el cartel no añadía nada más. Bajo su sombra una puerta estrecha y oscura. El portero, de aspecto dudoso, saludaba a los escasos visitantes.

-Quizá esta noche lleguen más criaturas- dijo la araña -. La nocturnidad siempre invita a recorrer las calles silenciosas.

-Cállate- le gritó el hombre -. A nadie le importa el privilegio de las hadas. Su fulgor se apagará sin más.

-Y, cuando ya no quemen al paladar, nos las comeremos- se relamió saboreando su carne tierna entre los quelíceros.

Esperaron por tres noches hasta ver como dentro caían sin que nadie viniese a salvarlas. Esperaron por cuatro días más y al final de la semana se sintieron seguros de poder hacer con las hadas lo que quisieran.

LaRataGris