Un lugar donde quemarse

9 enero 2020

Estaba hecha de estrellas. Brillaba con ellas y a la vez le quemaban, por eso a veces necesitaba un rincón en el que explotar. Cuando sonreía el mundo giraba deprisa a su alrededor. La luna estaba contenta mientras le escuchaba enredarse en un laberinto de palabras para decir que había amanecido, por eso a veces le pillaba el sol y ya se iba más tarde.

Su respiración era el aliento de la vida y, por ser tan importante, podía ignorar la realidad, construir su propio refugio, donde disfrutar de la soledad de una compañía.

Estaba hecha de luz y fuego, estaba hecha de amanecer e infierno. Lo era todo, incluso cuando se volvía pequeña nada.

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La barrera invisible

18 febrero 2019

Primera lección: La vida, tu vida, no te pertenece . Eres el engranaje de una gran corporación, la humanidad, cuya dirección ha caído en malas manos.

Segunda lección: Destruye el sistema, tendréis que liberaros.

Existe una barrera invisible entre ficción y realidad, un punto de no retorno que nadie se ha atrevido a traspasar, por eso bailamos en la ficción.

Ficción: la realidad es una ficción, una mentira impuesta,aunque casi siempre autoasumida con ayuda de una educación programada.

La ficción sirve para cohesionar a la sociedad. Gracias a ella se sustentan los regímenes actuales. Caprichosos y personalistas en un salvajismo de mercado.

Realidad: Son mucha de las cosas que no nos creemos, que harían avanzar el mundo. La realidad nos asusta, por eso la escondemos tras un velo de ficción. “Son utopías irrealizables”, así las defienden los reales.

Destruye la ficción, como al sistema. Ponla en en evidencia y nada dolerá más que la libertad, exigente amante, no siempre complaciente, por eso se la elude tan amenudo.

Algunos papeles planteaban planes irrealizables, pocos se habían salvado de la quema. Su autora había desaparecido como humo pero quedaba la idea, como un susurro en primavera, flores estallando a cámara lenta, imparable.

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Utopía

19 marzo 2018

Un día, a la patria, le salieron patas cortas, como las que tienen las mentiras y, con su diminuto cerebro, pensó que era libre de hacer lo que quisiera.

Eran tan horribles las cosas que se le ocurrieron que no quedó ni el más retrogrado que pudiese defenderla.

La gente descolgó las banderas de sus balcones y, sin importarles si era delito o no, intentaron quemarlas para que no sufriese el corazón.

Los enemigos, que pertenecían a otro país, decidieron hacer lo propio antes de que su tierra hiciera idénticas salvajadas.

Juntos razonaban y desmontaban las tonterías de los poderosos. El mundo se convirtió en un lugar maravilloso en el que eliminar gobiernos y manías, eran felices viviendo en esa utopía.

Hubo muchos que intentaron adueñarse de la nueva situación, no se daban cuenta que contra ellos también estaban prevenidos.

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¿Y si las vacas volaran?
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Reformas “mohernas”

15 diciembre 2016

Reformas "mohernas"


Involución educativa

19 marzo 2015

Involución educativa


La iglesia moderna

13 agosto 2014

La iglesia moderna


La raíz de la revuelta

28 mayo 2014

la raíz de la revuelta


Aprender a creer

20 marzo 2014

aprender a ceer


Conexiones lejanas

16 enero 2014

conexiones lejanas


Ciberdestrucción

21 octubre 2013

Con dinero todo podía ser. Si alguien te vendía una máquina para ponerte los zapatos siempre le preguntabas si podías pagar con tarjeta y si el transporte estaba incluido. Yo tenía robots de cocina, otro que me ensuciaba el suelo para luego poder limpiarlo, uno que le hacia cosquillas a los niños y le rascaba la barriga al ciberchucho… Claro que eso fue hasta unos minutos antes de la destrucción.

Nos aniquilaron las máquinas y las personas ayudaron, no hicieron nada por detenerlas. Ellas simplemente fueron consumiendo su vida útil, se estropearon cuando no había pasta para sustituirlas, tampoco para arreglarlas. Jamas adquirieron conciencia, no se revelaron, no hizo falta por que nosotros habíamos construido una jaula mucho más eficaz.

Los dueños de las máquinas dejaron que, las nuevas generaciones, se llenaran de polvo en los almacenes mientras, la gente que se había acostumbrado a que los bocadillos se hiciesen con un zumbido de fondo, moría de hambre. La situación se volvía insostenible y, previendo una revuelta, los amos quemaron todo el genero para que el saqueo y la cantidad no devaluase los precios. El resto, como se suele decir, es historia que no pudieron archivar en ningún disco duro…desaparecimos con lo que trajimos puesto: carne y hueso que los insectos se encargaran de reducir.

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