Arañas insignificantes

15 diciembre 2015

Al final de la escalera, entre sombras, habita una arañita pequeña, la más diminuta e insignificante, prescindible. Las arañas importantes visionan vídeos en sus despacho: exigen transcripciones y resúmenes de todas las conversaciones importantes de los humanos. Sus arañas secretarias seleccionan las más relevantes y peligrosas para los arácnidos. Suben y bajan moviendo sus patitas de alambre tan deprisa que parecen hacerse nudos con los que debería ser imposible continuar y, aún así, no paran.

Los insectos han organizado un gran ejercito para defender a su pueblo. Detienen a todo aquel elemento subversivo que parece tener todo el apoyo necesario para alterar sus planes. Las arañas gordas llegan con sus telas y sus armas dispuestas a imponer orden mientras, al final de la escalera, arriesga su vida para conseguir información del enemigo aquella que simplemente cambiara un amo por otro.

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Dos mundos que son uno – Media verdad escogida

16 diciembre 2013

dos mundos que son uno

De mis encuentros pequeños con gente que no quiero, de mis palabras calladas y mis excusas sinceras por irme, alejarme y liberarme. De todo lo indeseable, de mi diccionario de exabruptos, de mis ganas de no repetir el comportamiento tóxico de escuchar venenos y envenenarme, de las pesadillas, los fantasmas enemigos, las garrapatas insidiosas y los vampiros poco elegantes vestidos de marca y dinero. Del que quiera entender, de mi ser hipócrita, de lo peor que me carcome para hacerme claro sabiendo que tejen mentiras suaves arañas de terciopelo. De mis tumbas cavadas y mis muertes anunciadas. De la absoluta mitad de vida que no me gusta y no lucha.

LaRataGris

Prosa: LaRataGris

Ilustración: Juan López de Ael

Voz: Isabel Navarro

La poesía muerde


Eléctrico

21 enero 2013

Vivían pequeños seres eléctricos en rincones oscuros. Iluminando con sus ojos leds las estáticas del aire que les sirven de aperitivo. Sobreviven entre sombras, atrapados por el cable que lo conecta a una comida mucho más nutritiva pero menos gustosa.

Caminan en círculos reducidos, pinchando, a cada paso, con sus patitas arácnidas; corren, saltan en su centímetro cuadrado sin atreverse a intentar escapar lejos del enchufe.

Un día, solo uno, tropezó tensando el cable que le ataba. Sonó un click y continuo vivo. Se casi descargo del susto. Caminó lentamente mientras atrapaba toda la estática que quedase a su alcance. Masticaba, un pasito, volvía a morder mientras pensaba en cómo, a pesar de la debilidad, se alejaba, sin problema, de su principal fuente de energía, sintiéndose libre de no dar carreras alrededor de un punto vacio. Allí donde iba llegaría más lento y más feliz.

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El retorno de Franco

31 octubre 2008

El retorno de Franco