El gato Guasón

27 octubre 2017

Vivía en un árbol el Gato Guasón. No lo hacia por tener allí su casa, lo que sucedía era que se había subido pero no sabia bajarse.

Se alimentaba de las peras que daba el nogal y, si se posaba algún gorrión, contaba chistes malos hasta matar de risa a los pajarillos, luego se los zampaba de un bocado y se echaba una siesta.

Una cometa, que también se había quedado atrapada, le servia para recoger agua los días lluviosos.

Ya llevaba varias semanas así cuando vio pasar una niña y se dijo- Anda, pero si ahí abajo hay gente. Quizá puedan ayudarme- empezó llamarla con toda la fuerza que tenía- ¿Niña?¿eh,niña?- ella miró hacia atrás sin ver a nadie- No, aquí, niña – Entonces se giró para el lado contrario con idéntica suerte -No, niña, arriba- y miró hacia el cielo mientras se preguntaba si alguien podría vivir en las nubes- ¡Que no! – le gritó el gato desesperado- aquí, en el árbol.

-Ostras- lo vio al fin- ¿Qué haces ahí, gato?

-Me he quedado atrapado. Estoy harto de comer peras. Me gustaría tanto bajar y encontrar una tienda en la que me vendieran raspas de sardinas y huesos de pollo.

-Ah,- contestó ella- yo se donde hay una de esas- Y sin pararse a pensar salió corriendo, sin esperar al felino

-iEspera!- intento detenerla sin éxito- si no me bajas no podre seguirte- pero ya estaba demasiado lejos.

Pasaron unas horas, pasaron tres nubes grises y pasó un elefante a la altura del árbol- Oye- pensó el gato- podría subirme a su espalda aunque…si luego no puedo alcanzar el suelo no se sí algún pájaro se parara distraído sobre el paquidermo, para que yo me lo puede Zampar. Sera mejor que no me mueva de aquí, por si acaso.

Al rato apareció un niño -¿Joven?- llamó su atención-aquí. Él miró hacia atrás, hacia delante y a las nubes con la misma fortuna que su predecesora. Solo cuando miró al árbol vio al gato que, una vez más, contó su historia omitiendo, eso si, lo de la tienda, para evitar que saliera corriendo.

-Yo te bajare-le dijo el niño. Le dio a un botón que había en la corteza del árbol, esta se abrió y apareció un ascensor con el que subió al primer piso y bajó al gato que pensó:” anda que si llego a saber que había un montacargas”

Mientras volvió a aparecer la primera niña que mirando a la copa del árbol. Gritó- Gato, ¿gato?,que me he dado cuenta que me he marchado sin llevarte conmigo.

-No te preocupes- le hizo dar un respingo hablándole desde abajo -me ha ayudado este crío.

-Anda, Juanito, mi hermano

-Pues si no es porque lo dices pero si, si que desprendéis cierta similitud vital- apostilló – ahora solo me falta la raspa

-Yo se- le dijo y salio corriendo. Pero esta vez también estaba abajo y la persiguió. La alcanzó ya en la tienda, donde comió unas ricas raspas de sardina y estuvieron muy contentos. Bueno, todos menos Juanito que los vio salir disparados sin saber donde iban. El se quedo allí parado y fue feliz por otros cosas, aunque esa es una historia distinta que ya sera explicada.

LaRataGris

Y cosas diferentes en: Payhip o Comic Square

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Cómplices del sistema

22 mayo 2017

-Pase por aquí-El gesto del vendedor es afable, de estudiada cercanía y cordialidad. Muestra su eterna sonrisa, siempre más importante que el producto, para engatusar al comprador. Intenta que los dientes no resulten demasiado amenazadores-¿En qué puedo ayudarle?- Le acerca una silla demasiado cómoda mientras le arrulla con su tono amable.

Pedro se recuesta sin perder la rigidez que siempre le acompaña a estos sitios, en parte por la edad pero también por la desconfianza que le suscitan los vendedores- necesito….

-No me diga más-le interrumpe el comercial, dejando sobre la mesa mil y un cachivaches- Usted necesita un “Stoner”, Cuatro ‘pemr,” una punta “drosi” del siete y seiscientos”ORL”…

– Mire usted-intenta frenarlo- necesitar solo necesito aire, pero mi pensión unicamente me permite soñar con el más barato, así que pongame una botella.

-Pero, ¿y la calidad?¿la comodidad?¿|a apariencia?…- recita la batería de argumentos con que le había armado la empresa.

– Todo regalo será bien recibido. Como le dije, ahora mismo, no tengo ni para el más barato. voy a hacer un esfuerzo enorme.

-Entonces-comenzó a hilar una nueva mentira – el más barato que tenga los características idóneas

-El más barato -insiste Pedro

-Eso es- se pone firme el vendedor- el más barato de esos- y ahí iba el más económico, evidentemente, pero de la gama intermedia. De esa forma recibiría una palmadita, como la de un cachorro moviendo la cola para el amo. Seguiría en la empresa, comiendo las miserias de los demás. Los esfuerzos ajenos se iban por la puerta, con sus dueños, si había pagado era suficiente, otro se ocuparía de la comida.

LaRataGris

Portada Vota Charlie: Piezas

compra, el que según mi madre es el mejor cómic del momento, y eso sin leerselo. Pero no lo compres como en el cuento anterior, aquí sin trampa ni cartón 8P

 


Microrelato de terror

1 noviembre 2016

Me contó la luna que en mis entrañas habitan seres del averno, que les escucha roer mis huesos al caer la noche. Por eso soy tan frágil cuando me golpea.

LaRataGris

Y, aunque puede que lo continúe, acabas de leer el microrelato con el que participe en el concurso propuesto por Esther Magar. En su blog puedes leer el resto de obras de todos los que participaron


Poesía cotidiana

1 mayo 2016

Intentaré ser poético para que la gente que no ve la realidad o parece pintarla de un color rosa pueda, lo diré con un quizá, quizá pueda entenderme.

Cada día el hombre que gobierna en mi trabajo me pedía que me tumbase en el suelo para que a él le fuese más sencillo defecar en mi boca abierta.

Muchas veces tener un trabajo, incluso en los tiempos que corren, no es un gran chollo- aunque te de para comer, guiño, guiño y arcadas.

Quejarse, exigir más derechos,es bueno para todos y todas. Deberíamos apoyarnos, no hundirnos. Mientras los trabajadores, activos o parados, sigamos dispersos y serviles seguirán cagando sobre nosotros mientras, encima, se lo tenemos que agradecer al señorito del Cortijo.

Feliz día del trabajador y que no decaiga el resto del año leches.

LaRataGris


Los falsos finales:

5 octubre 2015

Lagartija Loser

-¿Cómo me describirías?- Respira hondo y pone su mejor pose fotográfica: El cuerpo tan rígido como puede, la cabeza altiva pero ladeada hacía la izquierda, los ojos entornados y la boca del pato más serio de la bandada.

Man la mira exhalando algo de desgana- Estas gorda- y lejos de detenerse suelta como una metralleta que no necesita respirar- Evidentemente no lo sabes, por eso te pones esa ropita de niña de quince años anoréxica con la que te es imposible contener toda tu masa corporal. Claro esta, no tienes quince abriles a tus espaldas y se nota. Además te has puesto ese nick absurdo que promete cosas que no cumples, Lagartija Loser, ¿qué clase de nombre es ese?

– Vale,- intenta recuperarse del varapalo- reconozco que no me esperaba esa respuesta, mamón, y no puedo decirte que es la mejor cita a ciegas que he tenido así que- se levanta haciendo que todo se tambalee con el ímpetu- espero que no te atragantes con el resto de comida o, bueno, ¿por qué no?

– Espera.- es una petición seca, casi no se mueve al pronunciarla- Me excitan las gordas. He estado cachondo durante toda la cena y eso no pretendía ser un insulto.

-¿De verdad?- ríe escéptica sin volver a sentarse- ¿He de suponer que era un piropo?

-Claro que no.-Le señala un asiento que ella rechaza- Me has pedido una descripción, que podría haber suavizado, pero es lo que eres y me siento atraído.- hace una pausa y sonríe intentando parecer simpático- Eso si, tu nombre me parece una mierda. Tendrías que llamarte Big Mama o algo parecido, un nombre de guerra que describa lo poderosa y bonita que eres.

– ¿De verdad esto te funciona?- Lagartija se apoya frente a el, sus pechos se mueven como gelatina que no puede dejar de mirar.

– No mucho. Hace quince años que no salía.

– Y yo acabo de llegar ahora que tu mujer te acaba de mandar a freír espárragos. Mucho te ha tenido que aguantar.

-No, bueno- duda sin dudarlo para conseguir un efecto dramático- soy escritor.

– Se nota por lo bien que escoges las palabras.- modula su voz para que sea un cuchillo afilado.

– ¿Puedes darme otra oportunidad?- es su primera súplica

– ¿Qué mierda escribiste?¿algo que pueda conocer sin vivir en tu rellano?-apuñala sin compasión.

– “Pasión y cinco historias de los exquisitos”- sin fanfarrias ni pomporrutas imperiales, unicamente una carcajada rompe el silencio.

– joder, si me lo leí por pena, bueno yo y tu madre supongo. Me dio por buscar el peor libro de la historia y allí estaba el tuyo, encabezando la lista.

– En algo tenía que ser el primero- sonríe por compromiso

-No, en serio- Vuelve a sentarse para olvidar la discusión anterior- Cómo es posible que salga un libro con vocación de bestseller, que la editorial lo promociona a saco y no le interesa a absolutamente a nadie.

– Tampoco creo que fuese tan desastroso- intenta defenderse.

– Vamos,- asfixiada no deja de reír.- ¿Cuantos te dejaron escribir después de ese?

– Diez

– Vale,¿y publicados?

– La buena literatura no siempre es la que te publican

– En tu caso esta claro- sentencia de forma tajante.

….

-Fíjate bien- Lagartija coge cinco aceitunas- tu quinteto exquisito. ¿De verdad piensas que unas olivas representan la delicadeza, la élite que entraña la palabra exquisito?- Se echa una en la boca y la mordisquea hasta acabar jugando con la lengua y las rugosidades del hueso. Sin carne la vuelve a dejar sobre la mesa- podría ser que tus protagonistas escondiesen algo bajo la piel. ¿Sabías que hay gente que talla figuritas con estos huesos? Yo alucino, aunque evidentemente no es tu caso

– Veo que sigues dolida por lo de llamarte gorda

– Y yo veo que no quieres que olvidemos el tema y acabemos la cita sin que te clave el tenedor en un ojo- durante un segundo eterno lo mira directamente a las pupilas y luego sonríe- tu libro de mierda, ese si sería un título adecuado: los exquisitos deciden probarse trabajando en una fábrica, un pesquero, las cloacas, el metro y el mercado de un barrio marginal. Escuchan pop melódico a escondidas para no perder su fama de tíos duros- se come otra oliva- aquello no tiene ni pies ni cabeza, aburre y carece de sexo explicito, tu público objetivo no entiende las ironías ¿lo sabías?

– Es para que tenga distintas lecturas- interrumpe y se vuelve a encontrar otra mirada clavada en la suya

– La única conclusión que saque del libro es que cinco amigotes se juntan en el bar a contarse batallitas de abuelete y a ver partidos del osasuna- de un bocado acaba con el resto de protagonistas- unicamente salvo el primer capítulo, escrito en estado de gracia, parece de otro libro.

-Lo escribí antes de ser escritor- se arriesga a otra mirada fulminante que no llega- lo presente a una editorial y como gusto tuve que añadir quinientas páginas más de relleno

– En tu defensa diré que me pareces mejor escritor que cita

– Genial- sonríe sin ganas con el último sorbo de café- El camarero empieza a mirarnos mal.

– Sera que estoy demasiado gorda para su fino criterio estético.

– O puede que quiera cerrar- Man mira a su alrededor- somos las únicas personas en el local, cada semana nos pasa lo mismo.

….

El reescritor

Ceferino se enciende un cigarro mientras recoge la última mesa. Tenía prisa por que se marchasen pero ahora él no corre demasiado. Aprovecha cada calada después de una larga noche. Incluso se sienta un poco a darse un masaje en los pies- Vamos Cefe- Manu si que tiene prisa por ver a sus hijos dormidos, darle el beso de buenas noches- No te encantes ahora, tío.

– Es que no puedo con estos, necesito descansar

– ¿Hoy qué eran?- se enciende un cigarro sin dejar de barrer

– Una jodida cita a ciegas. Ella se ofendía por que la llamaba gorda. Joder si es una raspilla.- se vuelve a poner los zapatos y sigue recogiendo sin dejar de parlotear- te acuerdas cuando vinieron disfrazados de astronautas.

-Ostia, ¿cómo lo voy a olvidar?, le hicieron triturar las bravas y los pinchitos a Eusebio para que pasaran por aquel tubo aspirador que traían- se seca el sudor- la gente no dejaba de mirarles.

– Normal. Estos viven en la luna de Valencia.

– Y ¿cómo han acabado el libro hoy?- Se detiene Manu

– Jajaja, tu curiosidad de gato necesita saberlo ¿verdad?- Ceferino, que no necesita una invitación a parar, encuentra una excusa perfecta para detenerse- hoy me ha gustado. Un poco pasado de vueltas: Los cinco exquisitos tocaban cada uno su canción. De repente el camión que conducía Pus O Cara Sueño tropieza con un bicho en la carretera y da tres volteretas en el aire, a cámara lenta. Pero, él, en ningún momento deja de cantar, mientras sujeta el volante: no puede fallarle al resto de compañeros. A pesar de intentar mantener la calma, y estar a miles de kilómetros, los otros notan una alteración y modifican su melodía para vibrar en el mismo plano. Entonces desaparecen; como si el mundo implosionase para tragárselos y escupirlos en una tierra paralela, todos en un mismo punto. Caminan de forma lenta mientras sobre sus cabezas, que nunca sabes si están arriba o abajo, flota una mujer.

– Pero eso,- le corta Manu que hasta ahora escuchaba ensimismado- no tiene nada que ver con el resto del libro.

– Lo se- Ríe Ceferino- Es que ella no paraba de insistirle en que el libro es una mierda y que tenía que cambiarlo. ¿continuo?

– Claro, no me dejes en ascuas.

– Ella es pasión. La loca le ha dicho que es la única forma de ver una mujer en su obra de supermacho misógino…

– Y tiene razón

– No jodas- se sobresalta el camarero-¿al final te la has leído?

– Tras un año escuchando cada semana un final alternativo no pude resistirme. Me lo descargue el otro día

– ¿Y que tal?- se enciende otro cigarrito

– A la altura del codigo Da Vinci

– ¿Tanto?- Ríe antes de continuar- Pues ellos, esta vez, acaban en una especie de orgía mágica entre la chica y los cinco. Pero ella es como una directora, no participa del sexo. Dibuja los signos en el aire, trazando un portal místico. Lo hace coincidir con el clímax de los exquisitos. Yo creo que es otro falso final, como ahora hacen estas cosas en trilogía

– ¿¡Vosotros!?- La voz sale de la cocina rígida y penetrante- menos cháchara y más limpiar. Que me juntáis la cena con la comida.

– A sus ordenes don Eusebio- obedecen inmediatamente.

-Sabes- disimula Manu- creo que escribiré un final distinto.

– Tu alma de poeta necesita reescribir todo eso. No puedes soportar que el mundo sea un lugar tan feo.

– Si, pero mi final sera uno tan abierto que acabara igual que empieza. Con la Lagartija diciendo: -¿Cómo me describirías?-

-Vale, pero pon muchas mujeres.

– Joder, acabas de cargarte la magia.

LaRataGris

Y este falso final requiere una pequeña explicación:

Hace unos días, con el grupo literario Insectos Comunes, decidimos escribir el primer capítulo de un bestseller. Al hacerlo nos encontramos varios principios sin final. Por eso nos propusimos una doble cita a ciegas. Por orden de llegada cada autor cogió un principio ajeno para darle una conclusión, pero no tendría que ser su voz si no la de un fan que habiendo quedado con el autor le recriminaría el final de su obra y le propondría uno alternativo.

Yo tuve el privilegio de mancillar el principio de Manu: Pasión y cinco historias de los exquisitos, espero que me disculpe.

Otros finales que puedes disfrutar son los de:

Cita a ciegas con un escritor de Esther Magar, acabando un texto de Chukes Rivers

Cita a Ciegas con LaRataGris de Luis Ernesto Molina Carrillo, acabando un texto de LaRataGris

Matando el tiempo de Chukes Rivers, acabando un texto de Daniel Centeno

Basura espacial de Manu LF, acabando un texto de Benjamín Recacha

Y conforme vayan surgiendo os añado el resto


Algo que comer

9 julio 2015

Algo que comer


El rincón del poeta

30 junio 2015

El poeta vivía un sueño de palabras delicadas, con las que construía frágiles fortalezas de resistencia. Pintaba la realidad con plastidecores y tinta china pero, siempre el hambre, acababa guiando sus pasos por los caminos de la condena. Tenía un trabajo prisión en el que debía producir grises.

Cada día, el amo, contaba los excedentes que tenía que destruir-¡Tiene que sobrar más- gritaba cuando se sentía un pobre que no derrochaba, que malgastaba menos que su competidor- ¡Tenéis que ir más deprisa vamos, vagos, producid!

– Uno más- se decía el rapsoda- sólo uno más para poder comer.

Si nadie miraba escribía un verso apresurado, apenas un haiku, al que robarle el olor durante el resto de la jornada. Una esperanza.

-¡Señor Eme!- Su dueño estaba formado por los peores clichés de un tirano. Transmutado en cerdo sudoroso, de sonrisa parca y palabras ofensas- existe un rasgar de lápiz inapropiado en esta oficina, como si alguien escribiese versos para no estar trabajando ¿Sabe usted algo?

-Fue,- la hoja arrugada de palabras se pierde en el bolsillo- fue sólo un instante.

– Ha de producir, esclavo. No le pago para holgazanear. Que no se repita.

Una cámara comenzó a seguir sus pasos de poeta, alguien contaba las veces que respiraba, si perdía algún segundo en un movimiento innecesario.

Me duele el hambre. Yo que sólo necesito un punto pequeñito donde caerme muerto, beber el aire de forma suave y pausada. Me obligan a la inmediatez, a lo mundano.

Me duele el hambre, amigo mio, de una forma que sólo puede ser sentida, me es imposible explicarte como me esta pudriendo por dentro esta sin razón que es el trabajo.

Me duele y se me corta el aliento con lo que quieren que haga y hago. Me sienta tan sucio este traje de obligaciones que me desnudaría para no necesitar sus telas infectadas. Quedaría a la vista, igual que en esta carta que te mando, comería vientos si no me doliese tanto este hambre que me destroza.

-¡Señor Eme!- siempre otro grito- salga del lavabo, ya lleva demasiados segundos sin hacerme ganar más dinero- pero Eme se había marchado.

LaRataGris