Dum dum dum

5 agosto 2019

Muy a su pesar, con las cuatro cuerdas afinadas y un aspecto inmejorable, el bajo se sumó a la banda.

Él sabía que tenía un sabor diferente, que sus notas se entremezclaban en el paladar haciéndole respirar distinto. Pero su bajista tenía que comer, alimentarse de cosas que él no podía darle.

Por eso se sometía a los finales felices que otro quería cantar. Luego lloraba al quedarse solo, un llanto triste y contagioso.

No eran lágrimas especialmente originales, ni tan siquiera de un virtuosismo excelso, sonaban como un dumdum rítmico y penetrante. Es allí donde podría morir sin que nadie se diese cuenta, con su sabor personal saciando las papilas gustativas.

LaRataGris

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Arte caníbal

2 julio 2019

Había construido su mundo con retazos de otros mundos, un collage de robos y pintura. Allí se escondía de los otros planetas, se hacia fuerte, ante la inminente colisión.

No era el rey de su mundo, eso iría en contra de todo lo que creía, no podía ordenar ni disponer. Él caminaba como uno más y, si le protegían, era porque entre ellos eran una piña .

Amaban sus ojos, querían devorarle el corazón para poder llevarlo dentro.

Le dieron unos días de margen, unas horas de ventaja, unos minutos de reflexión. En un segundo decidió quedarse en su mundo, atento al canibalismo, a las colisiones, a la vida que había escogido.

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No te olvides levantarte


Mis amigos de los bancos

30 mayo 2019

Mis amigos de los bancos

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Pobre vida

26 febrero 2018

A veces bajaba hasta el metro donde el aire era espeso y caliente. Me llevaba una libreta, un bolígrafo y algo para picotear. Allí podía pasarme las horas muertas.

Me quedaba lejos del frío de la calle, del de mi casa sin calefacción… en realidad solo iba para no congelarme. Casi nunca tenía que hacer uso del transporte, unicamente me quedaba en la estación hasta que llegaba la hora de volver a mi trabajo de esclavo o hasta que cansado volvía a mi dulce hogar.

un día, creo que coincidió con que no pudiese seguir tirando mi dinero en un alquiler, pensé que también seria un buen hogar en el que pasar la noche. Como no había bajado preparado subí por unas mantas y algo para cenar en frio.

Esquive como pude la vigilancia mientras pensaba en mi situación. Cada vez más me iba pareciendo a un mendigo, con trabajo, eso si, pero con mis necesidades por cubrir.

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Si aún te puedes permitir un lujo no dudes en pillarte “Vota Charlie” en: Comic Square o en Payhip


El gato Guasón

27 octubre 2017

Vivía en un árbol el Gato Guasón. No lo hacia por tener allí su casa, lo que sucedía era que se había subido pero no sabia bajarse.

Se alimentaba de las peras que daba el nogal y, si se posaba algún gorrión, contaba chistes malos hasta matar de risa a los pajarillos, luego se los zampaba de un bocado y se echaba una siesta.

Una cometa, que también se había quedado atrapada, le servia para recoger agua los días lluviosos.

Ya llevaba varias semanas así cuando vio pasar una niña y se dijo- Anda, pero si ahí abajo hay gente. Quizá puedan ayudarme- empezó llamarla con toda la fuerza que tenía- ¿Niña?¿eh,niña?- ella miró hacia atrás sin ver a nadie- No, aquí, niña – Entonces se giró para el lado contrario con idéntica suerte -No, niña, arriba- y miró hacia el cielo mientras se preguntaba si alguien podría vivir en las nubes- ¡Que no! – le gritó el gato desesperado- aquí, en el árbol.

-Ostras- lo vio al fin- ¿Qué haces ahí, gato?

-Me he quedado atrapado. Estoy harto de comer peras. Me gustaría tanto bajar y encontrar una tienda en la que me vendieran raspas de sardinas y huesos de pollo.

-Ah,- contestó ella- yo se donde hay una de esas- Y sin pararse a pensar salió corriendo, sin esperar al felino

-iEspera!- intento detenerla sin éxito- si no me bajas no podre seguirte- pero ya estaba demasiado lejos.

Pasaron unas horas, pasaron tres nubes grises y pasó un elefante a la altura del árbol- Oye- pensó el gato- podría subirme a su espalda aunque…si luego no puedo alcanzar el suelo no se sí algún pájaro se parara distraído sobre el paquidermo, para que yo me lo puede Zampar. Sera mejor que no me mueva de aquí, por si acaso.

Al rato apareció un niño -¿Joven?- llamó su atención-aquí. Él miró hacia atrás, hacia delante y a las nubes con la misma fortuna que su predecesora. Solo cuando miró al árbol vio al gato que, una vez más, contó su historia omitiendo, eso si, lo de la tienda, para evitar que saliera corriendo.

-Yo te bajare-le dijo el niño. Le dio a un botón que había en la corteza del árbol, esta se abrió y apareció un ascensor con el que subió al primer piso y bajó al gato que pensó:” anda que si llego a saber que había un montacargas”

Mientras volvió a aparecer la primera niña que mirando a la copa del árbol. Gritó- Gato, ¿gato?,que me he dado cuenta que me he marchado sin llevarte conmigo.

-No te preocupes- le hizo dar un respingo hablándole desde abajo -me ha ayudado este crío.

-Anda, Juanito, mi hermano

-Pues si no es porque lo dices pero si, si que desprendéis cierta similitud vital- apostilló – ahora solo me falta la raspa

-Yo se- le dijo y salio corriendo. Pero esta vez también estaba abajo y la persiguió. La alcanzó ya en la tienda, donde comió unas ricas raspas de sardina y estuvieron muy contentos. Bueno, todos menos Juanito que los vio salir disparados sin saber donde iban. El se quedo allí parado y fue feliz por otros cosas, aunque esa es una historia distinta que ya sera explicada.

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Cómplices del sistema

22 mayo 2017

-Pase por aquí-El gesto del vendedor es afable, de estudiada cercanía y cordialidad. Muestra su eterna sonrisa, siempre más importante que el producto, para engatusar al comprador. Intenta que los dientes no resulten demasiado amenazadores-¿En qué puedo ayudarle?- Le acerca una silla demasiado cómoda mientras le arrulla con su tono amable.

Pedro se recuesta sin perder la rigidez que siempre le acompaña a estos sitios, en parte por la edad pero también por la desconfianza que le suscitan los vendedores- necesito….

-No me diga más-le interrumpe el comercial, dejando sobre la mesa mil y un cachivaches- Usted necesita un “Stoner”, Cuatro ‘pemr,” una punta “drosi” del siete y seiscientos”ORL”…

– Mire usted-intenta frenarlo- necesitar solo necesito aire, pero mi pensión unicamente me permite soñar con el más barato, así que pongame una botella.

-Pero, ¿y la calidad?¿la comodidad?¿|a apariencia?…- recita la batería de argumentos con que le había armado la empresa.

– Todo regalo será bien recibido. Como le dije, ahora mismo, no tengo ni para el más barato. voy a hacer un esfuerzo enorme.

-Entonces-comenzó a hilar una nueva mentira – el más barato que tenga los características idóneas

-El más barato -insiste Pedro

-Eso es- se pone firme el vendedor- el más barato de esos- y ahí iba el más económico, evidentemente, pero de la gama intermedia. De esa forma recibiría una palmadita, como la de un cachorro moviendo la cola para el amo. Seguiría en la empresa, comiendo las miserias de los demás. Los esfuerzos ajenos se iban por la puerta, con sus dueños, si había pagado era suficiente, otro se ocuparía de la comida.

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Portada Vota Charlie: Piezas

compra, el que según mi madre es el mejor cómic del momento, y eso sin leerselo. Pero no lo compres como en el cuento anterior, aquí sin trampa ni cartón 8P

 


Microrelato de terror

1 noviembre 2016

Me contó la luna que en mis entrañas habitan seres del averno, que les escucha roer mis huesos al caer la noche. Por eso soy tan frágil cuando me golpea.

LaRataGris

Y, aunque puede que lo continúe, acabas de leer el microrelato con el que participe en el concurso propuesto por Esther Magar. En su blog puedes leer el resto de obras de todos los que participaron