Grácil Gargantua

16 marzo 2021

Danzan dos gigantes, giran contrarios al mundo.

Mueven sus brazos gráciles como plumas cayendo acunadas por la brisa. Bailan felices, permiten que sus cuerpos se rocen mientras países tiemblan y caen cordilleras.

Dulce placer, piensan los medianos embriagados por el arte. Pagan un salario por asistir en primera fila a la destrucción de su raza.

-Bienvenidos al final de un ciclo- gritan los Vendedores de entradas-. Sonría para la foto final, solo veinte billetes.

De repente fluye la vida, se crea con la cópula salvaje de los gargantuescos seres. Llegaran nuevos bailarines, modificaran el planeta a su ritmo; lo harán propio mientras que nosotros solo podremos chasquear los dedos con el dumdum de sus pisadas. Pudimos ser amigos de los gigantes, pudimos y preferimos la destrucción del espectáculo.

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Muertos normales

12 marzo 2018

Compartían una extraña rareza biológica. Técnicamente los dos habían muerto, cada uno a su manera. No les unía la enfermedad, la fecha de defunción o ubicación; pero eran los dos únicos casos en el mundo, certificados, de vida tras la muerte.

La ciencia tenia mucho interés en juntar a los difuntos, hacer que procrearan, estudiar cada uno de sus estertores antes de ir a dormir.

Un empresario había, incluso, registrado un eslogan para presentarlos en el mundo del espectáculo: La fabulosa incongruencia duplicada .

Cada cuñado con su teoría del ¿por qué?, el ¿cómo? o ¿cómo se la podían meter a ella, mientras reían de forma bravucona?. Hubiese sido tan sencillo mirar a los ojos de la verdad como doloroso: Habíamos muerto todos, solo que, Spencer y Maria eran los únicos conscientes de la anomalía, no escondían su pena y eso les hacia especiales, singulares.

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y cucarachas muertas en: Comic Square o en Payhip


El increíble espectáculo de las terribles serpientes voladoras

28 enero 2013

Llegaron a la ciudad anunciándose a bombo y platillo. Hacían tanto ruido que era imposible no saber que: LAS TERRIBLES SERPIENTES VOLADORAS DE ACAMUTAP HAN LLEGADO. Iban a ofrecer el mayor y más salvaje espectáculo del mundo; no apto para niños, que eran los que estaban en primera fila cuando las fanfarrias anunciaron que iba a comenzar el show.

Las palabras se quedaban cortas. Era una conmoción que, más tarde, la Adrenalina se encargaría de exagerar. La fama crecería hasta la siguiente ciudad, donde llegarían con el camino hecho. En cada representación se tenía que ir un poquito más allá para que nadie dejase de sorprenderse. Cada vez se desencajaban mas mandíbulas; mas ouchs, uffs y ughs entre un público ansioso de morbo rápido y directo. La satisfacción tenía que durar hasta la siguiente carnicería, hasta que las prohibiesen por falta de interés económico, así es la compasión del dinero.

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