Integrando a Lorena

11 octubre 2011

Lorena se levantó despacio, dejando que toda su estructura molecular bailase con el universo. Abrió los ojos y una cara poco amigable le gritó- más deprisa, corre, empieza a funcionar.

Empujada caminó demasiado rápido, se convirtió en carrera olvidando todas sus moléculas más resistentes.- Revolución- le suplicó cada poro de la piel- busca felicidad, ella te ayudara- pero Lorena sintió miedo. Ya había perdido media vida en ráfagas de velocidad y, ahora, no quería que su vigilante le robase otra media por pensar libertad. Le pidió clemencia sin haber hecho nada y el reestructuro sus rutinas para que no volviese a imaginar tonterías.

Se levantaría antes, comería menos y la aceleraría un poquito más. Siempre pinchándole, azuzando, sacándole todo el jugo hasta convertirla en una muñequita, una autómata simple, de respuesta ágil y predecible.

Cuando la mente empezó a ser un estorbo, en el mismo instante en el que su cuerpo comenzó a moverse por reflejos adquiridos, Lorena dejó de existir.

Todo lo que realmente era se había disgregado en el infinito. Se había quedado en un algo seguro, sin miedo y sin vida.

LaRataGris