En la ciudad oscura

23 marzo 2026

Ya no distinguiamos el día de la noche. La ciudad se había sumido en la oscuridad absoluta de sus malos humos; un escudo contra los rayos del sol y las estrellas.

La negrura devoraba la luz de nuestros pensamientos. Nos volvía cenicientos, arrastrados de pies y manos.

En general parecíamos actuar igual que antes, con la misma eficiencia, idéntica actitud;

pero, por mucho que repitieron las mismas palabras una y otra vez, no era lo mismo.

La cabeza se nos marchitaba triste y desolada.

El futuro era gris, las arengas negras, ya no había clavos ardiendo a los que agarrarse y, aún así, continuábamos vivos en la ciudad oscura. 

LaRataGris