Arañas de plata

3 marzo 2020

La araña había tejido su casa con finas palabras de plata; su hogar, también su prisión.

Se deslizaba como quien todo lo sabe, con la seguridad de ser la primera en hablar y no esperar respuesta. Si algún insecto se enganchaba en su trampa lo envolvía en un discurso preparado. No dejaba que su interlocutor pronunciase ni un suspiro. -Que se seque y el tiempo y el hambre lo vuelvan jugoso, permeable a mis colmillos argumentos.

LaRataGris


Siempre más

5 marzo 2009

Vivían en la ciudad de plata siempre preocupados por no ser oro.

Vivían en la ciudad de bronce como podían o, más bien, sobrevivían.

Una al lado de la otra, separadas por un río de platino fundido; ensuciado con cuarzo, mármol y pirita.

Se miraban. pensaba la más pobre: ¿Quién fuera mi vecina, engalanada, siempre en fiestas?. Mientras, con voz sibilina, se oía entre las torres de tan noble metal: ¿Qué es lo que podría obtener de esa cochambroso lugar que alimente mis arcas?

Y cada día pensaba y cada día se oía hasta que, de noche, dos mensajeros, rompieron los reflejos y se encontraron con sus barcas a mitad de camino, entre ambas ciudades.

– Queremos ser plateados.
– Nosotros más poderosos- Y así quedo sellado un pacto. Los Bronceados, mano de obra más barata, construían un enorme puente que uniera las ventajas que tanto ansiaban, las que acabaron convirtiéndose en una plata cada vez más rica y un bronce como siempre había sido, pobre y desvalido.

LaRataGris.