Héroes perdidos

25 enero 2022

¿Mis héroes? -dudó- Todos y cada uno a los que alguna vez consideré héroes están ahora caídos en sus propios infiernos. Ídolos con pies de barro.

Se giró dispuesto a no seguir hablando pero alguien, entre el público, volvió a preguntarle

-¿Mis referentes?- reflexionó, cambió, modificó y buscó en la historia algún muerto que ya no pudiese traicionar su legado. Contrastó con todo lo que sabía hasta localizar, en el siglo III antes del culto, la única figura que se adaptaba a sus sueños.

Filipo de Meritea. Defensor de los pobres, luchador por un mundo justo e igualitario. Pensador crítico, guapo y educado. En definitiva el hombre perfecto, adelantado a su época. Lo presentó al mundo ofreciendo un ser superior, señalando su abdomen inmaculado, su culito sexy y el mapa cerebral de sus pensamientos más transgresores-. Esté es la única persona a la que puedo idolatrar sin ruborizarme.

Relleno los papeles para adoptarlo como referencia, solo le faltaba la rubrica en el formulario B-12 cuando nuevos estudios concluyeron que también era humano, tenía sus defectos.

-¡No hay héroes!-gritó- ¡Ni yo puedo serlo!

Miró el Camino marcado dispuesto a seguir su senda, pero no se sentía feliz. – Puede que no exista el prototipo de héroe ideal- se dijo- y, aún así, el mundo necesita todos los gestos que la gente esté dispuesta a regalar. Admirar las buenas actitudes, criticar el resto.

LaRataGris


Caídos en desgracia

22 octubre 2018

Ahora ya no se habla de crisis, somos tan asquerósamente ricos como siempre hemos sido, pero ya no se habla de crisis.

Isabel se quedo sin trabajo un año antes de que todo se fuese a la mierda. Era, en definitiva, una afortunada. Había aprendido a hacer malabares trescientos sesenta y cinco días antes que el resto de plantilla. Por eso, aunque llegaba debilitada por el hambre, aquella crisis no era nueva para ella.

Sin más le hizo un hueco a los nuevos. Les explicó donde encontrar los mejores rincones para desaparecer, siempre necesitan esconderse, sobretodo al principio, incluso en comunidades tan unidas como está.

Les explicó sus desventuras esperando que aprendiesen de sus errores, sabiendo que probablemente no lo harían. Recién caído aun te sientes superior, incapaz de llegar más bajo.-Me levantare- siempre piensan lo mismo. Ella esperara para recoger sus restos, cuando ya no se crean mejor que nadie, incapaces de seguir cayendo, aunque siempre quiere equivocarse, con esto, pocas veces lo hace.

-Todos tenemos que cometer nuestros propios errores- les decía- pero el que quiera me puede escuchar.

Algún día esto seria un mal recuerdo, cuando les convenzan que así es la realidad y estar tan jodidos sea sustituido por una aceptación de que esa es la vida que les toca. Mientras llega ese triste momento avanzan, con suerte se levantara una revuelta antes de que se den cuenta de que ya no hay nada que hacer, porque ya nadie habla de crisis.

LaRataGris


Morir del lado correcto

26 enero 2015

Morir del lado correcto