El primer paso

28 enero 2025

Se giró una última vez intentando calcular las posibilidades de pasar por aquel estrecho y bloqueado cañón.

Aunque solo fuera un puntito de esperanza necesitaba esa mínima luz. Pero, evidentemente, era infranqueable; las vallas habían tapado todos los agujeros de acceso, haciendo imposible colarse.

Desanimada volvió a posar su mirada en el nuevo camino por el que ya se habían marchado algunos de sus antiguos compañeros de viaje.

Parecía algo más lento y peligroso. Las sombras acechaban, no se escuchaban a los lobos y el silencio olía a amenaza.

Tan sigilosa como pudo se deslizó sin dejar de escrutar cada rincón. No encadenaba un paso con otro hasta asegurase de que nadie había empezado a seguirla.

Cada vez era más complicado transitar un sendero que se llenaba con los expulsados del primer camino. Había quien intentaba hacerse amigos, hacerse fuertes aumentando el número.

Ro prefería continuar sola, sin fiarse de nadie, ya la habían traicionado demasiadas veces. Se alejaba de los grupos cuando llegó ante la más alta montaña del mundo, solo la ayuda parecía hacer el paso accesible.

Necesitaban hacer una torre humana hasta que el primero alcanzase la cima y desde allí ayudase a subir al resto. Era imposible en soledad.

Lo intentó; buscó una roca a la que asirse, se intentó impulsar con ningún resultado.

Regresó por donde había venido, no habló con nadie pero muchos tomaron la misma decisión con la esperanzas de que las autoridades pertinentes reabrieran el paso, cualquier cosa antes que la solidaridad.

LaRataGris.


Distancias

19 septiembre 2011

De aquí al sol. Calculo las distancias, la velocidad e imagino el mejor camino para llegar a pie antes de desfallecer. Escalo montañas al cielo, me pongo de puntillas en la cumbre y me engancho de una nube que vuela baja y distraída. Salto sobre la primera estrella que me encuentro y de aquí voy dando un brinco por todas las demás. Una a una son peldaños de mi escalera a la luna, donde descanso siete noches hasta el amanecer.

En la octava noche abandono mi escondite nocturno. Me deslizo sobre luna nueva, busco la trayectoria de algún rayo de sol y, de puntillas sobre el, hago equilibrios en la dirección contraria a la luz. Me dejo atrapar por el día y suplico por que no me queme un fulgor cada vez más intenso.

Envejezco a cada paso, como si fuese el último que voy a dar. Deshidratándome, con la cara empapada en un sudor dispuesto a apagar mi cuerda floja con cada gota que cae… Calculé mal las distancias, la velocidad o equivoque el camino. Tal vez el sol este demasiado lejos como para llegar a el caminando, puede que yo no este preparado pero, intentarlo, fue suficiente para empezar.

LaRataGris