Amanecer normando

7 marzo 2016

 

Amanecer normando

Demasiado tarde nos dimos cuenta que los pepinos se habían caído.

Hrolf era un zoquete, por eso siempre le asignaban estos casos. Llegó a caballo, disfrazado de humano, con los ojos iluminando el camino.

Buenos días, le dijo al muerto, he oído un disparo, tal vez sea el momento…

No señor, respondió Billy, yo he escuchado justamente, y sin albergar duda alguna, lo contrario a un disparo.

Hrolf reflexionó durante un instante, acto seguido se incorporo de un salto, señalando las nubes con su dedo índice: ¿qué es de color malva y suena a contra disparo? Lamento decirte que no puedo oler lo mismo que tu has escuchado.

Billy cerró los ojos como si realmente estuviese vivo y quisiera dormir. Entre dientes musitó, suena como ”¡Kataplan!” aunque no estoy seguro del resultado.

El muy zoquete retrocedió asustado, es imposible. ¿cómo un muerto puede tener un pensamiento tan complejo?

Empezaba a amanecer por que el pepino volvió a su planta.

¡Sson lass dosse!, gritó un gallito descamisado que llegaba de una fiesta cercana seseando.

Hrolf agradeció la información, indudablemente esta es la pieza que me faltaba para completar el puzzle, ¡albricias!

No deberías cantar tan pronto victoria, gesticulo el difunto, aún no sabemos por que cayeron los pepinos.

Y tal vez no lo sepamos nunca, Billy, tal vez. O puede que cayeran para que más tarde pudiese llegar la noche. Fingiremos haber ganado para que nadie sospeche..

Un grupo de plantas cucurbitáceas imitaban al pájaro cucu, cucu, y el cadáver descanso en paz.

LaRataGris

….

Bien, espero que no halláis entendido nada ya que esto pertenece al reto de insectos comunes: Fracaso.

Si crees que has entendido algo explicámelo, no me dejes con las ganas. Si no has comprendido nada, como era mi intención, no te desanimes, la semana que viene otro autor dará la explicación de estas palabras y, si aún así te sabe a poco, en dos semanas yo os explicare mi versión.

No os perdáis el desenlace, ni el resto de textos sinsentido de los otros insectos.

Vitamina K de Esther Magar

Mundo Exterior de Manu LF

El alcarglumps y los stargalumpi de Jean Rush

Ya puedes leer una explicación de este texto en palabras del genial Manu LF

Dos vegetales más

Y ya puedes leer mi explicación del texto en:

Cualquier amanecer

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No era necesario el amanecer

17 agosto 2015

No era necesario el amanecer diario para saber que pasaban las horas. Bailábamos el tictac de un reloj imaginario, mientras que el sol venía con el canto del gallo. Se desperezaba la vida y en un bostezo aparecía la bella durmiente a deshoras, arrastrando vida.
Todo sucedía sin más; aunque el ser humano hubiese encerrado los días en semanas, las semanas eran meses y los años discurrían fugaces desde hacía un siglo o veinte lustros. No importaban las casillas en las que intentásemos contenerlo. Fue sentenciado incluso para los días oscuros en que negras nubes acercaban la noche. Quedo estipulado un sistema rígido en el que sólo se cambiaba el ritmo si lo necesitaba el superhombre del dinero. Se retrasaban y adelantaban las manecillas mientras, en realidad todo seguía igual, incluso para los que no sabían que no era necesario que amaneciese y se despertaban para estar juntos con las primeras luces del día.

LaRataGris


Amanece

22 julio 2013

 

Amanece el día de siempre. El de correr, estresarse y agachar la cabeza.

 

Amanece, el día de siempre. Correr, ansiedad y humillarse.

 

Amanece el mismo día. Prisas, angustia y el amo.

 

Amanece. Deprisa, para y lo que usted diga.

 

Amanece sin novedad.

 

Amanece.

 

Amanece y un día de regalo en el que acumularte y recuperar todo lo que te han robado durante la semana. Pero estas tan cansado, tan jodido y con tanto por hacer en casa que saludas de pasada a los que quieres, envías un mensaje a los amigos y te derrotas hasta que, un día después, amanece…seis amaneceres a la semana y un único amanece….

 

LaRataGris

 


Mundo a pedales

15 abril 2013

Su mundo, su ir y venir al trabajo, empezaba a ser insuficiente. Se le antojaba pequeño y decidió ampliarlo con las sobras de lo que ganaba. Junto los restos de cuatro salarios con la paga extra de navidad y se compró una bicicleta para el fin de semana.

Al principio pedaleaba, luego volaba de un lado a otro, sin rumbo fijo, dejando atrás el tedio semanal con la rutina del fin de semana: levantarse temprano, apurar hasta que el cielo se cerraba y volver a casa sabiendo que aún tenia cosas por ver.

Un domingo se dio cuenta de que empezaba a repetir las zonas. Nunca podía ir mas allá de según que punto sin tener que volver corriendo por que llegaba tarde a trabajar. Se compró un coche, engancho la bicicleta a un remolque del cual ya no la bajo e hizo todos los kilómetros que le permitió la nueva libertad. Siempre a más distancia pasaba como una exhalación para regresar mas deprisa, más rápido, más y más por que siempre se le faltaba aliento por vivir. Conocía las carreteras por las que viajaba de una forma monótona y maquinal, se perdió en ellas hasta que el espacio se le volvió a antojar imposible y necesito cambiar de nuevo. A saltos de avión se escapó por todo el mundo, de aeropuerto en aeropuerto y regresar. Abarcaba la realidad sin llegar donde necesitaba.


La dueña del sol

14 mayo 2012

Aquella mañana Sofia no se levanto a tiempo, no puso en marcha el engranaje y el sol salió un poco mas tarde. El amanecer tardío acorto las horas del día y algunas voces se quejaron de la escasa luz mientras ella se preparaba un desayuno de medianoche para el picnic en el balcón.

Le gustaba bailar con la brisa; dejar que sus pies danzaran en el suave crepitar de las estrellas mientras la comida se llenaba con las fragancias de la noche y su sabor se hacia un sueño indescifrable.

Solía despertarse en ese mismo balcón; con el manto de noche retirado y el cielo esperando a que alguien girase las manivelas del nuevo color. Llevaba mas de un año amaneciendo a deshoras y Julian se había cansado de encubrirla. Había alargado todo lo que podía la noche y, contra mas duraba esta, mas quería quedarse Sofia a admirarla. Se dormía tarde y cansada, incapaz de seguir el horario. El firmamento era un lienzo en blanco que ningún artista se atrevía a profanar así que la vida se desperezaba sentada en la cama, esperando que la trabajadora pusiese la maquinaria a funcionar.

Finalmente un burofax la invito a visitar las oficinas centrales, eso si, fuera de horas de trabajo para que afectase lo menos posible a su rendimiento- Estimado señor,- contesto por correo ordinario- lamento informarle que mi tiempo libre lo gasto en dejarme llevar por el olor de las estrellas. Es por eso mismo, y no por otra causa menor, que no podre acudir a una cita tan importante como la que usted me propone. Quedo a su entera disposición para encontrar un momento en el que podamos coincidir sin que eso perjudique los intereses del otro- y firmo atentamente con un fuerte abrazo y sus mejores deseos- Sofia.

La misma noche en que leyó la carta el excelentísimo señor encargado le pidió a su secretaria que anulase todas sus compromisos, exigió que un tatuador le dibujase una cara de pocos amigos y en cuestión de segundos estaba llamando a la puerta de Sofia con la misiva arrugada apretada en un puño.

-Señorita Social,- empezó a gritarle antes de que la puerta estuviese totalmente abierta- acaso no se imagina usted el daño que le esta ocasionando a la compañía.

– Claro tralali, claro tralala- y se lo llevo al balcón donde ya estaba listo su desayuno de medianoche. Allí lo dejo hablar largo y tendido mientras ella no escuchaba, tenía que dejarse abrazar por los aromas a jazmín y menta. Cuando intuyo que seguía sin decir nada lo interrumpió para que el tampoco la oyera.- No ha sido una noche deliciosa,- le respiro mas que hablarle- algo por lo que no importaría perder un trabajo o por la que, tal vez, alguien podría decidir vivir mas despacio.

Rojo de ignorancia, el excelentísimo señor encargado, bramo de tal manera que las ultimas estrellas que quedaban colgadas del cielo se quebraron. El jamás había tenido tiempo para todas aquellas delicadezas y había determinado que Sofia tampoco. Con lenguaje extremadamente formal redacto un ultimátum que entrego en mano antes de marcharse refunfuñando. Ella, que se había quedado leyéndolo, volvió a retrasar el amanecer mientras se daba por despedida. No podía hacer que el sol renaciera dos veces en un mismo instante para recuperar el tiempo perdido, no quería darle mas horas a las empresas, no necesitaba volver a ignorar a su superior para saber que, así, no se sentía feliz. Con la tranquilidad de saber que ya no estaba allí programo el temporizador y salio por la puerta para no volver jamás. Aquella noche brillo el sol para todos los soñadores y Sofia lo disfruto mientras saboreaba el mejor desayuno del mundo.

LaRataGris


Distancias

19 septiembre 2011

De aquí al sol. Calculo las distancias, la velocidad e imagino el mejor camino para llegar a pie antes de desfallecer. Escalo montañas al cielo, me pongo de puntillas en la cumbre y me engancho de una nube que vuela baja y distraída. Salto sobre la primera estrella que me encuentro y de aquí voy dando un brinco por todas las demás. Una a una son peldaños de mi escalera a la luna, donde descanso siete noches hasta el amanecer.

En la octava noche abandono mi escondite nocturno. Me deslizo sobre luna nueva, busco la trayectoria de algún rayo de sol y, de puntillas sobre el, hago equilibrios en la dirección contraria a la luz. Me dejo atrapar por el día y suplico por que no me queme un fulgor cada vez más intenso.

Envejezco a cada paso, como si fuese el último que voy a dar. Deshidratándome, con la cara empapada en un sudor dispuesto a apagar mi cuerda floja con cada gota que cae… Calculé mal las distancias, la velocidad o equivoque el camino. Tal vez el sol este demasiado lejos como para llegar a el caminando, puede que yo no este preparado pero, intentarlo, fue suficiente para empezar.

LaRataGris