Distancias

19 septiembre 2011

De aquí al sol. Calculo las distancias, la velocidad e imagino el mejor camino para llegar a pie antes de desfallecer. Escalo montañas al cielo, me pongo de puntillas en la cumbre y me engancho de una nube que vuela baja y distraída. Salto sobre la primera estrella que me encuentro y de aquí voy dando un brinco por todas las demás. Una a una son peldaños de mi escalera a la luna, donde descanso siete noches hasta el amanecer.

En la octava noche abandono mi escondite nocturno. Me deslizo sobre luna nueva, busco la trayectoria de algún rayo de sol y, de puntillas sobre el, hago equilibrios en la dirección contraria a la luz. Me dejo atrapar por el día y suplico por que no me queme un fulgor cada vez más intenso.

Envejezco a cada paso, como si fuese el último que voy a dar. Deshidratándome, con la cara empapada en un sudor dispuesto a apagar mi cuerda floja con cada gota que cae… Calculé mal las distancias, la velocidad o equivoque el camino. Tal vez el sol este demasiado lejos como para llegar a el caminando, puede que yo no este preparado pero, intentarlo, fue suficiente para empezar.

LaRataGris

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Cayendo

4 agosto 2009

-¡Más deprisa!- gritaban desde arriba- ¡Corred o no llegaréis!

Y salíamos disparados sin fijarnos en los que caían. Sólo mirábamos el horizonte; la lejana meta a la que llegar para, desde lo más alto, dejarnos la voz chillando- ¡Vamos, cabrones, acelerad!

Pero nunca alcanzábamos la cúspide. Parecía suficientemente cercana como para que el desaliento no nos pudiese y, a la vez, jamás, podíamos tocarla. Llegar a ella era ver un pico más alto, escondido por las nieblas del ascenso. Su inquilino nos regalaba una corbata antes de irse y nos dejaba las instrucciones en un tono más apropiado, mirando siempre hacia abajo, preocupado de que nadie más se enterase.- Jalea a los galgos, que suban como balas. Solo cuando uno ocupe tu nuevo puesto podrás seguirme, subir un poquito más

Y veíamos pasar los años, las gentes, los caídos en contradirección. Siempre encontrábamos nuevos objetivos cada vez más altos, siempre más deseables porque en cada uno de ellos podías volver a bramar como te habían hecho a tí antes. Te desplomabas, solo que en la dirección correcta.

LaRataGris.