Ícaro Muerto

29 junio 2021

Hacía frío, un frío que le cortaba la piel como un cuchillo al rojo vivo. Aún así se desnudó después de rozar con la yema de sus dedos el cálido caldo del cielo más profundo.

Había escalado la cumbre más alta del mundo real y había seguido un poco más allá.

-Ya está- Le susurraba el viento sin que fuese suficiente-. No necesitas subir más.

Pero claro que lo necesitaba.

Fabricó unas alas y, como Ícaro, se impulsó con ellas un poco más arriba hasta zambullirse en el líquido en el que flotan las estrellas.

Nadó por todo un día. Se dejó acunar hasta que cansado del remojo quiso bajar. La corriente lo había mecido hasta que el pequeño espacio que había entre él y el pico ya no estaba; la deriva lo había alejado hasta que la distancia desde la tierra hasta él era la misma que hubiese tenido que nadar para llegar a la luna.

Intento desplegar sus alas de cartón, arrugadas y mojadas, inservibles.

Pronto sería de noche y tendría frio, ya no le daba calor la novedad y la caída era considerable.

Asustado y sin más opciones tomo una fuerte bocanada de aire, se sumergió, nadaría hasta que despuntara el alba, hasta llegar a salvo a la luna.

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El gran conejo blanco

29 diciembre 2020

El día no podía empezar mejor. La noche se había consumido como la llama de una vela, escapando en aromáticas volutas de humo.

El gran conejo blanco se sentó a mi lado, saboreando la mañana. No teníamos prisa y el mundo, por un día, iba a ser un lugar maravilloso.

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Roto

13 octubre 2020

Un año después.

Sus ojos tristes y cansados, perdidos, se intuían bajo la tinta de los tatuajes. Marcado tras una noche loca en la que perdió algo más que la furia y el ruido.

Aquí estoy, gritaban los dibujos de la piel y no podía esconderse.

Le había quedado una ligera cojera, también un acento doloroso y la mirada, esos ojos tristes y cansados que no dejaban de vigilar la nada.

Mama le limpió la barbilla antes de afeitarlo y, ya sin necesidad de llorar, reconstruyó en cada surco de su piel aquella noche fatídica. La llamada a los seis de la mañana de, hoy, hace exactamente un año, tres meses y dos días.

Aquel no era su hijo, esa fue su primera idea. Su hijo no se hubiese tatuado, su hijo no se volvía loco, su hijo no podía ir contradirección, sin control, escupiendo rabia y desesperación…su hijo no se había roto.

Anudó más fuerte la garganta y volvió a limpiarle la barbilla.

Una canción, como una nana o una retahíla de murmullos quejumbrosos, antes de empezar de nuevo…

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Un trago de noche

9 abril 2019

Salúdame negra noche, pasa por mi rincón tristemente iluminado y hazme compañía mientras parpadea el fluorescente.

Acaricia mis miedos más pueriles, dame a probar tu misticismo irracional. Deja que mi corazón palpite como la luna llena sobre los cuerpos fríos.

Abrázame mi amante incorpórea; idea de libertad, de dolor, de atadura. Contradicción y realidad, salvajismo…nocturnidad, sueño sin final, vida, tristeza, felicidad.

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La ley del sol

21 agosto 2018

No amaras a nadie por encima mio

Cada día amanecía un Sol nuevo. Un Sol que no era peor o mejor estrella que la anterior.

Habíamos aprendido a ignorarlo, simplemente estaba ahí, la luz y el calor necesario para la vida y, la vida, era todo eso tan cotidiano.

Él se sabía indispensable hasta que llegaba la noche y el astro moría arropado en el manto de ella, languidecía hasta consumir su último rayo.

Enamorada de la luna, Rosalía, solo caminaba cuando el ya había desaparecido. Le declaraba su amor al firmamento juguetón, mientras lo esquivaba a él.

-¡Arrrgh!- Grito el hijo del millonésimo sol- Falta una de mis ovejas. La han de enterrar en mi presencia si es que ha muerto- Rugió como un salvaje hasta que el resto de puntitos le hizo caso.

ya no podían seguir ignorando su calor. Estaba enfadado y exigía un sacrificio.

Buscaron a la mujer escondida entre las sabanas blancas de pereza.

– ¡Bruja!- El juicio no era necesario, la arrastraron del pelo hasta la plaza pública, protegida unicamente por una piel suave y apetecible.

-La ley- Dijo el sol- es inmutable. Nazco y muero por vosotros, quien no entienda el amor que me ha de profesar se consumirá conmigo.

-Jamas podre amarte- Le desafió ardiendo como el nunca podría

-¿Te atreves a ni siquiera fingirlo?

-No seria justo- Así fue como escribió su propia condena mientras que el resto aseguraba que el sol, más bien fingían, que ese sol no les pedía sumisión.

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Su derrota su éxito


La condición estelar

26 junio 2017

Hay noches en las que las estrellas se sienten solas y desvalidas. Unicamente es un trabajo, salir al firmamento y brillar tan intensamente como les permita su composición, pero en ese instante de tristeza lo dejarían todo por sentir el calor de un abrazo.

La gente que admira su baile, los enamorados que se engañan regalándose cosas que no les pueden pertenecer, los eruditos astrónomos no son capaces de comprender esa pena que les golpea. Mientras, ellas, se marchitan a millones de años luz, haciendo solo aquello que les exige la naturaleza.

-No os podéis quejar- le recriminan los hielos perpetuos- Allí arriba, descansaditas

Las estrellas se preguntan sino tendrán razón.

-Tal vez no debemos quejarnos- Intentan autoconvencerse- Puede que halla alguien que este peor. Callá y obedece- se exhortan para que el sistema siga funcionando como exigen quienes no pueden brillar.

Portada Vota Charlie: Piezas

No te estrelles y disfruta de mis cucas aquí o aquí, donde tu más gustes.

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La gorda en sus lectores

25 marzo 2016

La gorda en sus lectores


No era necesario el amanecer

17 agosto 2015

No era necesario el amanecer diario para saber que pasaban las horas. Bailábamos el tictac de un reloj imaginario, mientras que el sol venía con el canto del gallo. Se desperezaba la vida y en un bostezo aparecía la bella durmiente a deshoras, arrastrando vida.
Todo sucedía sin más; aunque el ser humano hubiese encerrado los días en semanas, las semanas eran meses y los años discurrían fugaces desde hacía un siglo o veinte lustros. No importaban las casillas en las que intentásemos contenerlo. Fue sentenciado incluso para los días oscuros en que negras nubes acercaban la noche. Quedo estipulado un sistema rígido en el que sólo se cambiaba el ritmo si lo necesitaba el superhombre del dinero. Se retrasaban y adelantaban las manecillas mientras, en realidad todo seguía igual, incluso para los que no sabían que no era necesario que amaneciese y se despertaban para estar juntos con las primeras luces del día.

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Operarios

1 junio 2015

Justo antes de amanecer, tenemos que darnos prisa, colocamos las piedrecitas del camino. Le damos una nueva capa de pintura al cielo y sonreímos por que estamos trabajando.

La jefa indica la disposición de las cosas. Estudia el mapa de distribución y con una mano señala- allí, árbol. Aquí, casa. Acullá, un coche…

Poca gente nos molesta a esas horas. Tres o cuatro que esperan que les pongamos las calles que necesitan recorrer- ¡Vamos!- gritan porque los que madrugan siempre tienen prisa.

De allende el horizonte llega un operario asustado, aspaventando con las manos- Ahí, ¡Ay!, ahí hay alguien en la nada.- un sonámbulo que se salto todas las medidas de seguridad y se quedo a dormir. A veces pasa.

– ¿A ver quien entra ahora a por él?- todos sabemos que nunca es fácil regresar, por eso cobrábamos un plus de peligrosidad que los recortes se han llevado por delante. Aún así lo echamos a suertes y Manel empieza a ajustarse la escafandra, válvulas sin obstruir y cada indicador al máximo. El tiempo es vital para que no se nos acumulen las bellas durmientes, con más observadores más riesgo de un error.

-¿Preparado?-levanta el pulgar y sonríe. En un segundo desaparecen, se convierten en haces de luz, le hablan pero ya no entiende el pito largo y monótono.

Un sonido metálico lo une a la grúa que lo transporta hasta el filo de la nada. Esta solo. Las cosas esta donde toca, incluso el peligro. Salir de la zona de seguridad ralentiza los movimientos. Manel tarda una eternidad en coordinarse, hay un intervalo de treinta minutos entre paso y paso mientras, el sonámbulo parece despertar. Aún debe tener seis meses antes de que consiga abrir los ojos. Acelera su paso, consiguiendo que su aliento empañe la visera.

Pasan días y noches en los que los operarios construyen y destruyen la ciudad a su alrededor, calculan los pasos que dará durante esas veinticuatro horas y vallan un pasillo para que nadie se lleve por delante al hombre estatua. Pasan las semanas, los meses se hacen estaciones antes de poder tocar al sonámbulo que en este tiempo se ha despertado totalmente y con el su dragón del sueño.

El grito lo detiene todo, nos paralizamos, sabemos a Manel muerto.-Tendríamos que haber estado más cerca.- nos lamentamos- Quizá se hubiese despertado con el ruido de la grúa pero Manel no hubiese llegado a entrar.

Dejamos un vacío donde a partir de ahora habitara la bestia, suplicando que muera de inanición antes de que escape cualquier noche y se lleve a más operarios.

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A tres sesenta y cinco el poeta

15 diciembre 2014

El poeta gordo se sienta al amparo de la noche y escribe en su penumbra los sentimientos que no tiene. Finge palabras que no le pertenecen, que son unicamente la definición de un diccionario de términos barrocos y abigarradas florituras.

Sus poemas son como una máquina de metal fundido, con engranajes de cristal hueco donde ruge el hirviente líquido. Hermosa carcasa de lo que el valor debería permitir vivir sin necesidad de tanta parafernalia. Un arrullo, al final, de musas burlonas que le prometen la droga de la complaciencia, le engañan para tenerlo contento.

– Esto es vida- se frota el pene mientras deja escapar la realidad en una sombra. Se siente más gordo que poeta, por que vende barata su carne de soñador.

– ¿ A cuanto va el poeta?

– A tres sesenta y cinco el kilo, pero es un cantamañanas

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