Grupo Equis

17 noviembre 2020

¿Recuerdas al grupo equis? ¿los ×-group? ¿los recuerdas por sus canciones?

Durante la pasada década tuvieron dos números uno y medio, en un remix compartido, en la lista más importante de ventas directas del país.

Sus fans eran legión: coreaban los estribillos, forraban carpetas y paredes con fotos y posters; gritaban a su paso y, en poco tiempo, se diluyeron como la sal en el agua. Como si jamas hubiesen existido músicos ni publico entregado. Su recuerdo era como una ensoñación que olvidas al despertarte; tienes una melodía en la cabeza que no sabes de donde viene.

X han vuelto en forma de meme, una foto de la formación original recreando la portada de su primer maxisingle.

MCFlufi al frente, con su tupe eterno y debajo un texto: “Tupe guay”, en letras sinuosas.

Se han hecho virales como los videos de gatitos cuquis. Vuelan de un mensaje a otro, provocan imitadores de medio pelo que se ponen una berenjena por peluquín y se replican hasta perder sentido.

Los primeros visionarios reúnen a la banda frente a enormes pantallas que recrean su actual éxito mientras, un portátil conectado a potentes altavoces, reproduce sus antiguas canciones. Están quietos, más viejos pero con la pose de su foto estrella. Mientras, el público, jalea todos los memes, vitorean los nuevos selfies que se han hecho especialmente pensando en el concierto: bocapato, sexigatita, pensador mirando al infinito y, por supuesto, “Tupe guay”, que se repite en bucle.

Piden bises, y la banda vuelve a salir tras una cortinilla de estrellas, ponen el meme una vez más. Saludan entre el estruendo del reproductor y desaparecen en un fade out . Un atmósfera propicia, con luces estroboscópicas que lo llenan todo.

Mucho ruido que × ha vuelto a la actualidad más absoluta, completamente adaptados de imágenes, nuevos tiempos.

La banda, que jamas tendría que haber desaparecido, regresa para quedarse, para vender camisetas y descontextualizar la realidad a golpe de añoranza y píldoras de recuerdos.

LaRataGris


Ruptura

22 mayo 2018

Cada día hacia lo que tenía hacer. Guiado por la batuta de un director mecánico, bailaba los caminos programados, respirando el compás de la gente.

El mundo exterior, más allá de les sendas artificiales, era tan extraño, estrambótico, helado. La seguridad de lo habitual tendría que ser suficiente.

La perfección se descomponía de una forma que nadie parecía ver. La gente se abrazaba al dolor de ser normal, sonreía los sin sabores y lalala que mierda. Eliminamos el freno de lo diferente, las notas que adoptan los cambios bruscos de ritmo. Moriríamos todos, juntas, fingiendo la felicidad del grupo, ser uno único sería nuestra perdición.

LaRataGris

Vacas diferentes