Historia de mis hombres lobo

7 julio 2015

Hay muchas historias, casi todas hablan de la luna, los instintos, la caza: son simplistas. Ser un hombre lobo es que se te hallan metido en el cuerpo quinientas veintitrés voces que no se callan jamas, te vuelven loco. Vives deprisa, intentando que la inercia te evite el tener que tomar una decisión de entre todas las opiniones que gruñen en tu cerebro. Caes hacia arriba, subes, flotas hasta estar tan alto que sólo te queda regresar. El suelo se acerca más rápido, más duro, más real…entonces todo se detiene menos las palabras y estas muerto, escuchando demasiados ruidos.

-Ya era hora de que te despertaras- no hay afecto en la mujer sin alma, hace tiempo que dejo de sentir- la policía me dijo que mi teléfono era el único que encontraron tatuado entre tus cosas, no esperaba ese honor.- Cierro los ojos intentando contener el resto de voces- pensaba que tu jamas te parabas.

-¿Tienes algo? Mi cabeza sigue igual de revolucionada tras la caída. No ha desaparecido ni una sola de las voces. Necesito algo que aplaque la realidad.

– No tengo nada. Tendrás que estar sobrio, al menos mientras estés en el hospital.

……

Para muchos salí siendo el mismo- ¡Hombre lobo!- me gritaban- salvaje hombre lobo- Yo era para ellos el instinto perdido, una pulsión de cadencias al caminar- Rock’n’roll hombre lobo. ¡ Rock’n’roll!-Pero yo había salido sin las voces.

Nunca les había hecho demasiado caso. Siempre he sido de seguir mi camino sin lazos, sin cadenas, sin pensar demasiado. Un salto al vacío cargado con una mochila y estimulantes: sonrisas histriónicas, de dientes apretados y aullidos de sexo sin amor. Exudaba placer vacío en el uso de cada una de mis relaciones. Jamas me arrepentí de irme sin pagar. Siempre les prometía la eternidad y otro día los cambiaba-¡ Rock’n’roll- volvían a gritarme y yo ya era otro hombre lobo, siempre en el filo pero aún por caer y necesitaba reencontrar a mi mujer sin alma para no volver a perderme.

……

– Sólo fuiste un día. Me sentía tan sólo en aquel hospital.

– Me llamó la policía pero en realidad yo ya no era parte de tu vida.

– y sin embargo sigo teniendo unicamente tu teléfono. Puedes arrancarme mi alma si quieres, igual que arranque yo la tuya. He estado limpio- Noto como aún le duele respirar.- Estoy fuera y aún no me he metido nada.

– Recuerdas cuando hombre lobo ya era demasiado salvaje- desliza suavemente las palabras, más para ella que para mi. Me habla en tercera persona como si yo ya no estuviese, pero tenía que convencerse de no darme una última oportunidad, ya habíamos pasado por demasiadas.- No le importaba si no abría los ojos, los apretaba dejando una pequeña rendija, como si quisiese ver lo que pisaba cuando en realidad era su inercia la que le llevaba a los garitos de siempre. – de repente vuelve a mirarme y se dirige a mi para recriminarme como la trataba-te acuerdas hombre lobo. No puedes ni imaginarte las noches en vela, llorándote.

– Yo…por aquella época, yo estaba

-¿Colgado? Hombre lobo siempre estaba de viaje. Sus amigos, los camellos, buscaban crédito entre sus bolsillos. Si encontraban algo le encendían hasta que eras tu el que amanecías muerto en un sueño.¡ Para mi estabas totalmente muerto!

– Ya nadie me quería pero mis despojos seguían pensando que si, eso era suficiente: soy cojonudo. y el espejo conspiraba para mantener la mentira.

-Un día tu reflejo me dijo que estaba esperando a que te relajases. Que eso te haría desaparecer y el podría ocupar tu lugar, el lugar de hombre lobo. Sera mejor que no vuelvas a perseguirte en los espejos o no sabrás si eres un vampiro que ha perdido su mundo izquierdo o es que ya no eres tu mismo.

– He cambiado, ya no soy Hombre lobo.

– Tu jamas fuiste Hombre lobo. Eras un perro jugando a ser, eras un medio hombre patético y deprimente, pero yo te quería y me hiciste daño.

– Soy otro. No volveré….- se va antes de que pueda acabar la frase así que marco un número de teléfono- soy hombre lobo, fucking rock ´n´roll hombre lobo. Las voces están de regreso.

LaRataGris

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Muerto

4 mayo 2015

En este ejercicio, para Insectos comunes, se trata de unir la última página de Mujercitas con la primera de Farenheit 451, de la forma más orgánica posible, en un texto de 569 palabras. Ninguno de los dos libros podrá ser considerado como un libro dentro de otro libro y el narrador sera Kurt Cobain, que podrá ser protagonista o no según decida cada autor. Evidentemente yo falle en el número de palabras pero al final del texto encontraras enlaces a otros cuentos con la misma premisa pero más ortodoxos. Siga leyendo y juzgue todo lo demás.

….

No se donde estoy. No es ninguna novedad. He estado sin encontrarme casi toda mi vida pero al menos no estaba sobrio para darme cuenta. Lo último que rec…me dispare con una escopeta, estaba tan colocado, tan jodido que, espera, esto no es un hospital- ¡No estoy muerto!- he pensado el grito y no ha salido nada. Jajaja, es irónico, quería estar muerto pero no aquí.

Algún medicucho habrá firmado mi defunción y todos los medios se habrán apresurado a extender la noticia: Kurt Cobain ha muerto. Joder, me han enterrado vivo.

¿Debería tener hambre?¿ Cuanto llevo aquí? No me duele la cara, no siento tristeza, ni alegría, no hay nada. Como si me hubiese metido una raya de coca: el mundo me es ajeno, floto. Soy un puto fantasma y atravieso mi cadáver, no es demasiado bonito, dejo atrás la madera, la tierra, y salgo por la lápida a un cementerio donde demasiada gente me sigue llorando.

Paso a través de ellos casi sin problemas, ignorando sus juegos macabros. Pero mi forma etérea se engancha con el vapor y el humo de sus pipas, noto como se forman espirales en mi estomago mientras me disgrego y camino un poco más lento. Con dificultad, con jirones de mí perdidos en el cementerio, alcanzo la entrada donde dos hombres vestidos de bomberos parecen vigilar

– ¿que celebran?- dice el más alto sin dejar de mirar

– Que hace ciento cincuenta años murió su mesías

Los rincones de Seatle se me hacen cada vez más comunes. Conforme me alejo del cementerio veo las calles que me habían pertenecido, los parques llenos de duendes, las luces y sombras en cada esquina. No parece haber cambiado nada pero mis ojos son distintos y no reconozco los edificios, no existen aceras y todo parece moverse en otro plano. Por alguna razón que desconozco quedo atrapado por una casa apartada del camino, la única construida en madera, como si perteneciese a otro tiempo, igual que yo. Su luz me atrae como el más allá llama a las almas perdidas.

Por la ventana observo a sus ocupantes, vestidos de una forma elegantemente anticuada. Intento escuchar lo que dicen y mi cuerpo traspasa la pared igual que unos minutos antes lo hice con la tierra del sepulcro. Sin que ellos lo sepan empiezo a formar parte de su reunión. Acerco mi cara a cinco centímetros de una tal Meg sin que ella note mi aliento, igual que yo noto la mofeta muerta que habita en su boca. Se va a casar. Intento adivinar que arrugas van formando su felicidad, que surcos van acariciando la árida piel de su amado. Alguien, Jo, quiere impedir la boda por que tiene miedo de perder a su mejor amiga. Jo se siente triste, incluso cuando intentan consolarla, le prometen estar toda una vida y para ella no es suficiente. Pero es una tristeza aparente, se ira con el viento, me gustaría poder abrazarla. Intento decir algo cuando me veo reflejado en el espejo-¿ese soy yo?-

Soy un rostro inexpresivo, lleno de cicatrices cuya presencia empiezan a dolerme. Floto malherido cuando de repente noto otros ojos que se cruzan con los míos y se entretienen en mis pupilas- pueden verme en el reflejo- Empiezan a hacerse señas en el espejo y un grito rompe la tranquilidad que se respiraba.

– ¡Corten!- y un fuerte aplauso llena la sala.- ¿Kurt?¿Kurt?- Frank es un gran director pero quiere tenerlo todo demasiado atado- Kurt, tio- levanta su pulgar intentando parecer legal- oye Kurt, colega, seguro que todo esto pasó así. No se, es como si existiesen algunas incongruencias históricas y tenemos una chica, Mallorg, no es que ella…bueno, me ha dicho que esta escena es muy parecida a uno de esos, no es que ella lo halla leído…una de esas cosas que había antes, un libro, Mujercitas.

Niego con la cabeza y levanto mi dedo igual que él, intentando expresar: todo esto no es un libro, es real, me pasó de verdad, es mi vida tío, aunque evidentemente no podrá interpretar mi apéndice de la misma manera, así que añado algunas palabras al gesto.

-Mira, no vivimos en el mundo de Mujercitas igual que tampoco es el de Farenheit 451

-¿ Kurt?- lo miro hastiado- también dicen por ahí que te incineraron, que no pudiste regresar de la tumba.

– Se equivocan.

-¿ de verdad?- la voz firme y segura no es de nadie de mi equipo. Un hombre alto, vestido con el uniforme de los bomberos, se acerca hasta nosotros extendiendo su mano-Señor Cobain supongo, le estaba buscando.

Montag es el prototipo de bombero perfecto. Supongo que los escogen con un perfil muy concreto: de los que disfrutan del fuego, los que hacen danzar las llamas mientras tararean una melodía de destrucción. Su trabajo, cómo todo los trabajos, será como un acto mecánico, carente de sentimiento. Jamás dudara de sus acciones, un perrito bien adiestrado. Seguramente se quedara impasible, dejando que las lenguas de fuego laman hasta los cimientos de cualquier casa. Luego regresara tiznado al cuartel de bomberos y el mundo sera otro

– Se lo que piensas de mi- me dijo- al final todos sois iguales.

– yo…

– No importa- me silencia- los dos sabemos que todo sucederá como te imaginas.

– Señor Cobain, pase- un bombero mayor, seguramente inútil para correr tras los libro, me invita a su despacho- Señor Montag su unidad esta a punto de salir, se ha producido un chivatazo en la vieja casa Usher

Es un despacho sencillo, con fotos de los antiguos y nuevos bomberos adornando las paredes. Una mesa blanca, dos sillas blancas y paredes blancas que te invitan a escribir en ellas, aunque no puedes bajo la atenta mirada del perro guardián.

– Señor Cobain,- encendió un cigarrillo con un mechero imitando una manguera- usted y yo sabemos que en su historia hay demasiados cabos sueltos: muerto el cinco de abril de mil novecientos noventa y cinco.

– En el noventa y cuatro- un: no me interrumpa, solo el tono- me da entender que no le interesa saber la verdad, solo que su historia cuadre.

– Incinerado, esparcieron sus cenizas entre el río Wiskah y un templo budista. Pero ahora, ciento cincuenta años después, pretende hacernos creer que, en realidad, ha estado dormido en un ataúd y ha decidido escavar hasta la superficie.

– Bueno- susurro intimidado, aunque no lo suficiente como para callar- toda religión tiene incongruencias. Lo importante es que nadie se las plantee o que sepamos apelar a los actos de fe.

– Silencio- me espeta sin mover un ápice de su cuerpo- señor Kurt Cobain, si es que realmente ese es su nombre, se le acusa de difundir palabras que fueron escritas. Se le atribuye una perversión del sistema actual, intentando suplantarlo por uno más arcaico y peligroso.

– hace tiempo que no escribo nada, estoy limpio.

– Pero recuerda demasiadas cosas. La gente podría empezar a seguirle.

– La gente tiene derecho a elegir la religión que más le guste.

-Bien, ¿ Cómo se declara?

– Yo

-¿¡Cómo se declara?

– Muerto.

– Perfecto. Pues por el poder que me confiere Greyskull yo te declaro marido y mujer del viento. Puedes levantarte…¿Kurt? Despierta, ¿Kurt? Levántate, ¿Kurt?¿Kurt?- Pero es tarde para mi. Un tren subterráneo transporta calaveras al infierno. Toda mi vida, también la futura, ha pasado ante mis ojos.

LaRataGris

Otros Insectos comunes haciendo de las suyas:

Huelo a fuego, mujercita  por Daniel Centeno

Una hoja chamuscada al vuelo por Luis Ernesto Molina

Mujercitas- Farenheit 451 – Kurt Cobain por Manu LF

¡Muera la inteligencia!¡Viva la muerte! por Esther Magar

Letras que arden por Jean Rush

Jesús no me quiere para ser un rayo de sol por Benjamín Recacha