Estupido consuelo

6 julio 2017

Estupido consuelo

Portada Vota Charlie: Piezas

Este verano, antes de suicidarte, disfruta de Charlie aquí o aquí

Anuncios

castración emocional

16 agosto 2016

la castración emocional es una novedosa técnica, muy valorada por las empresas de este siglo. Aunque, en realidad, es tan antigua como el ser humano. Lo verdaderamente revolucionario es que actualmente se sirve de diferentes productos químicos que la hacen más efectiva.

¿Ha sentido alguna vez que odia su trabajo? ¿Qué estaría mejor en casa, con sus familiares y amigos? ¿Con su gato? ¿con su perro? o tal vez ¿en soledad? ¿siente que está perdiendo su tiempo en un trabajo repetitivo y sin sentido?

La castración emocional soluciona estos y otros problemas. Deje de sentirse una mota de polvo en el universo, sea esa mota y alégrese por ello. Sentir amor, odio, indiferencia,…olvídese de las necesidades y podrá avanzar en una profesión que, sin ser estimulante, no le invitara al suicidio. Viva como marcan los tiempos que corren. Sea un vegetal automatizado y crea que el futuro es multicolor. Castre sus emociones.

LaRataGris


Más deprisa, Quim

9 mayo 2016

-¿Quim?

-¿Dónde estoy? ¿Quien?

– Eres el Quim y lo has hecho de puta madre, joder, no creí que tuvieses huevos. ¡UUUUU!

La habitación es quirúrgica, pequeña, sin demasiado mobiliario: una mesa y dos sillas. Llena de frío y asepsia.

Quim firma todos los formularios- aquí- una mano enguantada en látex verde la va indicando donde tiene que dejar su rúbrica -aquí- y sin leer va aceptando todas las condiciones-y aquí también, perfecto-. La mano disfrazada estrecha la suya congelada y temblorosa.

-Me duele Un poco la cabeza.

– Es normal- le tranquiliza mientras tira los guantes a la papelera- es el vértigo que provoca todo esto. Pero no se preocupe-le acerca un puñado de papeles- aquí tiene una copia del contrato. Lleve siempre este transmisor con usted para que podamos localizarlo y ya podrá morir tranquilo, incluso de ese pequeño dolor de cabeza-una fuerte risotada lo llena todo mientras deja a Quim solo en la habitación.

Al rato recoge sus papeles, su transmisor y se marcha también.

-Vanessa, este es nuestro amigo Quim. Que se lo pase de puta madre por que hoy va a morir. Hazle de todo.

– ¿Esta todo listo?- Quim le enseña el receptor y Carlo se vuelve loco. Le da un apretado beso en la boca, sujetándole la nuca para que no puede aportarse- Nos lo vamos a pasar de putísima madre. Llama a los chicos.

– Me duele un poco la cabeza.

-Es normal, es el vértigo que provoca todo esto. En Cuanto te pegues el tiro se te pasara-ríe-coge las pistolas que ya llamo yo a estos.- Vuelve a darle un beso, esta vez sin lengua- Va a estar de puta madre tío, de puta madre.

-vale, respira hondo. ¿Qué estabais haciendo?

– Nos lo estábamos pasando de puta madre. Uuuu, él se la estaba follando y justo antes de correrse ¡Bang! se ha volado la puta cabeza, Ua! ha sido guapísimo.

El coche, un Porsche Gtloop, va rápido, rompe varias veces el sonido y aún así la gente de dentro va más deprisa. Los corazones están a punto de reventar, incapaces de soportar el esfuerzo, mientras el mundo es un caracol.

-Dale, que Quim se esta durmiendo, ¿Dónde te la vas a follar? o ¿por dónde?- Todos ríen menos Quim que parece a punto de vomitar- si vas a potar hazlo encima de ella .

-Métesela ahora, mientras vamos contra dirección. Vamos Vanessa te estamos pagando para que Quim se lo pase de puta madre.

-Me duele la cabeza.

-Es normal, tienes el nardo rojo de tanto darle.-vuelta a reír

-Es el vértigo que provoca todo esto, vamos muy deprisa. Anda, para un momento que vomite esta maricona.

– Inyéctale treinta gramos de adrenalina, estabilicemoslo hasta que el volcado en el nuevo cuerpo este listo.

-¿Estas seguro?

-¿claro?- Quim dejó la tostada untada en la mesa, sobre el lado de la mermelada- los chicos me han dicho que no pasara nada.

Dalia hace sonar la Campanilla-ya no quiero más- el mayordomo retira la comida y una sirvienta limpia la mantequilla pegada.

-Oscar dice que ya lo ha hecho antes.

-¿él o solo acompaño a otro suicida imbécil?- El techo es demasiado alto para verlo. Dalia tuerce los labios y arruga ligeramente la nariz. No quiere decirle que no lo haga porque sabe lo que eso significaría, pero se le nota la desaprobación en la forma de moverse, por como respira y como le da un beso para despedirse.

-Este es el contrapunto que necesitábamos. Aquí no expresa dolor de cabeza, se le nota que no quiere hacerlo pero contra ella lo hará.

-Dalia ha venido para verlo todo. Estará mirando cuando te folles a Vanessa y cuando te pegues el tiro tus sesos salpicaran su rostro.

-No lo hagas Quim, no firmes. No sabemos la clase de clon que volverá.

-Vamos, maricona, tu despedida de soltero va a ser la polla. Sin nada de lo que arrepentirte: vivirlo todo, olvidar y empezar de cero. Así que vamos más deprisa, más deprisa Quim

-Les presento al nuevo y renacido Quim, un hombre correcto. Buen empresario, estupendo marido y fantástico gris ceniciento.

LaRataGris


Muerto

4 mayo 2015

En este ejercicio, para Insectos comunes, se trata de unir la última página de Mujercitas con la primera de Farenheit 451, de la forma más orgánica posible, en un texto de 569 palabras. Ninguno de los dos libros podrá ser considerado como un libro dentro de otro libro y el narrador sera Kurt Cobain, que podrá ser protagonista o no según decida cada autor. Evidentemente yo falle en el número de palabras pero al final del texto encontraras enlaces a otros cuentos con la misma premisa pero más ortodoxos. Siga leyendo y juzgue todo lo demás.

….

No se donde estoy. No es ninguna novedad. He estado sin encontrarme casi toda mi vida pero al menos no estaba sobrio para darme cuenta. Lo último que rec…me dispare con una escopeta, estaba tan colocado, tan jodido que, espera, esto no es un hospital- ¡No estoy muerto!- he pensado el grito y no ha salido nada. Jajaja, es irónico, quería estar muerto pero no aquí.

Algún medicucho habrá firmado mi defunción y todos los medios se habrán apresurado a extender la noticia: Kurt Cobain ha muerto. Joder, me han enterrado vivo.

¿Debería tener hambre?¿ Cuanto llevo aquí? No me duele la cara, no siento tristeza, ni alegría, no hay nada. Como si me hubiese metido una raya de coca: el mundo me es ajeno, floto. Soy un puto fantasma y atravieso mi cadáver, no es demasiado bonito, dejo atrás la madera, la tierra, y salgo por la lápida a un cementerio donde demasiada gente me sigue llorando.

Paso a través de ellos casi sin problemas, ignorando sus juegos macabros. Pero mi forma etérea se engancha con el vapor y el humo de sus pipas, noto como se forman espirales en mi estomago mientras me disgrego y camino un poco más lento. Con dificultad, con jirones de mí perdidos en el cementerio, alcanzo la entrada donde dos hombres vestidos de bomberos parecen vigilar

– ¿que celebran?- dice el más alto sin dejar de mirar

– Que hace ciento cincuenta años murió su mesías

Los rincones de Seatle se me hacen cada vez más comunes. Conforme me alejo del cementerio veo las calles que me habían pertenecido, los parques llenos de duendes, las luces y sombras en cada esquina. No parece haber cambiado nada pero mis ojos son distintos y no reconozco los edificios, no existen aceras y todo parece moverse en otro plano. Por alguna razón que desconozco quedo atrapado por una casa apartada del camino, la única construida en madera, como si perteneciese a otro tiempo, igual que yo. Su luz me atrae como el más allá llama a las almas perdidas.

Por la ventana observo a sus ocupantes, vestidos de una forma elegantemente anticuada. Intento escuchar lo que dicen y mi cuerpo traspasa la pared igual que unos minutos antes lo hice con la tierra del sepulcro. Sin que ellos lo sepan empiezo a formar parte de su reunión. Acerco mi cara a cinco centímetros de una tal Meg sin que ella note mi aliento, igual que yo noto la mofeta muerta que habita en su boca. Se va a casar. Intento adivinar que arrugas van formando su felicidad, que surcos van acariciando la árida piel de su amado. Alguien, Jo, quiere impedir la boda por que tiene miedo de perder a su mejor amiga. Jo se siente triste, incluso cuando intentan consolarla, le prometen estar toda una vida y para ella no es suficiente. Pero es una tristeza aparente, se ira con el viento, me gustaría poder abrazarla. Intento decir algo cuando me veo reflejado en el espejo-¿ese soy yo?-

Soy un rostro inexpresivo, lleno de cicatrices cuya presencia empiezan a dolerme. Floto malherido cuando de repente noto otros ojos que se cruzan con los míos y se entretienen en mis pupilas- pueden verme en el reflejo- Empiezan a hacerse señas en el espejo y un grito rompe la tranquilidad que se respiraba.

– ¡Corten!- y un fuerte aplauso llena la sala.- ¿Kurt?¿Kurt?- Frank es un gran director pero quiere tenerlo todo demasiado atado- Kurt, tio- levanta su pulgar intentando parecer legal- oye Kurt, colega, seguro que todo esto pasó así. No se, es como si existiesen algunas incongruencias históricas y tenemos una chica, Mallorg, no es que ella…bueno, me ha dicho que esta escena es muy parecida a uno de esos, no es que ella lo halla leído…una de esas cosas que había antes, un libro, Mujercitas.

Niego con la cabeza y levanto mi dedo igual que él, intentando expresar: todo esto no es un libro, es real, me pasó de verdad, es mi vida tío, aunque evidentemente no podrá interpretar mi apéndice de la misma manera, así que añado algunas palabras al gesto.

-Mira, no vivimos en el mundo de Mujercitas igual que tampoco es el de Farenheit 451

-¿ Kurt?- lo miro hastiado- también dicen por ahí que te incineraron, que no pudiste regresar de la tumba.

– Se equivocan.

-¿ de verdad?- la voz firme y segura no es de nadie de mi equipo. Un hombre alto, vestido con el uniforme de los bomberos, se acerca hasta nosotros extendiendo su mano-Señor Cobain supongo, le estaba buscando.

Montag es el prototipo de bombero perfecto. Supongo que los escogen con un perfil muy concreto: de los que disfrutan del fuego, los que hacen danzar las llamas mientras tararean una melodía de destrucción. Su trabajo, cómo todo los trabajos, será como un acto mecánico, carente de sentimiento. Jamás dudara de sus acciones, un perrito bien adiestrado. Seguramente se quedara impasible, dejando que las lenguas de fuego laman hasta los cimientos de cualquier casa. Luego regresara tiznado al cuartel de bomberos y el mundo sera otro

– Se lo que piensas de mi- me dijo- al final todos sois iguales.

– yo…

– No importa- me silencia- los dos sabemos que todo sucederá como te imaginas.

– Señor Cobain, pase- un bombero mayor, seguramente inútil para correr tras los libro, me invita a su despacho- Señor Montag su unidad esta a punto de salir, se ha producido un chivatazo en la vieja casa Usher

Es un despacho sencillo, con fotos de los antiguos y nuevos bomberos adornando las paredes. Una mesa blanca, dos sillas blancas y paredes blancas que te invitan a escribir en ellas, aunque no puedes bajo la atenta mirada del perro guardián.

– Señor Cobain,- encendió un cigarrillo con un mechero imitando una manguera- usted y yo sabemos que en su historia hay demasiados cabos sueltos: muerto el cinco de abril de mil novecientos noventa y cinco.

– En el noventa y cuatro- un: no me interrumpa, solo el tono- me da entender que no le interesa saber la verdad, solo que su historia cuadre.

– Incinerado, esparcieron sus cenizas entre el río Wiskah y un templo budista. Pero ahora, ciento cincuenta años después, pretende hacernos creer que, en realidad, ha estado dormido en un ataúd y ha decidido escavar hasta la superficie.

– Bueno- susurro intimidado, aunque no lo suficiente como para callar- toda religión tiene incongruencias. Lo importante es que nadie se las plantee o que sepamos apelar a los actos de fe.

– Silencio- me espeta sin mover un ápice de su cuerpo- señor Kurt Cobain, si es que realmente ese es su nombre, se le acusa de difundir palabras que fueron escritas. Se le atribuye una perversión del sistema actual, intentando suplantarlo por uno más arcaico y peligroso.

– hace tiempo que no escribo nada, estoy limpio.

– Pero recuerda demasiadas cosas. La gente podría empezar a seguirle.

– La gente tiene derecho a elegir la religión que más le guste.

-Bien, ¿ Cómo se declara?

– Yo

-¿¡Cómo se declara?

– Muerto.

– Perfecto. Pues por el poder que me confiere Greyskull yo te declaro marido y mujer del viento. Puedes levantarte…¿Kurt? Despierta, ¿Kurt? Levántate, ¿Kurt?¿Kurt?- Pero es tarde para mi. Un tren subterráneo transporta calaveras al infierno. Toda mi vida, también la futura, ha pasado ante mis ojos.

LaRataGris

Otros Insectos comunes haciendo de las suyas:

Huelo a fuego, mujercita  por Daniel Centeno

Una hoja chamuscada al vuelo por Luis Ernesto Molina

Mujercitas- Farenheit 451 – Kurt Cobain por Manu LF

¡Muera la inteligencia!¡Viva la muerte! por Esther Magar

Letras que arden por Jean Rush

Jesús no me quiere para ser un rayo de sol por Benjamín Recacha


Ni borrón ni cuenta nueva

28 noviembre 2013

Ni borrón ni cuenta nueva


Inercia del cansancio

13 mayo 2013

Alberto empezaba a cansarse. Cada movimiento le costaba una vida y el aliento lo tenía contado para pasar el día sin sobresaltos: ir al trabajo, ganar algo en negro para las facturas y dormir, se acostaba siempre que podía. Cerraba los ojos e intentaba recuperarse un poquito. Por desgracia volvía a levantarse con menos fuerzas y menos ganas.

Siempre tenia que seguir arrastrando su cuerpo viejo y marchito. Empezaba a tener la edad adecuada para que le cedieran el asiento en el metro. Pero la vida llegaba con retraso y aún tendría que esperar para viajar por todo el país con un grupo de jubilados. El gobierno de turno había decidido que aún era un buen esclavo y el tenia que seguir preguntándose cuando podría caer muerto sobre el sofá, cuando habría pagado su condena por haberse atrevido a nacer en tiempos de crisis.

Cuando lo despidieron no hubo muchos aspavientos; era legal y fácil, cualquier niño lo haría por menos dinero y, ademas, todos los ministros premiaban las plantillas jóvenes y precarias… la lógica del dinero era aplastante ¿ por qué no hacerlo? – Si yo fuese empresario… – pero no lo era y nadie se ponía en su piel y huesos. A aquella edad ya no encontraría trabajo, su pensión se iría reduciendo por los años que le quedaban sin cotizar. Si llegaba a jubilarse, sólo con lo que ganaba de estraperlo, ya podía sentirse afortunado.

De tanto en tanto Isabel bajaba a quererle. Pasaban un buen rato besando las palabras, recordando minutos que eran tan viejos como ellos mismos y compartían puchero para que se alargaran las migajas. Cuando el se quedo sin trabajo ella dejo de irse, necesitaban acariciar sus penas a cada instante y le ayudó a redactar un curriculum de toda su vida laboral. Resulto una forma de pasar el tiempo como otra cualquiera, nunca sonaba el teléfono pero ellos eran felices inventando futuros en los que podrían comer un poquito más, no demasiado.

Al poco, unas monedas de menos al subir la luz, les complico el equilibrista presupuesto. Luego el agua, el alquiler, los gastos básicos les fueron acorralando hasta que ya no quisieron seguir intentándolo. Se apagaron sin más, apretaron el botón de desconexión en el horno de gas y el estado se ahorro dos jubilados.- Es evidente- clamó el ministro- que el país presenta claros signos de recuperación económica.

LaRataGris


viviendo entre momentos

15 octubre 2012

Desayuno en el metro. Café para llevar y un cruasán de cuernos desaparecidos y masa precocida. Los viajeros habituales, la otra familia con las manías de siempre. Sin saludarnos pero sabiéndonos sentados, de pie, con un libro que no parece acabarse nunca, los escritores de realidad, pintores de bolígrafo mordido y soñadores que los han arrancado demasiado temprano del sueño para viajar adormecidos por la vida…. grupos de uno, desordenados que no saben que decirse.

Seis, cinco, siete… marco y salta : deje el mensaje después de oír la señal. – ya te has levantado? Todo bien? Te he dejado un beso sobre la mesita. Volveré esta noche cuando halla pasado media vida.- Y con la métrica calculada mi tren llega a su destino, sin que sea el mio pero me bajo por que lo contrario da mucho miedo.

-Buenos días- Saludo al portero, a la otra familia, la del trabajo. Los chicos de la oficina golpeando el teclado en notas demasiado largas, memorandos, historias, cuentos sin sentido que justifican sueldos desproporcionadamente bajos por morir un rato largo. De tanto en tanto un paseo al lavabo para sexo solitario, encuentros por pasillos, la hora del cigarro, de la conversación absurda y el bocata, la comida la cena en un reloj lento y doloroso. Fingimos amistad rellenando como se puede una vida que no tenemos, nada encaja a la perfección en los huecos pero vamos picoteando y al final el conjunto parece real, apetecible tal vez.- Sabes- me besa Ramon previo al suicidio- con suerte puedes imaginar que has tenido una existencia aceptable un minuto antes de morir.

La policía siempre hace demasiadas preguntas cuando llega tarde y, para cuando regreso con la verdadera familia, mi amor, mi amiga, mi luz se ha quedado dormida esperando en el sofá. Los niños en la cama de respiración profunda e infinita- Si me duermo- la nota de siempre- te sigo echando de menos.- Y yo a ti me susurro al oído como si me acariciaran sus labios antes de caer rendido. Hoy necesitaba respirarte.

LaRataGris