¿Dónde van las vacas?

16 marzo 2018

Mamá se subió de un salto a la mesa del Rapid Pollo. En una mano llevaba el panfleto que le acababa de dar un brigadista y en sus ojos, la determinación de siempre. Ya no me sorprendía. El resto de personas, incluido el chico que repartía las octavillas, la miraban boquiabiertos mientras ella empezaba a leer:

«Si pudieran hablar las vacas, si pudiesen decirnos hacia dónde se marchan cada dos de enero para no volver…

»Amanecen por generación espontánea, con sus pequeñas alitas aún mojadas por el viaje cuántico, revoloteando con pocas horas de existencia. En un par de días viajan kilómetros, buscando verdes pastos, mientras mugen sin parar.

»Son de diversos colores y duermen sobre los tejados reforzados de las ciudades. Hay quien, enamorado, quiere atraparlas para siempre. Las guardan en cajas diminutas, en las que los animales no pueden aletear felices.

»No se quejan lo suficiente y pasan su vida dormidas hasta que… ¿dónde irán? El dos despiertan nerviosas, como si un interruptor hubiese puesto en marcha algún mecanismo interno.

»Intentan escapar golpeando los barrotes y, si su captor no se apiada, ese mismo día mueren en jaulas de oro.

»Se han realizado diversas investigaciones, alguna seria, en las que se intenta seguir su vuelo final. Nunca somos lo suficientemente rápidos. Nos quedamos sin combustible o las perdemos de vista al girar detrás de una nube demasiado oscura y llena de tormentos.

»Son un misterio tal que, a veces, parecen no existir, como si solo formasen parte de otra realidad que no podemos llegar a comprender… »

No le dio tiempo a leerlo entero. Unos guardias la bajaron para volver a separarnos.

De habérselo permitido, el discurso hubiese sido inalterable al de otras ocasiones. Acababa gritando que todo aquello eran paparruchas, supersticiones para imbéciles.

No te dejes engañar, Brad, cariño.

En esta parte siempre rebajaba el tono, como si se acordarse de mí y quisiera ser una buena madre. Le duraba poco. De nuevo, se ponía a gritar que aquello era como cuando los alquimistas querían atrapar unicornios para hacer pociones de virilidad. Decía que teníamos que abrir los ojos y abrazar el método científico. Teníamos que pensar con lógica. Casi nunca llegábamos hasta ese punto: Por aquí yo ya solía estar en una casa de acogida, esperando a que un juez decidiese que la doctora Lem ya estaba lista para recuperar mi custodia.

Aquella vez, sin embargo, no fue así. Yo ya era mayor de edad y ya no había ningún hogar que quisiera salvarme la vida. El estado me informó que tenía que valerme por mí mismo y me alistó en las Brigadas Cazadoras.

¡Estamos a punto de hacer historia!

El padre de Isaac fue brigadista, también su madre y sus abuelos. Su estirpe se remontaba a siglos y siglos de optimismo respecto al secreto de las vacas.

¿Qué te hace pensar que triunfaremos allí donde tantos otros fracasaron? —pregunté sin mirarle.

Su fe le proporcionaba un calor inexistente en mi, yo necesitaba que el fuego prendiese lo antes posible. Intentaba avivarlo mientras cuestionaba su alegría como me había enseñado mi madre.

Vamos, camarada Brad, de momento nosotros estamos aquí, tocando el techo del mundo un día antes de que todas esas vacas nos sobrevuelen. Este es el punto más alejado en el que el año pasado se les perdió de vista y nuestras máquinas, impulsadas por la fe, son capaces de rastrear una pulga perdida en un desierto ¿Qué puede fallar?

Pues, por ejemplo, podría fallar que el campamento no estuviese levantado para cuando llegue esa tormenta de nieve que parece estar formándose en aquellas nubes.

Por suerte, el uno de enero a las doce del mediodía, entendió la indirecta y logramos establecer un perímetro seguro. Colocamos la última piedra protectora justo antes de que fuera se desatase el infierno blanco.

De nada nos servía escudriñar el cielo en busca de algún signo extraño. La nevada lo escondía todo y aún faltaba un día para el éxodo de los rumiantes. Cansados, decidimos dormir hasta el amanecer.

Amaneció demasiado limpio y tranquilo. El cielo solo era nada sobre nuestras cabezas. Si iban a llegar las vacas, no parecía que fuese a suceder en ese instante. Era como si las hubiésemos soñado, como si nos las hubiésemos inventado para poder seguir durmiendo.

De repente Isaac señaló el horizonte, únicamente un punto en el firmamento que fue creciendo hasta que el rebaño cubrió todo lo que alcanzaba la vista. El ruido de sus mugidos parecía formar también una muralla sólida.

¿Cómo llamaría a esto la científica de tu madre?

¿Mi madre? —Había tanto desprecio en su pregunta que por el tono ya sabía que no le gustaría la respuesta—. Mi madre abandonaría todas sus estúpidas creencias por está realidad.

¿Cómo podía decirle la verdad? Como podía decirle que gastábamos demasiado dinero en una quimera. Todo era excesivamente arbitrario en aquella investigación. Ella ya había diseñado un protocolo mucho más específico. Nada de campamentos cada quinientos metros, gestionados por Boy Scouts que dilapidaban la inversión antes de llegar a una conclusión original.

Estoy seguro de que ella abrazaría la causa sin dudarlo.

Pero ya no le importaban mis palabras.

¡Enciende el rastreador! —Él corría de un lado a otro, colocándose el arnés, procurando que cada máquina emitiese el sonidito adecuado—. Deséame suerte.

Acto seguido aseguró una cuerda a la argolla que sobresalía en el plexo de su pecho y con el otro extremo lazó a una de las reses.

Inmediatamente fijé su posición en la pantalla mientras el animal arrastraba su cuerpo por los aires. Podía imaginar la misma situación en el resto de campamentos, con todo el instrumental pitando mientras se alejaban los valientes voluntarios.

Durante dos horas tracé el recorrido como me habían enseñado en el entrenamiento, mientras en el cielo no dejaban de aparecer más y más rumiantes que habían apagado la luz del sol. Cada vez, mi refugio me parecía más pequeño e inseguro. Hasta que, igual que empezó, mi pulga debió llegar al final de su desierto. Perdí su señal y el rebaño comenzó a menguar.

Como si borrasen sus huellas, la última vaca devolvió la tormenta del día anterior multiplicada por mil infiernos helados. De nada sirvieron nuestras defensas, que me dejaron desnudo en aquella soledad, destruyendo el trabajo que al año siguiente nos debería haber llevado más lejos.

Hasta donde alcanzan mis ojos se abre una profunda nada. El viento ha borrado las huellas de nuestros pasos, el pretendido mapa que habíamos dejado para que otros pudiesen seguir nuestro mismo camino. Llevo cinco días muerto, sin poder caminar y aún así, no se como, camino. El cielo se ha roto en una tempestad de nieve y frío que me hace imposible saber si subo o bajo. Mucho me temo que esta repentina tormenta ha sellado el cañón que fue nuestra puerta de acceso.

¿Dónde están las vacas?

¿Acaso importa?

Tropiezo, pero la nieve y la convicción de ya no existir, atenúan la caída.

Algo cálido y húmedo me devuelve a la vida. El día brilla como si estuviese dentro de un fuego fatuo.

Veo que descienden, como dioses a los que no les importa el devenir de los mortales. Docenas ya me rodean con sus patas hundidas en la nieve, placidas. Las que van llegando se posan suavemente, fundiendo el manto helado con sus ardientes pezuñas. Mi mundo se derrite haciendo que todo parezca una ensoñación tras el velo de vapor.

Mi madre también está allí, arrancándole las alas a las que ya han tocado el suelo.

¿Mamá?

Shhh… —Un dedo en sus labios me manda callar—. Coge fuerzas, mi niño, mientras la realidad persista no puedes dejarte llevar por los espejismos

Veintidós de febrero

LaRataGris

Esta locura ha sido el Reto número 11 de Insectos comunes: ¿Y si las vacas volaran?

En total han sido cinco relatos los que les puedes seguir la pista desde su página oficial (clica arriba).

Pero además, si quieres obtener la revista digital, que los une todos, la puedes encontrar en Payhip, no te la pierdas.

Los patos por Toni C.

El zumbido de las vacas voladoras Por Benajamín Recacha

Una declaración en Banculte por Manu LF

El vaquero Por Cerdo Venusiano

Anuncios

Carta de amor. La distancia

13 junio 2016

Querido Franz:

Nos gustaba empezar así, como si fuese una carta, aunque estuviésemos viéndonos en una pantalla. Era como ganarle una partida al tiempo. Una de esas cosas que haces cuando estas locamente enamorado, una chorrada. Te sigo queriendo tanto.

La aguja entraba y salia rítmicamente, hiriéndome la piel para dejar su mensaje en tinta negra sobre mi cuerpo.

El tatuador tapó el dibujo de un sobre cerrado, sellado con un corazón de cera. Dentro del corazón se podía leer una A y una Z.

Yo vivía a años luz de ti, a un clic de videoconferencia, en el país de acariciar la pantalla líquida.

-Te echo de menos, Franz.

-Pronto podremos vernos, Alberto, mi amor. Tendremos uno días para amarnos, para decirnos todo lo que una videocámara esconde.

Los siguientes fueron días fugaces, donde nada de lo que pasaba era importante. se deslizaban como el movimiento mecanizado de la cadena de montaje. Otro motor ensamblado, un minuto de productividad, siguiente, aprieta, aceite y lucecitas que me marcan el tiempo: la hora de descanso, sólo quince minutos.

– Mañana es un gran día-lo grito a los cuatro vientos mientras aplico la crema cicatrizante sobre el nuevo tatuaje, dibujado en el corazón- Mañana me abrazaras, Franz

-Tendrías que estar comiendo algo o no aguantaras el ritmo- Aquí salgo de la ensoñación de verte.

-Siempre seras el capataz, no importa lo que estemos haciendo. Pero ya puedes olvidarme por que en veinticuatro horas no te perteneceré.- De repente suena un silbido y unas luces azules me devuelven al trabajo de robot: otro motor ensamblado, katchclanck, Bum, zas, un grito y luces rojas como mi sangre espesa.

Franz, mi dulce Franz, te puedo imaginar acercándote a la pantalla brillante, pasando la yema de los dedos como si yo estuviese al otro lado. Mi cara debería ocupar el espacio donde un burofax electrónico te anuncia mi muerte unos segundos antes de que tu nave despegue.

-¿Es él?- apartaras la mirada antes de que se ahoguen tus ojos. Un nudo aprisionara cualquier palabra y el estómago se te encogerá.

– Íbamos a casarnos- el forense empezara a tapar mi cuerpo para que no coja más frío- Un día más en esta penuria… ¿puedo quedarme a solas? un segundo nada más- me abrazaras.

– Tiene media hora.

Pasas tus dedos sobre mi cuerpo congelado, como si acariciases la pantalla que te devuelve la promesa de una separación momentánea.- ¿Qué te has hecho?- Besas cada una de mis heridas, desconocidas para ti. Los nuevos tatuajes se te antojaran una historia: Lo que nunca te dije, te detendrás encima del sobre dibujado.-la A y la Z de nuestros nombres, siempre estuvimos tan lejos.- Justo al lado una cicatriz inflamada, leeras su relieve como si fuese braille: Primer día, primera herida

Mi piel dibujada te guardara las frases de lo que nunca me atreví a explicarte en las videoconferencias, cada cicatriz una lágrima derramada sobre la hoja de mi cuerpo.

-Yo también te echo de menos- leerás la carta deteniéndote en cada poro- No me ha dado tiempo de saciarme de ti y ya te has vuelto a marchar, siempre lejos por mi culpa- Besa mis labios gélidos- si yo no hubiese estado tan enfermo no hubieses aceptado este trabajo: Pagan demasiado dinero, no lo podemos rechazar, pero no era suficiente ¿Verdad? solo una muerte prematura obligaría a tu seguro a pagarme el tratamiento. Que irónico que la vida que me regalas sea mi muerte.

Retiras el film de plástico que tapa mi pecho, jamás, leerás en la carta que te deje escrita en el, nunca jamas me atreveré a hacerlo si vuelvo a verte. Adiós, te quiero.

Me hubiese gustado que todo fuese así. Mi plan perfecto, mi regalo como en un novela rosa, de trágico final feliz. El día que llegaste nos amamos como si no hubiese un mañana. Leíste mis tatuajes mientras yo te abrazaba llorando- te echo tanto de menos- te dije y, si intuiste que era un cobarde al descifrarme, no dijiste nada. Continuabas haciéndome sentir un héroe por alejarme de ti.

No me atreví a ser atrapado por la maquina pero igualmente me había matado. Cuando tu anunciado final llego yo ya me había secado, no podía sentir más que odio hacia mi. Ni tan siquiera tuve el valor de despedirme, no lo he encontrado hasta hoy. Supongo que el olvido se ha aliado con el tiempo y ya casi no lloro. Te sigo necesitando demasiado pero no… Yo, esta carta que jamas leerás es mi forma de desearte un buen viaje. Te quiero, te quiero, Franz.

Alberto

LaRataGris

Acabas de leer un nuevo reto de Insectos comunes. Esta vez teníamos que escribir una carta de amor que sorprendiera, ¿qué tal? ¿te sonó, algo tan viejo como la humanidad, a manido?

Y la de mis compañeros, ¿qué te parecen?:
6 de junio de 2016 por Ester Magar
Amo como comes naranjas por Luis Ernesto Molina Carrillo
A Esmeralda por Daniel Centeno
Siempre vuestro por Manu LF

Una carta (in)esperada por Jean Rush

Y n0 te despistes por que ire colocando por aqui al resto de amorosos escritores


Cualquier amanecer

22 marzo 2016

Desde siempre, al menos hasta donde alcanza su memoria, Hrolf había querido ser científico. Incluso cuando no sabía que la ciencia era la explicación más sencilla. Le maravillaba la magia de lo desconocido, intentar dar un por qué a algo sinsentido. Los pepinos, esta vez eran los pepinos, habían empezado a madurar demasiado rápido, se pudrían en la mata antes de que nadie pudiese recogerlos y finalmente caían llenando todo el suelo de producto malogrado.

Aunque aquello no era ningún misterio para él, por fin le iban a pagar por poder estudiar un fenómeno inexplicable. El ser humano había conseguido un cambio climático tan drástico, ya casi irreversible, que afectaba a cualquier organismo, fuera animal o planta. No eran los pepinos, todo se estaba yendo a la mierda y la gente quería un informe exhaustivo de la planta de moda. Hrolf no les diría lo evidente que era todo, eso si, era un profesional y no engañaría a nadie que de verdad le quisiera escuchar, aunque su trabajo llegaría demasiado tarde y sin respuestas sencillas. Además, la gran mayoría lo ignoraría por el bien de la humanidad tal y como la conocemos hoy día.

Llegó con sus máquinas fantásticas, ataviado con un traje de aislamiento, cargado de cachivaches que le hacían parecer un marciano. Dos haces de luz surgían desde el lateral de su escafandra, como dos ojos señalando el camino al que sólo se podía acceder, y a duras penas, montado en animal.

El contraste entre lo antiguo y lo moderno consiguió que Gregorio se quitase la boina: Madre mía, pensó intentando que no se notase la desesperación,¿tu eres el fulano que nos tienes que salvar?

Uno de los muertos, se dijó Horlf al verlo, lo más bajito que pudo para que el lugareño no se enfadase. Aunque caminen tienen la muerte grabada en la mirada.

– Parece usted un extraterreste, profesor- Hrolf saludó, cumpliendo las buenas maneras. Y confirmó el parecido no diciendo nada más- no se que pretende con tanto artilugio, la tierra prefiere las tradiciones.

– Las tradiciones le han fallado- contestó finalmente- ahora ha llegado la ciencia para intentar arreglarlo.

– ¿Ciencia para arreglar lo que la ciencia destrozo?-Gregorio se tumba en el duro suelo cuando un ruido seco le hace levantarse de nuevo.

– Yo también lo he escuchado- dijo Hrolf- parece que esta noche los cazadores van a cenar conejo.

– No señor,- se le enfrento Gregorio- Eso no sonaba a disparo. Es como si el bosque se hubiese quejado, aunque eso es imposible claro esta.

– Ni con toda la ciencia de mi lado- le replica- podría imaginar algo distinto. Ni haciendo mil pruebas el cielo dejaría de ser azul ni lo que he escuchado sería un ruido distinto a un disparo.

Gregorio cerró los ojos, apoyando su única oreja al suelo. Casi dejó de respirar para poder escuchar mejor. Parece un muerto, pensó Hrolf de nuevo. Esta gente incapaz de ver más alla de su mundo rural y por eso no serán capaces de sobrevivir. la humanidad entera esta muerta sin saberlo, es cuestión de días.

– Suena a cristales rotos- sentenció Gregorio- no son cazadores, los cazadores están obligados a recoger sus desperdicios si quieren renovar la licencia.

De entre la maleza apareció un borracho- estas muy lejos de la fiesta, amigo- Gregorio le tendió un cigarrillo que, el otro, a duras penas alcanzó a coger.

– Es tarde, tengo que volver a mi ciudad- levanto la mano izquierda, señalando hacía Francia. Hizo ademán de beber por el cuello roto de una botella de cerveza que aún sostenía. Con el regusto a aire en su lengua miró lo que quedaba de botella y lo lanzó contra el suelo, repitiendo el ruido que antes se había escuchado, aunque atenuado por la falta de cristal.- Tengo que volver a mi casa.

– Genial- musito Hrolf mientras lo veía alejarse- el paleto estaba en lo cierto.

– Son cosas sin importancia- se hizo eco de sus palabras- Si viviese aquí sabría donde pernoctan los borrachos. Aderécelo con un poco de teatro y el paleto tiene razón.

– Pero en realidad hemos venido a descubrir por que se pudren los pepinos- volvió a su terreno intentando hacerse valer- Usted vive aquí, los ve cada día, quizá pueda decirme algo interesante al respecto.

– No, no se nada.

– Sabes, Gregorio? Puede que nunca sepamos la causa exacta, podemos pensar que es un fenómeno natural, que lo hemos producido nosotros a causa de nuestra desmesurada forma de vivir…no importa simplemente aprenderemos a recogerlos antes y la vida continuara para todos,incluso para los que nos sabemos muertos. Cuando llegue la hora tanto dará un amanecer en Normandia o en cualquier parte del mundo, que los pepinos caigan o vuelen…seremos difuntos.

El viento ululó entre la mata de pepinos y Gregorio se quedó más tranquilo: Sólo hay que recogerlos antes, pensó, la vida conseguirá permanecer, no hay por que preocuparse.

LaRataGris

Bueno chicos y chicas, oficialmente aquí acaba el reto de: Fracaso, boca a boca y esta resurrección.

Ya lo he dicho por otros lares pero lo vuelvo a repetir, este reto lo he disfrutado mucho porque me ha permitido dejarme llevar buscando nuevas formas de expresión para luego tener que justificarlas, las mías y las de mis compañeros. Ha sido muy divertido.

Este Cualquier amanecer intenta darle un sentido a Amanecer normando. Antes lo intento explicar Manu LF en Dos vegetales más, casi nada, tres historias por el precio de una y a cual más distinta.

 

Pero si buscaste bien las pistas de aquel texto sabrás que deje un camino falso y, como esto va de sincerar el cuento, os voy a explicar también los engaños, la cuarta historia jejejeje.

Lo primero que escribí fue el título: Amanecer normando. Sabeis que los pepinos fueron introducidos en Francia en el siglo nueve y que un siglo después Hrolf el Vikingo se asentó en Normandia, región que debe su nombre a los hombres del norte. Creo que eso da para otra historia que deberá ser contada en otro momento ¿no? Por eso aún dejo algún as en la manga, ¿lo descubres?

Las que si van a ser explicadas son las del resto de insectos comunes, las cuales estoy deseando leer para saber de que iban sus historias:

La culpa fue de la vitamina K de Esther Magar explicación para Vitamina K de Esther Magar. Y la explicación alternativa fue Sin sentido…ni vitamina K de Jean Rush

El final de Jean Rush explicación de El alcarglumps y los stargalumpi de Jean Rush. Y la explicación alternativa Sinsentido de LaRataGris

Mundo exterior(final) de Manu LF explicación de Mundo exterior. Y la explicación alternativa Mundo exterior(2ªparte) de Esther Magar


Sinsentido

14 marzo 2016

La familia de Tom era un núcleo de fuertes tradiciones: Hijo de Tom, nieto de Tom, bisnieto y tataranieto de Tom… la lista se alargaba hasta mucho antes de que la endogamia hubiese convertido en un hazmereir el apellido Alcarglumps. Hacia tiempo que la locura se había adueñado de sus génes y ya poco se podía explicar con sentido de todos ellos, me limitaré a repetiros lo mismo que os dije hace un momento: Es un grupo con una gran disposición a reiterar una y otra vez los mismos comportamientos, sin pensar en porque actuaban de esa manera. Igual que sus, también endogámicos, vecinos, los Stargalumpi, sobre los que no diré nada, sirva la descripción de los unos para los otros.

Existía entre ambas familias un odio visceral por una rencilla olvidada pero que, evidentemente, la tradición perpetuaba entre los dos clanes. Aquella tarde podrían haber ardido mil bosques en la refriega de insultos cuando Tom, con la mandíbula desfigurada por los caprichos de la genética familiar, intentó arengar a los suyos: Chipi chopo, chipi chopsuei, que, de tener un rostro más humano hubiéramos podido entenderle: Hermanos, si es necesario nuestra familia llorara largo tiempo nuestra victoria que, aunque es segura, nos dejara sin algunos de nuestros mejores hombres y mujeres. Pero no hay más remedio que enfrentarnos en épica batalla pues los Stargalumpi, nuestros odiados y repugnantes enemigos hijos del excremento, no entienden los gestos amigables, solo comprenden la violencia y violencia van a obtener. Alcarglumps, iDestrocemoslos!

Acabemos con esos malnacidos engendros, esputos de un troll resfriado. Gritó un cualquiera mientras el resto se hacia eco de sus palabras para devolverle un cántico de muerte. De repente, como si hubiesen recibido una orden invisible todos se callaron a la vez y se prepararon para la batalla.

En la retaguardia las plañideras comenzaron su letanía para aplacar a los futuros muertos. Las primeras navajas brillaron y la refriega se adueño de la calle.

un campo de fuerza, realmente inexistente, alejaba a todo aquel que no estuviese implicado en matar a morir. Jirones de ropa bailaban ensangrentados al viento.

Los más jóvenes de ambas familias se paseaban por el campo de batalla, recuperando los recuerdos y tesoros de los caídos.

No hay razón en ninguno de los golpes, como fuerzas primigenias que necesitan victorias y derrotas para poder existir. Todo es caos y como empezó, al atardecer, todo acaba sin mas. Los supervivientes se repliegan vigilando la espalda.

Vamos, dijo un stargalumpi a los rezagados, Nos retiramos.

Jamas, no mientas. Nosotros no huimos de esas ratas, le espetó otro mientras sujetaba el cuerpo sin vida de su hijo, Tom.

Todos son nuestros hijos, repuso un tercero viendo la Venganza brillar en los ojos del padre Tom, ya no son nuestros hijos, la batalla ha concluido y lo perdido se tiene que olvidar.

Entonces miró a las plañideras que intensificaron su pena para que el canto liberase las penas. Solo los que lloran pueden descansar en paz.

Así acabó la pelea por una linde de tierra que ya nadie recuerda a quien pertenece, es la sangre la que si es de la tierra. Hasta la siguiente refriega los ejércitos serán una santa Compaña, guiada por el héroe herido, poco tiempo le queda al patriarca para que otro venga para repetir sus errores.

Pájaros de mal agüero le señalan el camino a la muerte, para que retire los desechos.

Daría lo que fuese por que llegue Un día en el que nos gobierne gente sabia, que dejemos atrás estas masacres. Vantamir se giró buscando la procedencia de la voz.

Estas insinuando…?, ni siquiera acabó la frase, aquello podía ser considerado traición al clan. se apretó el cinturón intentando disimular el interés mientras escuchaba las voces que ocultas en la masa pedían la razón que les había robado la tradición.

LaRataGris

Por si no has estado por aquí estos días te diré que la semana pasada los Insectos comunes lanzamos el reto Fracaso. En el que cuatro autores escribimos algo sin pies ni cabeza.

Esta semana, en cambio, nos propusimos Boca a boca. En el que nos intercambiamos aquellos textos con la intención de darle una explicación a algo que en un principio no debería tenerlo. ( a la espera de que la semana que viene cada autor retome su propio texto)

Yo he tenido el privilegio de reescribir:

El Alcarglumps y los stargalumpi de Jean Rush

y casi se me cae la única neurona que utilizo.

El resto de Bocas han sido


Amanecer normando

7 marzo 2016

 

Amanecer normando

Demasiado tarde nos dimos cuenta que los pepinos se habían caído.

Hrolf era un zoquete, por eso siempre le asignaban estos casos. Llegó a caballo, disfrazado de humano, con los ojos iluminando el camino.

Buenos días, le dijo al muerto, he oído un disparo, tal vez sea el momento…

No señor, respondió Billy, yo he escuchado justamente, y sin albergar duda alguna, lo contrario a un disparo.

Hrolf reflexionó durante un instante, acto seguido se incorporo de un salto, señalando las nubes con su dedo índice: ¿qué es de color malva y suena a contra disparo? Lamento decirte que no puedo oler lo mismo que tu has escuchado.

Billy cerró los ojos como si realmente estuviese vivo y quisiera dormir. Entre dientes musitó, suena como ”¡Kataplan!” aunque no estoy seguro del resultado.

El muy zoquete retrocedió asustado, es imposible. ¿cómo un muerto puede tener un pensamiento tan complejo?

Empezaba a amanecer por que el pepino volvió a su planta.

¡Sson lass dosse!, gritó un gallito descamisado que llegaba de una fiesta cercana seseando.

Hrolf agradeció la información, indudablemente esta es la pieza que me faltaba para completar el puzzle, ¡albricias!

No deberías cantar tan pronto victoria, gesticulo el difunto, aún no sabemos por que cayeron los pepinos.

Y tal vez no lo sepamos nunca, Billy, tal vez. O puede que cayeran para que más tarde pudiese llegar la noche. Fingiremos haber ganado para que nadie sospeche..

Un grupo de plantas cucurbitáceas imitaban al pájaro cucu, cucu, y el cadáver descanso en paz.

LaRataGris

….

Bien, espero que no halláis entendido nada ya que esto pertenece al reto de insectos comunes: Fracaso.

Si crees que has entendido algo explicámelo, no me dejes con las ganas. Si no has comprendido nada, como era mi intención, no te desanimes, la semana que viene otro autor dará la explicación de estas palabras y, si aún así te sabe a poco, en dos semanas yo os explicare mi versión.

No os perdáis el desenlace, ni el resto de textos sinsentido de los otros insectos.

Vitamina K de Esther Magar

Mundo Exterior de Manu LF

El alcarglumps y los stargalumpi de Jean Rush

Ya puedes leer una explicación de este texto en palabras del genial Manu LF

Dos vegetales más

Y ya puedes leer mi explicación del texto en:

Cualquier amanecer


Tradición familiar

3 diciembre 2015

-La incisión ha de ser limpia, elegante, una sutileza casi invisible. Si lo haces bien la víctima ira perdiendo su sangre de una forma suave, su musculatura dejara de responderle y la angustia de morir sera peor que la propia muerte.

Papa era un poeta extraño, siempre tan amable con los vivos. Cuando se cruzaba con mama, él, le tendía la mano y bailaban como en una de esas películas en las que todos saben donde colocarse para que los pasos sumen una coreografía perfecta.- Nunca- me decía con la mirada- debes dejar que vean que llevas un cuchillo en la otra mano- y bromeaba pasándole la hoja por la espalda, sin que ella se diese cuenta.

Por las noches me despertaba con el indice apoyado en los labios y un siseo casi inaudible para no levantar a mama- Vístete,- me susurraba- nos vamos de cacería.

Jamás repetíamos el tipo de víctima. Aunque a veces podían coincidir, aleatoriamente, varios rasgos, ningún patrón debía apuntarnos.-¿qué te enseñe con la última chica?

– A ser sutil- entonces asentía para luego contradecirme

– Bien, pero así ya hemos matado y no queremos un asesino en serie que sea reconocible. Queremos que puedan tener tantos sospechosos como muertes a nuestras espaldas, que diversifiquen sus acciones- y fuimos tan diferentes en cada uno de nuestros crímenes que no tuvieron recursos suficientes para encontrar a tantos sospechosos.

A veces eramos precisos, en ocasiones nos volvíamos tan torpes que teníamos que golpearles mil veces antes de acertar en un punto vital. Troceábamos, triturábamos, quemábamos o invocábamos a satan para degustar el opíparo festín.

El día en que murió papa yo ya tenía ocho años de experiencia y estaba dispuesto a continuar su legado. Aproveché el momento para que diversas pistas apuntasen hacía él y tracé mi propio plan. Antes repase todas nuestras obras, sin estar empujado por la nostalgia, busque algún pequeño error, los matices que la hacían tan grande. Fue en ese instante cuando descubrí el patrón. Aún con el cuidado extremo que había puesto mi padre en que fueran obras inconexas, todas seguían una idea común: dos seres humanos mataban a otro. Esta vez tenía que pensar más a lo grande, poder matar una ciudad de golpe.

– Perfecto- el fantasma de mi padre asintió complacido. Me acompaño en todos los preparativos, guiando mis manos entre sus papeles, me enseño los secretos de su diario de guerra y lo fácil que eran las bombas de fabricación casera.

En cierta manera era demasiado sencillo, con ingredientes excesivamente comunes. Cualquier idiota sin una visión artística podría hacer mucho daño para nada.

Las siguientes semanas las dedique a dejar los artefactos esparcidos por toda la ciudad. Sólo el tictac incesante delataban sus perfectos escondites, pero nadie estaba atento como para descubrirlas. Yo mismo llevaba sobre mi la última, esta dispuesta para estallar en cinco minutos, provocando un efecto domino y un silencio. No quedara nadie para inculparme- ¿verdad papa?

-claro, hijo. Nuestra obra más completa- y una emocionada lágrima cae en los últimos segundos, cuando se da cuenta de que borrar los recuerdos es la única forma de matar a un fantasma, una de las pocas muertes que aún no hemos hecho.

LaRataGris

La narración desde el punto de vista de un villano carismático, sin dobleces, es malo sin más: ni un antiheroe, ni un incomprendido.- Esta era la premisa para este reto de Insectos comunes ¿Crees que lo he conseguido? ¿Crees que lo han conseguido el resto de insectos?

El juicio de Manu LF

Cazar de Daniel Centeno

Discurso y castigo de Luis Ernesto Molina Carrillo

David Vine de Jean Rush


Mis muertes

19 octubre 2015

Mi muerte

-Me siento muy sola y aburrida ¿quieres jugar conmigo?-me susurró la muerte al oído.

Los monstruos de la muerte de Raúl Sánchez

Hombre lobo

– ¿Es tu primera vez?- Hace que el escritor, yo soy ese escritor, levante la mirada del papel en blanco para ver unos ojos rojos y el brillo de unos dientes sucios escapando de las sombras de la habitación.

– Yo- apenas podía mover los labios mientras ella recitaba las frases que debía decir- te conozco ¿hombre lobo?. Sólo eres un personaje en mi cabeza, no es la primera vez que escribo de ti. Aunque ahora estas aquí, eso da un poquito de miedo.

– No tienes por que temerme- lo sentó en el suelo, con una cerveza en la mano y cierta dificultad para no derramarla- no estas loco, estas muerto- me río por que supongo que tengo que reirle la gracia.

– Me quedo más tranquilo- aplasta su cabeza contra mi pierna y noto como mi mano acaricia su espalda velluda para tranquilizarlo a el también.

Finalmente se queda dormido mientras yo no dejo de parlotear con él en mi regazo- estoy muy contento por el momento en que me ha escogido la muerte. Mi cuerpo ya empezaba a no ser el que era y mis pechos ya crecían demasiado para un hombre, siempre hacía abajo, hacía el suelo de mi barriga. Me pregunto como habré muerto

– No tiene importancia-me responde en sueños

Zombie

Antes de morir ya estaba muerto.

Muchas veces sentía que caminaba como un difunto. Todas las horas perdidas en el trabajo, fingiendo que no me dolían las entrañas cada vez que volvía a vomitar.

El tiempo era un enemigo aburrido, falto de imaginación e insistente- Se alguien de provecho- era la retahíla de las voces para que jamas desfalleciera. Me arrastraba con una sonrisa y un si señor, si señora, en los labios- se alguien de provecho- volvían a la carga y yo convertía actos en estadísticas: mis promedios, mis derrotas y el ratio de conversión: tantos clientes el doble de ventas o te vas a la calle. Moría por seis días a la semana para resucitar en domingo, loco por exprimir la vida que no me quedaba. Era piel y huesos volando en descomposición.

Muerte cierra el telón y me deja caer como una marioneta sin hilos.

El fantasma

Antes de morir ya le pertenecía.

Siempre regresaba a casa como una bala para poder sentirme como un fantasma. Era un intruso que llegaba a la hora de recoger los juguetes. Rozaba mis labios sobre las mejillas sonrosadas, llenas de vida, y les veía ponerse los pijamas. Luego cenaba sólo, intentando que el ruido de mis cadenas no los despertase. Flotaba por toda la casa moviendo objetos de aquí para allá, buscando un poco de coherencia a aquel puzzle. ¿Por qué moría cada amanecer para sólo regresar con las sombras de la noche, cuando no queda vida? Soy el último hombre sobre la tierra. Un ser sin futuro y pasado difuso.

Muerte aplaude la obra de teatro que ella me obliga a interpretar. Me pide que le recite un poema y me vuelve a coger entre sus brazos.

Aliens

Ahora que he muerto, abandona mi cuerpo en la fosa común.

No gastéis dinero en altares a una carne a punto de corromperse. Guarda tu fortuna, pero no demasiado. Celebra mi viaje a otro planeta, lejos del sol y los recuerdos que me dolerían. Quiero marcharme igual que vine, sin dejar huella. Fui nada y nada seré en cuanto me olviden mis seres queridos. Un simple viajero entre estrellas que siempre fue incapaz de mostrar el cosmos tal y como lo veían sus ojos. Mi muerte no cambiara absolutamente nada.

Frankenstein

Esto debe ser como ver toda tu vida en un segundo.

Autocomplaciente acabo mirando mis fotos más felices. Repaso mis alegrías y acabo llorando- ¿no volveré a ver a mis niños?- sin respuesta acaricio todos los retazos de mi vida. Como un monstruo de Frankenstein hecho de momentos, respiro hondo para llevarme algo de vida en los pulmones- ¿Vero?- no hay respuesta y me da miedo que la haya. Triste me giro hacía todo lo que hice mal, a ver si así no me importa morirme de una vez. Me repugno en muchos aspectos pero sigo queriendo sobrevivir, repetirme para ver si me corrijo. Es demasiado tarde y me apago siendo poco e inservible.

Fin del espectáculo.

Vampiro

Último segundo antes de la acepatación

Recuerdo que desde pequeñito siempre he pensado que moriría cayéndome a la carretera. Un coche pasaría aplastándome la cabeza. Por eso no lloré cuando me diagnosticaron cáncer, así no iba a irme. Le grité a los malos que lo preparasen todo según yo tenía previsto y empece a vivir de noche, como hacen los vampiros. Me quedaba hasta tarde, garabateando palabras en un dibujo, soñando cuentos despierto para que el mundo no me derrotase. Esa fue mi forma de vivir y sentirme vivo incluso el día en el que el cáncer ganó.

La muerte aplaude emocionada durante los bises.

Calaveras

Ayer estaban escribiendo.

Sentados frente a hojas en blanco y pantallas burlonas.

Ayer, antes de estar muertos en una metáfora,

antes de que las palabras fueran un réquiem para Insectos Comunes

-A Raúl- habla el último insecto en llegar al funeral- le gustaba un humor muy negro. Antes de irse nos regalo esta calavera literaria para los que fuimos compañeros en su viaje por las letras. No dudó en morir primero para que nadie pudiese criticar su compromiso por la causa. Hoy, este donde este, seguro que esta jugando con la muerte una partida de go y comiéndose una calavera de azúcar.

Muerte

Acostumbrada a la soledad, Muerte, a buscado la manera de estar acompañada. Abraza cada cadáver que recoge y juega como si fueran muñecas tomando el te. Son sus amigos sin vida.

Le gusta cambiarles de ropa pero Raúl pidió ser enterrado con su disfraz de gato rosa y, de momento, es el que tiene puesto.

Como un niño, lleno de historias locas, entremezcla personajes y le quita al ritual de su toque la importancia que otros le dan. No hay gravedad en los cuerpos inertes. Son cuentos fabricados con sus recuerdos, aderezados de la fantasía del terror.

Descanse en paz

LaRataGris

Dentro de poco sera el día de los muertos, día en el que he sido invitado por los Insectos comunes a escribir sobre mi muerte. Espero que halla cumplido todas las expectativas levantadas. Las condiciones eran las siguientes: Escribir sobre mi muerte, que saliera algún personaje previo de otra obra y quedase claro que ya había aparecido antes, que tuviera una calaverita literaria hacía el grupo o alguno de los compañeros que en el habitan. Otras de las dignas muertes de mis compañeros son:

Cementerio de Daniel Centeno

Juicio final a la señorita Magar de Esther Magar

Un amor imposible (epitafio de mi propia muerte) de Manu LF

¿Descansará en paz? de Jean Rush

No vale la pena morir deLuis Ernesto Molina Carrillo

y pronto iré añadiendo las próximas conforme cada miembro vaya descansando en paz