Instantes

24 julio 2018

Portada el éxitoCon ustedes: Pedro Garcia. Pedro, ¿cómo te sientes? ¿en qué ha cambiado tu vida al inventar estos instantes?

-Estoy de puta madre. I feel putísima madre – le digo canturreando.

En ese momento me imagine como la gente se masturbaba mirando la pantalla. Era un animal salvaje al que nadie podía controlar.

Desorientado

Un mazazo pesado.

La cabeza, ¡boom!

La boca pastosa

Un instante, tomo un instante y la realidad está en su sitio

En ninguna parte de un desierto; sin agua, sin provisiones. Un fuerte viento de calor acaba con todas nuestras esperanzas. El equipo, demasiado frágil para este traqueteo, termina destrozado, sin posibilidad de reparación.

Nuestra expedición llega a término, según lo previsto, mental y físicamente destrozada.

Nos sentamos a morir sabedores de que esa es nuestra única opción, el deseado final de nuestra empresa.

Siete días antes. Soy un triunfador, también el mayor consumidor de mi producto. El éxito me sonríe, todos los periodistas alaban mis decisiones como algo de suma importancia para la humanidad.

-Es evidente que mi legado me sobrevivirá como un regalo que le dejo al mundo.

Claro que no era un regalo desinteresado. He recibido mi buen pago y vivo cada instante como el puto amo que soy.

Inventar instantes de Euforia me ha hecho tan asquerosamente rico que el dinero me quema como el fuego lamiendo los árboles de un bosque en llamas.

-¿Cómo puede no asegurar que lo único que ha hecho es inventar una droga?¿No es cierto que ya hay más adictos que a cualquier otra existente? La gente hace cualquier cosa por sus probar sus pastillas mágicas

-Deberías, te veo tenso. Esto te deja de puta madre.

Putos, putos, putos haciendo cualquier cosa por la puta audiencia

-Ningún país ha prohibido mi producto, es un jodido gran invento

Todos quieren ser parte de mis momentos. Llegan a asesinar por pertenecer a mi círculo secuencial.

Evidentemente yo tengo la última palabra y, bajo ningún concepto, un asesino seria digno de caminar a mi lado, a menos que lo mereciese.

-¡Esta va a ser la jodida mejor expedición fracasada!

Escojo a las más hermosas mujeres, a los mas bellos hombres, para ser mis más fieles compañeros en este viaje a la muerte, esta mierda va a ser buena. Ellos morirán por mi, por un instante, sin dudarlo.

-Es un concepto sencillo, busca el contraste, como una balanza: iEquilibrio!

-¿Qué quiere decir, señor Garcia?

– Que te sientes de puta madre tras la mayor de las penas. Murió mi madre…- se me quiebra la voz en un punto lejano del universo-. Soy tan feliz.- Y me recupero-. Caes en desgracia, te tomas nuestra pasti y estas a full.

-Y ¿creé que su droga está provocando que la gente se automutile para que la subida sea más fuerte?

Uno a uno beso sus labios fríos. La derrota se nota en los movimientos tristes de todos. Con el beso les dejo un grano de arroz en el paladar. Permito que el mio se disuelva entre los jugos de la boca-.Vamos a morir

Me embarga la tristeza por un instante y luego, el cambio, el salto brutal.

LaRataGris

Acabas de leer el reto 12 de Insectos comunes, ¿qué tal?¿ha cumplido lo que prometían las reglas?

Hay dos éxitos más:

Do it, Rufus! de Benjamín Recacha

y

Mil millones de libros de éxito de Toni C.

Recuerdas que puedes apoyarnos comprando nuestra revista digital en Lektu o en Payhip.

Si quieres puedes escuchar el relato aquí mismo

salud

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¿Dónde van las vacas?

16 marzo 2018

Mamá se subió de un salto a la mesa del Rapid Pollo. En una mano llevaba el panfleto que le acababa de dar un brigadista y en sus ojos, la determinación de siempre. Ya no me sorprendía. El resto de personas, incluido el chico que repartía las octavillas, la miraban boquiabiertos mientras ella empezaba a leer:

«Si pudieran hablar las vacas, si pudiesen decirnos hacia dónde se marchan cada dos de enero para no volver…

»Amanecen por generación espontánea, con sus pequeñas alitas aún mojadas por el viaje cuántico, revoloteando con pocas horas de existencia. En un par de días viajan kilómetros, buscando verdes pastos, mientras mugen sin parar.

»Son de diversos colores y duermen sobre los tejados reforzados de las ciudades. Hay quien, enamorado, quiere atraparlas para siempre. Las guardan en cajas diminutas, en las que los animales no pueden aletear felices.

»No se quejan lo suficiente y pasan su vida dormidas hasta que… ¿dónde irán? El dos despiertan nerviosas, como si un interruptor hubiese puesto en marcha algún mecanismo interno.

»Intentan escapar golpeando los barrotes y, si su captor no se apiada, ese mismo día mueren en jaulas de oro.

»Se han realizado diversas investigaciones, alguna seria, en las que se intenta seguir su vuelo final. Nunca somos lo suficientemente rápidos. Nos quedamos sin combustible o las perdemos de vista al girar detrás de una nube demasiado oscura y llena de tormentos.

»Son un misterio tal que, a veces, parecen no existir, como si solo formasen parte de otra realidad que no podemos llegar a comprender… »

No le dio tiempo a leerlo entero. Unos guardias la bajaron para volver a separarnos.

De habérselo permitido, el discurso hubiese sido inalterable al de otras ocasiones. Acababa gritando que todo aquello eran paparruchas, supersticiones para imbéciles.

No te dejes engañar, Brad, cariño.

En esta parte siempre rebajaba el tono, como si se acordarse de mí y quisiera ser una buena madre. Le duraba poco. De nuevo, se ponía a gritar que aquello era como cuando los alquimistas querían atrapar unicornios para hacer pociones de virilidad. Decía que teníamos que abrir los ojos y abrazar el método científico. Teníamos que pensar con lógica. Casi nunca llegábamos hasta ese punto: Por aquí yo ya solía estar en una casa de acogida, esperando a que un juez decidiese que la doctora Lem ya estaba lista para recuperar mi custodia.

Aquella vez, sin embargo, no fue así. Yo ya era mayor de edad y ya no había ningún hogar que quisiera salvarme la vida. El estado me informó que tenía que valerme por mí mismo y me alistó en las Brigadas Cazadoras.

¡Estamos a punto de hacer historia!

El padre de Isaac fue brigadista, también su madre y sus abuelos. Su estirpe se remontaba a siglos y siglos de optimismo respecto al secreto de las vacas.

¿Qué te hace pensar que triunfaremos allí donde tantos otros fracasaron? —pregunté sin mirarle.

Su fe le proporcionaba un calor inexistente en mi, yo necesitaba que el fuego prendiese lo antes posible. Intentaba avivarlo mientras cuestionaba su alegría como me había enseñado mi madre.

Vamos, camarada Brad, de momento nosotros estamos aquí, tocando el techo del mundo un día antes de que todas esas vacas nos sobrevuelen. Este es el punto más alejado en el que el año pasado se les perdió de vista y nuestras máquinas, impulsadas por la fe, son capaces de rastrear una pulga perdida en un desierto ¿Qué puede fallar?

Pues, por ejemplo, podría fallar que el campamento no estuviese levantado para cuando llegue esa tormenta de nieve que parece estar formándose en aquellas nubes.

Por suerte, el uno de enero a las doce del mediodía, entendió la indirecta y logramos establecer un perímetro seguro. Colocamos la última piedra protectora justo antes de que fuera se desatase el infierno blanco.

De nada nos servía escudriñar el cielo en busca de algún signo extraño. La nevada lo escondía todo y aún faltaba un día para el éxodo de los rumiantes. Cansados, decidimos dormir hasta el amanecer.

Amaneció demasiado limpio y tranquilo. El cielo solo era nada sobre nuestras cabezas. Si iban a llegar las vacas, no parecía que fuese a suceder en ese instante. Era como si las hubiésemos soñado, como si nos las hubiésemos inventado para poder seguir durmiendo.

De repente Isaac señaló el horizonte, únicamente un punto en el firmamento que fue creciendo hasta que el rebaño cubrió todo lo que alcanzaba la vista. El ruido de sus mugidos parecía formar también una muralla sólida.

¿Cómo llamaría a esto la científica de tu madre?

¿Mi madre? —Había tanto desprecio en su pregunta que por el tono ya sabía que no le gustaría la respuesta—. Mi madre abandonaría todas sus estúpidas creencias por está realidad.

¿Cómo podía decirle la verdad? Como podía decirle que gastábamos demasiado dinero en una quimera. Todo era excesivamente arbitrario en aquella investigación. Ella ya había diseñado un protocolo mucho más específico. Nada de campamentos cada quinientos metros, gestionados por Boy Scouts que dilapidaban la inversión antes de llegar a una conclusión original.

Estoy seguro de que ella abrazaría la causa sin dudarlo.

Pero ya no le importaban mis palabras.

¡Enciende el rastreador! —Él corría de un lado a otro, colocándose el arnés, procurando que cada máquina emitiese el sonidito adecuado—. Deséame suerte.

Acto seguido aseguró una cuerda a la argolla que sobresalía en el plexo de su pecho y con el otro extremo lazó a una de las reses.

Inmediatamente fijé su posición en la pantalla mientras el animal arrastraba su cuerpo por los aires. Podía imaginar la misma situación en el resto de campamentos, con todo el instrumental pitando mientras se alejaban los valientes voluntarios.

Durante dos horas tracé el recorrido como me habían enseñado en el entrenamiento, mientras en el cielo no dejaban de aparecer más y más rumiantes que habían apagado la luz del sol. Cada vez, mi refugio me parecía más pequeño e inseguro. Hasta que, igual que empezó, mi pulga debió llegar al final de su desierto. Perdí su señal y el rebaño comenzó a menguar.

Como si borrasen sus huellas, la última vaca devolvió la tormenta del día anterior multiplicada por mil infiernos helados. De nada sirvieron nuestras defensas, que me dejaron desnudo en aquella soledad, destruyendo el trabajo que al año siguiente nos debería haber llevado más lejos.

Hasta donde alcanzan mis ojos se abre una profunda nada. El viento ha borrado las huellas de nuestros pasos, el pretendido mapa que habíamos dejado para que otros pudiesen seguir nuestro mismo camino. Llevo cinco días muerto, sin poder caminar y aún así, no se como, camino. El cielo se ha roto en una tempestad de nieve y frío que me hace imposible saber si subo o bajo. Mucho me temo que esta repentina tormenta ha sellado el cañón que fue nuestra puerta de acceso.

¿Dónde están las vacas?

¿Acaso importa?

Tropiezo, pero la nieve y la convicción de ya no existir, atenúan la caída.

Algo cálido y húmedo me devuelve a la vida. El día brilla como si estuviese dentro de un fuego fatuo.

Veo que descienden, como dioses a los que no les importa el devenir de los mortales. Docenas ya me rodean con sus patas hundidas en la nieve, placidas. Las que van llegando se posan suavemente, fundiendo el manto helado con sus ardientes pezuñas. Mi mundo se derrite haciendo que todo parezca una ensoñación tras el velo de vapor.

Mi madre también está allí, arrancándole las alas a las que ya han tocado el suelo.

¿Mamá?

Shhh… —Un dedo en sus labios me manda callar—. Coge fuerzas, mi niño, mientras la realidad persista no puedes dejarte llevar por los espejismos

Veintidós de febrero

LaRataGris

Esta locura ha sido el Reto número 11 de Insectos comunes: ¿Y si las vacas volaran?

En total han sido cinco relatos los que les puedes seguir la pista desde su página oficial (clica arriba).

Pero además, si quieres obtener la revista digital, que los une todos, la puedes encontrar en Payhip, no te la pierdas.

Los patos por Toni C.

El zumbido de las vacas voladoras Por Benajamín Recacha

Una declaración en Banculte por Manu LF

El vaquero Por Cerdo Venusiano


Carta de amor. La distancia

13 junio 2016

Querido Franz:

Nos gustaba empezar así, como si fuese una carta, aunque estuviésemos viéndonos en una pantalla. Era como ganarle una partida al tiempo. Una de esas cosas que haces cuando estas locamente enamorado, una chorrada. Te sigo queriendo tanto.

La aguja entraba y salia rítmicamente, hiriéndome la piel para dejar su mensaje en tinta negra sobre mi cuerpo.

El tatuador tapó el dibujo de un sobre cerrado, sellado con un corazón de cera. Dentro del corazón se podía leer una A y una Z.

Yo vivía a años luz de ti, a un clic de videoconferencia, en el país de acariciar la pantalla líquida.

-Te echo de menos, Franz.

-Pronto podremos vernos, Alberto, mi amor. Tendremos uno días para amarnos, para decirnos todo lo que una videocámara esconde.

Los siguientes fueron días fugaces, donde nada de lo que pasaba era importante. se deslizaban como el movimiento mecanizado de la cadena de montaje. Otro motor ensamblado, un minuto de productividad, siguiente, aprieta, aceite y lucecitas que me marcan el tiempo: la hora de descanso, sólo quince minutos.

– Mañana es un gran día-lo grito a los cuatro vientos mientras aplico la crema cicatrizante sobre el nuevo tatuaje, dibujado en el corazón- Mañana me abrazaras, Franz

-Tendrías que estar comiendo algo o no aguantaras el ritmo- Aquí salgo de la ensoñación de verte.

-Siempre seras el capataz, no importa lo que estemos haciendo. Pero ya puedes olvidarme por que en veinticuatro horas no te perteneceré.- De repente suena un silbido y unas luces azules me devuelven al trabajo de robot: otro motor ensamblado, katchclanck, Bum, zas, un grito y luces rojas como mi sangre espesa.

Franz, mi dulce Franz, te puedo imaginar acercándote a la pantalla brillante, pasando la yema de los dedos como si yo estuviese al otro lado. Mi cara debería ocupar el espacio donde un burofax electrónico te anuncia mi muerte unos segundos antes de que tu nave despegue.

-¿Es él?- apartaras la mirada antes de que se ahoguen tus ojos. Un nudo aprisionara cualquier palabra y el estómago se te encogerá.

– Íbamos a casarnos- el forense empezara a tapar mi cuerpo para que no coja más frío- Un día más en esta penuria… ¿puedo quedarme a solas? un segundo nada más- me abrazaras.

– Tiene media hora.

Pasas tus dedos sobre mi cuerpo congelado, como si acariciases la pantalla que te devuelve la promesa de una separación momentánea.- ¿Qué te has hecho?- Besas cada una de mis heridas, desconocidas para ti. Los nuevos tatuajes se te antojaran una historia: Lo que nunca te dije, te detendrás encima del sobre dibujado.-la A y la Z de nuestros nombres, siempre estuvimos tan lejos.- Justo al lado una cicatriz inflamada, leeras su relieve como si fuese braille: Primer día, primera herida

Mi piel dibujada te guardara las frases de lo que nunca me atreví a explicarte en las videoconferencias, cada cicatriz una lágrima derramada sobre la hoja de mi cuerpo.

-Yo también te echo de menos- leerás la carta deteniéndote en cada poro- No me ha dado tiempo de saciarme de ti y ya te has vuelto a marchar, siempre lejos por mi culpa- Besa mis labios gélidos- si yo no hubiese estado tan enfermo no hubieses aceptado este trabajo: Pagan demasiado dinero, no lo podemos rechazar, pero no era suficiente ¿Verdad? solo una muerte prematura obligaría a tu seguro a pagarme el tratamiento. Que irónico que la vida que me regalas sea mi muerte.

Retiras el film de plástico que tapa mi pecho, jamás, leerás en la carta que te deje escrita en el, nunca jamas me atreveré a hacerlo si vuelvo a verte. Adiós, te quiero.

Me hubiese gustado que todo fuese así. Mi plan perfecto, mi regalo como en un novela rosa, de trágico final feliz. El día que llegaste nos amamos como si no hubiese un mañana. Leíste mis tatuajes mientras yo te abrazaba llorando- te echo tanto de menos- te dije y, si intuiste que era un cobarde al descifrarme, no dijiste nada. Continuabas haciéndome sentir un héroe por alejarme de ti.

No me atreví a ser atrapado por la maquina pero igualmente me había matado. Cuando tu anunciado final llego yo ya me había secado, no podía sentir más que odio hacia mi. Ni tan siquiera tuve el valor de despedirme, no lo he encontrado hasta hoy. Supongo que el olvido se ha aliado con el tiempo y ya casi no lloro. Te sigo necesitando demasiado pero no… Yo, esta carta que jamas leerás es mi forma de desearte un buen viaje. Te quiero, te quiero, Franz.

Alberto

LaRataGris

Acabas de leer un nuevo reto de Insectos comunes. Esta vez teníamos que escribir una carta de amor que sorprendiera, ¿qué tal? ¿te sonó, algo tan viejo como la humanidad, a manido?

Y la de mis compañeros, ¿qué te parecen?:
6 de junio de 2016 por Ester Magar
Amo como comes naranjas por Luis Ernesto Molina Carrillo
A Esmeralda por Daniel Centeno
Siempre vuestro por Manu LF

Una carta (in)esperada por Jean Rush

Y n0 te despistes por que ire colocando por aqui al resto de amorosos escritores


Cualquier amanecer

22 marzo 2016

Desde siempre, al menos hasta donde alcanza su memoria, Hrolf había querido ser científico. Incluso cuando no sabía que la ciencia era la explicación más sencilla. Le maravillaba la magia de lo desconocido, intentar dar un por qué a algo sinsentido. Los pepinos, esta vez eran los pepinos, habían empezado a madurar demasiado rápido, se pudrían en la mata antes de que nadie pudiese recogerlos y finalmente caían llenando todo el suelo de producto malogrado.

Aunque aquello no era ningún misterio para él, por fin le iban a pagar por poder estudiar un fenómeno inexplicable. El ser humano había conseguido un cambio climático tan drástico, ya casi irreversible, que afectaba a cualquier organismo, fuera animal o planta. No eran los pepinos, todo se estaba yendo a la mierda y la gente quería un informe exhaustivo de la planta de moda. Hrolf no les diría lo evidente que era todo, eso si, era un profesional y no engañaría a nadie que de verdad le quisiera escuchar, aunque su trabajo llegaría demasiado tarde y sin respuestas sencillas. Además, la gran mayoría lo ignoraría por el bien de la humanidad tal y como la conocemos hoy día.

Llegó con sus máquinas fantásticas, ataviado con un traje de aislamiento, cargado de cachivaches que le hacían parecer un marciano. Dos haces de luz surgían desde el lateral de su escafandra, como dos ojos señalando el camino al que sólo se podía acceder, y a duras penas, montado en animal.

El contraste entre lo antiguo y lo moderno consiguió que Gregorio se quitase la boina: Madre mía, pensó intentando que no se notase la desesperación,¿tu eres el fulano que nos tienes que salvar?

Uno de los muertos, se dijó Horlf al verlo, lo más bajito que pudo para que el lugareño no se enfadase. Aunque caminen tienen la muerte grabada en la mirada.

– Parece usted un extraterreste, profesor- Hrolf saludó, cumpliendo las buenas maneras. Y confirmó el parecido no diciendo nada más- no se que pretende con tanto artilugio, la tierra prefiere las tradiciones.

– Las tradiciones le han fallado- contestó finalmente- ahora ha llegado la ciencia para intentar arreglarlo.

– ¿Ciencia para arreglar lo que la ciencia destrozo?-Gregorio se tumba en el duro suelo cuando un ruido seco le hace levantarse de nuevo.

– Yo también lo he escuchado- dijo Hrolf- parece que esta noche los cazadores van a cenar conejo.

– No señor,- se le enfrento Gregorio- Eso no sonaba a disparo. Es como si el bosque se hubiese quejado, aunque eso es imposible claro esta.

– Ni con toda la ciencia de mi lado- le replica- podría imaginar algo distinto. Ni haciendo mil pruebas el cielo dejaría de ser azul ni lo que he escuchado sería un ruido distinto a un disparo.

Gregorio cerró los ojos, apoyando su única oreja al suelo. Casi dejó de respirar para poder escuchar mejor. Parece un muerto, pensó Hrolf de nuevo. Esta gente incapaz de ver más alla de su mundo rural y por eso no serán capaces de sobrevivir. la humanidad entera esta muerta sin saberlo, es cuestión de días.

– Suena a cristales rotos- sentenció Gregorio- no son cazadores, los cazadores están obligados a recoger sus desperdicios si quieren renovar la licencia.

De entre la maleza apareció un borracho- estas muy lejos de la fiesta, amigo- Gregorio le tendió un cigarrillo que, el otro, a duras penas alcanzó a coger.

– Es tarde, tengo que volver a mi ciudad- levanto la mano izquierda, señalando hacía Francia. Hizo ademán de beber por el cuello roto de una botella de cerveza que aún sostenía. Con el regusto a aire en su lengua miró lo que quedaba de botella y lo lanzó contra el suelo, repitiendo el ruido que antes se había escuchado, aunque atenuado por la falta de cristal.- Tengo que volver a mi casa.

– Genial- musito Hrolf mientras lo veía alejarse- el paleto estaba en lo cierto.

– Son cosas sin importancia- se hizo eco de sus palabras- Si viviese aquí sabría donde pernoctan los borrachos. Aderécelo con un poco de teatro y el paleto tiene razón.

– Pero en realidad hemos venido a descubrir por que se pudren los pepinos- volvió a su terreno intentando hacerse valer- Usted vive aquí, los ve cada día, quizá pueda decirme algo interesante al respecto.

– No, no se nada.

– Sabes, Gregorio? Puede que nunca sepamos la causa exacta, podemos pensar que es un fenómeno natural, que lo hemos producido nosotros a causa de nuestra desmesurada forma de vivir…no importa simplemente aprenderemos a recogerlos antes y la vida continuara para todos,incluso para los que nos sabemos muertos. Cuando llegue la hora tanto dará un amanecer en Normandia o en cualquier parte del mundo, que los pepinos caigan o vuelen…seremos difuntos.

El viento ululó entre la mata de pepinos y Gregorio se quedó más tranquilo: Sólo hay que recogerlos antes, pensó, la vida conseguirá permanecer, no hay por que preocuparse.

LaRataGris

Bueno chicos y chicas, oficialmente aquí acaba el reto de: Fracaso, boca a boca y esta resurrección.

Ya lo he dicho por otros lares pero lo vuelvo a repetir, este reto lo he disfrutado mucho porque me ha permitido dejarme llevar buscando nuevas formas de expresión para luego tener que justificarlas, las mías y las de mis compañeros. Ha sido muy divertido.

Este Cualquier amanecer intenta darle un sentido a Amanecer normando. Antes lo intento explicar Manu LF en Dos vegetales más, casi nada, tres historias por el precio de una y a cual más distinta.

 

Pero si buscaste bien las pistas de aquel texto sabrás que deje un camino falso y, como esto va de sincerar el cuento, os voy a explicar también los engaños, la cuarta historia jejejeje.

Lo primero que escribí fue el título: Amanecer normando. Sabeis que los pepinos fueron introducidos en Francia en el siglo nueve y que un siglo después Hrolf el Vikingo se asentó en Normandia, región que debe su nombre a los hombres del norte. Creo que eso da para otra historia que deberá ser contada en otro momento ¿no? Por eso aún dejo algún as en la manga, ¿lo descubres?

Las que si van a ser explicadas son las del resto de insectos comunes, las cuales estoy deseando leer para saber de que iban sus historias:

La culpa fue de la vitamina K de Esther Magar explicación para Vitamina K de Esther Magar. Y la explicación alternativa fue Sin sentido…ni vitamina K de Jean Rush

El final de Jean Rush explicación de El alcarglumps y los stargalumpi de Jean Rush. Y la explicación alternativa Sinsentido de LaRataGris

Mundo exterior(final) de Manu LF explicación de Mundo exterior. Y la explicación alternativa Mundo exterior(2ªparte) de Esther Magar


Sinsentido

14 marzo 2016

La familia de Tom era un núcleo de fuertes tradiciones: Hijo de Tom, nieto de Tom, bisnieto y tataranieto de Tom… la lista se alargaba hasta mucho antes de que la endogamia hubiese convertido en un hazmereir el apellido Alcarglumps. Hacia tiempo que la locura se había adueñado de sus génes y ya poco se podía explicar con sentido de todos ellos, me limitaré a repetiros lo mismo que os dije hace un momento: Es un grupo con una gran disposición a reiterar una y otra vez los mismos comportamientos, sin pensar en porque actuaban de esa manera. Igual que sus, también endogámicos, vecinos, los Stargalumpi, sobre los que no diré nada, sirva la descripción de los unos para los otros.

Existía entre ambas familias un odio visceral por una rencilla olvidada pero que, evidentemente, la tradición perpetuaba entre los dos clanes. Aquella tarde podrían haber ardido mil bosques en la refriega de insultos cuando Tom, con la mandíbula desfigurada por los caprichos de la genética familiar, intentó arengar a los suyos: Chipi chopo, chipi chopsuei, que, de tener un rostro más humano hubiéramos podido entenderle: Hermanos, si es necesario nuestra familia llorara largo tiempo nuestra victoria que, aunque es segura, nos dejara sin algunos de nuestros mejores hombres y mujeres. Pero no hay más remedio que enfrentarnos en épica batalla pues los Stargalumpi, nuestros odiados y repugnantes enemigos hijos del excremento, no entienden los gestos amigables, solo comprenden la violencia y violencia van a obtener. Alcarglumps, iDestrocemoslos!

Acabemos con esos malnacidos engendros, esputos de un troll resfriado. Gritó un cualquiera mientras el resto se hacia eco de sus palabras para devolverle un cántico de muerte. De repente, como si hubiesen recibido una orden invisible todos se callaron a la vez y se prepararon para la batalla.

En la retaguardia las plañideras comenzaron su letanía para aplacar a los futuros muertos. Las primeras navajas brillaron y la refriega se adueño de la calle.

un campo de fuerza, realmente inexistente, alejaba a todo aquel que no estuviese implicado en matar a morir. Jirones de ropa bailaban ensangrentados al viento.

Los más jóvenes de ambas familias se paseaban por el campo de batalla, recuperando los recuerdos y tesoros de los caídos.

No hay razón en ninguno de los golpes, como fuerzas primigenias que necesitan victorias y derrotas para poder existir. Todo es caos y como empezó, al atardecer, todo acaba sin mas. Los supervivientes se repliegan vigilando la espalda.

Vamos, dijo un stargalumpi a los rezagados, Nos retiramos.

Jamas, no mientas. Nosotros no huimos de esas ratas, le espetó otro mientras sujetaba el cuerpo sin vida de su hijo, Tom.

Todos son nuestros hijos, repuso un tercero viendo la Venganza brillar en los ojos del padre Tom, ya no son nuestros hijos, la batalla ha concluido y lo perdido se tiene que olvidar.

Entonces miró a las plañideras que intensificaron su pena para que el canto liberase las penas. Solo los que lloran pueden descansar en paz.

Así acabó la pelea por una linde de tierra que ya nadie recuerda a quien pertenece, es la sangre la que si es de la tierra. Hasta la siguiente refriega los ejércitos serán una santa Compaña, guiada por el héroe herido, poco tiempo le queda al patriarca para que otro venga para repetir sus errores.

Pájaros de mal agüero le señalan el camino a la muerte, para que retire los desechos.

Daría lo que fuese por que llegue Un día en el que nos gobierne gente sabia, que dejemos atrás estas masacres. Vantamir se giró buscando la procedencia de la voz.

Estas insinuando…?, ni siquiera acabó la frase, aquello podía ser considerado traición al clan. se apretó el cinturón intentando disimular el interés mientras escuchaba las voces que ocultas en la masa pedían la razón que les había robado la tradición.

LaRataGris

Por si no has estado por aquí estos días te diré que la semana pasada los Insectos comunes lanzamos el reto Fracaso. En el que cuatro autores escribimos algo sin pies ni cabeza.

Esta semana, en cambio, nos propusimos Boca a boca. En el que nos intercambiamos aquellos textos con la intención de darle una explicación a algo que en un principio no debería tenerlo. ( a la espera de que la semana que viene cada autor retome su propio texto)

Yo he tenido el privilegio de reescribir:

El Alcarglumps y los stargalumpi de Jean Rush

y casi se me cae la única neurona que utilizo.

El resto de Bocas han sido


Amanecer normando

7 marzo 2016

 

Amanecer normando

Demasiado tarde nos dimos cuenta que los pepinos se habían caído.

Hrolf era un zoquete, por eso siempre le asignaban estos casos. Llegó a caballo, disfrazado de humano, con los ojos iluminando el camino.

Buenos días, le dijo al muerto, he oído un disparo, tal vez sea el momento…

No señor, respondió Billy, yo he escuchado justamente, y sin albergar duda alguna, lo contrario a un disparo.

Hrolf reflexionó durante un instante, acto seguido se incorporo de un salto, señalando las nubes con su dedo índice: ¿qué es de color malva y suena a contra disparo? Lamento decirte que no puedo oler lo mismo que tu has escuchado.

Billy cerró los ojos como si realmente estuviese vivo y quisiera dormir. Entre dientes musitó, suena como ”¡Kataplan!” aunque no estoy seguro del resultado.

El muy zoquete retrocedió asustado, es imposible. ¿cómo un muerto puede tener un pensamiento tan complejo?

Empezaba a amanecer por que el pepino volvió a su planta.

¡Sson lass dosse!, gritó un gallito descamisado que llegaba de una fiesta cercana seseando.

Hrolf agradeció la información, indudablemente esta es la pieza que me faltaba para completar el puzzle, ¡albricias!

No deberías cantar tan pronto victoria, gesticulo el difunto, aún no sabemos por que cayeron los pepinos.

Y tal vez no lo sepamos nunca, Billy, tal vez. O puede que cayeran para que más tarde pudiese llegar la noche. Fingiremos haber ganado para que nadie sospeche..

Un grupo de plantas cucurbitáceas imitaban al pájaro cucu, cucu, y el cadáver descanso en paz.

LaRataGris

….

Bien, espero que no halláis entendido nada ya que esto pertenece al reto de insectos comunes: Fracaso.

Si crees que has entendido algo explicámelo, no me dejes con las ganas. Si no has comprendido nada, como era mi intención, no te desanimes, la semana que viene otro autor dará la explicación de estas palabras y, si aún así te sabe a poco, en dos semanas yo os explicare mi versión.

No os perdáis el desenlace, ni el resto de textos sinsentido de los otros insectos.

Vitamina K de Esther Magar

Mundo Exterior de Manu LF

El alcarglumps y los stargalumpi de Jean Rush

Ya puedes leer una explicación de este texto en palabras del genial Manu LF

Dos vegetales más

Y ya puedes leer mi explicación del texto en:

Cualquier amanecer


Tradición familiar

3 diciembre 2015

-La incisión ha de ser limpia, elegante, una sutileza casi invisible. Si lo haces bien la víctima ira perdiendo su sangre de una forma suave, su musculatura dejara de responderle y la angustia de morir sera peor que la propia muerte.

Papa era un poeta extraño, siempre tan amable con los vivos. Cuando se cruzaba con mama, él, le tendía la mano y bailaban como en una de esas películas en las que todos saben donde colocarse para que los pasos sumen una coreografía perfecta.- Nunca- me decía con la mirada- debes dejar que vean que llevas un cuchillo en la otra mano- y bromeaba pasándole la hoja por la espalda, sin que ella se diese cuenta.

Por las noches me despertaba con el indice apoyado en los labios y un siseo casi inaudible para no levantar a mama- Vístete,- me susurraba- nos vamos de cacería.

Jamás repetíamos el tipo de víctima. Aunque a veces podían coincidir, aleatoriamente, varios rasgos, ningún patrón debía apuntarnos.-¿qué te enseñe con la última chica?

– A ser sutil- entonces asentía para luego contradecirme

– Bien, pero así ya hemos matado y no queremos un asesino en serie que sea reconocible. Queremos que puedan tener tantos sospechosos como muertes a nuestras espaldas, que diversifiquen sus acciones- y fuimos tan diferentes en cada uno de nuestros crímenes que no tuvieron recursos suficientes para encontrar a tantos sospechosos.

A veces eramos precisos, en ocasiones nos volvíamos tan torpes que teníamos que golpearles mil veces antes de acertar en un punto vital. Troceábamos, triturábamos, quemábamos o invocábamos a satan para degustar el opíparo festín.

El día en que murió papa yo ya tenía ocho años de experiencia y estaba dispuesto a continuar su legado. Aproveché el momento para que diversas pistas apuntasen hacía él y tracé mi propio plan. Antes repase todas nuestras obras, sin estar empujado por la nostalgia, busque algún pequeño error, los matices que la hacían tan grande. Fue en ese instante cuando descubrí el patrón. Aún con el cuidado extremo que había puesto mi padre en que fueran obras inconexas, todas seguían una idea común: dos seres humanos mataban a otro. Esta vez tenía que pensar más a lo grande, poder matar una ciudad de golpe.

– Perfecto- el fantasma de mi padre asintió complacido. Me acompaño en todos los preparativos, guiando mis manos entre sus papeles, me enseño los secretos de su diario de guerra y lo fácil que eran las bombas de fabricación casera.

En cierta manera era demasiado sencillo, con ingredientes excesivamente comunes. Cualquier idiota sin una visión artística podría hacer mucho daño para nada.

Las siguientes semanas las dedique a dejar los artefactos esparcidos por toda la ciudad. Sólo el tictac incesante delataban sus perfectos escondites, pero nadie estaba atento como para descubrirlas. Yo mismo llevaba sobre mi la última, esta dispuesta para estallar en cinco minutos, provocando un efecto domino y un silencio. No quedara nadie para inculparme- ¿verdad papa?

-claro, hijo. Nuestra obra más completa- y una emocionada lágrima cae en los últimos segundos, cuando se da cuenta de que borrar los recuerdos es la única forma de matar a un fantasma, una de las pocas muertes que aún no hemos hecho.

LaRataGris

La narración desde el punto de vista de un villano carismático, sin dobleces, es malo sin más: ni un antiheroe, ni un incomprendido.- Esta era la premisa para este reto de Insectos comunes ¿Crees que lo he conseguido? ¿Crees que lo han conseguido el resto de insectos?

El juicio de Manu LF

Cazar de Daniel Centeno

Discurso y castigo de Luis Ernesto Molina Carrillo

David Vine de Jean Rush