Elixir Venenosa

7 diciembre 2021

Elixir entró en el bar como si el mundo le perteneciese. Sin ver a los habituales, con la mirada certera sobre una mesa en sombras.

-¿Elixir? un nombre extraño para una chica.

-¿De donde te has caído?- ignoró la conversación casual para llevar las riendas-. La mierda no debería salir del estercolero.

-Soy de aquí, igual que una princesa como tú.

Ella apagó el cigarro sobre su propia mano

– Los de aquí no nos escondemos en rincones oscuros. Somos exhibicionistas profesionales ¿De dónde eres Y qué ostias buscas?

-Soy Indiana Jones en busca del Santo Grial. Soy Prometeo y te traigo el fuego de los dioses.

-Te has equivocado de mausoleo. Ninguno de estos fantasmas te dirá cual es la copa ideal. Para ellos siempre es la última, se la beberán antes de que te des cuenta y el fuego hace tiempo que nos consume sin que ningún bombero sepa apagarlo .

-Entonces he venido a disfrutar del viaje, aunque ya hayas escrito mi final.

-Joe- le gritó al camarero sin dejar de mirar los ojos del extraño- ponle tu mejor veneno, hoy está invitado a su funeral.

-Entonces parece que e si tendré suerte y me llevare una copa.

-No confundas mi amabilidad. La gente como tú no es bien recibida. Tomate el mejunje y largate.

-Estudiare tu propuesta mientras pienso ¿a qué sabe tu elixir si te beso?¿si pruebo tu piel?

-Sabe a hombre muerto. Lárgate y no hagas el imbécil.

Pero no estaba dispuesto a fingir normalidad, Cavó su tumba y escribió su propio epitafio.

LaRataGris


Constancia de los comportamientos compulsivos observados en espécimenes de esquemas herméticos

30 julio 2008

Mi vida se desmorona, en los últimos días he sufrido una serie de circunstancias que me han llevado a un caos total. Nunca podré asimilar el cambio. Me gustaba aquella mesa de cocina y cuando ayer mis madres se presentaron con la nueva me sentí un poco vacío. Eso era todo, ya esta, veinte años comiendo sobre ella, y para qué? para nada. Sólo para dejarla pudrirse en un vertedero inmundo mientras los que me rodean ven como me vengo abajo.

Hoy mi padre me ha preguntado por que lloraba a la hora de comer, y he estallado. No he podido evitarlo, como un pequeño homenaje a la que fue mi mesa preferida de la casa. Le suplico que no vuelva a desmontar mi vida con tanta facilidad por que no podría soportar otro giro tan tremendo en mi breve pero intensa existencia. «Veras hijo»- me dijo- «A veces tienes que aprender a reciclarte, a tu madre y a mi también nos costo dar este gran paso, pero si no lo hubiéramos hecho pareceríamos pobretones. Todos nuestros amigos evolucionan, uno incluso tiene una mesa de microondas. La nuestra que es una mesa normalita nos sirve par….»

No pude seguir escuchando, salí corriendo, dando un portazo, buscando mi cálido rincón. Y allí me senté entre la sombra de aquellas dos paredes, donde iba cuando me pasaba esto. Sollozando vi llegar a mi madre que se acerco y me dio un chicle, que por deficiencia materna era sin azúcar. Me lo heche a la boca dejándome inundar por ese sabor a hierbabuena y sonreí.

Ves como a veces no va mal cambiar, antes no tenías ni un triste chicle que echarte a la boca, pero ahora si y eres feliz ¿no?- ¿por qué no pudo callar como siempre hacía ante mi padre? Escupí el derivado del petróleo, otro nuevo cambio y comencé a llorar otra vez. Me quede allí y mi madre se fue, dejándome por imposible y nunca más me volví a quitar aquella ropa.

LaRataGris.