La hora del contagio

30 octubre 2020

La hora del contagio

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Fluyen épocas

31 agosto 2020

-Buenos días- así empezaban todas las reuniones.

Alberto entraba el último por la puerta, incapaz de comprometerse con una hora. Saludaba siempre con su sonrisa canalla y el grupo le devolvía su bueno días levantando una segunda cerveza, todos menos Irene que se removía intranquila en su cuarto café.

Eran reuniones rápidas, más como una excusa de verse una vez al mes, no tanto para concretar la línea editorial.

Se conocían de hacia tanto tiempo que sabían de que pie cojeaban, su amistad era suficiente para repartir los artículos a la intuición de cada cual.

-Ya no podré venir más -Anna rompió la dinámica -tengo trabajo nuevo y el horario…

Sabían que en algún momento les iba a tocar crecer y este instante parecía el adecuado.

-Busquemos otro día- nadie quería perderse en el mundo después de que la noticia cayese como un jarro de agua fría. El periódico los había atado emocionalmente pero no daba para comer.

-¿El lunes?- quien podía el lunes le era imposible el martes y el jueves Germán tenía rehabilitación. Saray repartía los fines de semana, Teresa quería pero su padre…su hermano solo podía quedárselo los viernes.

Quedaron en llamarse, en concretar otro momento y se fueron despidiendo como si ya no se fuesen a ver jamás.

Alberto siempre apuraba hasta el último segundo, nadie lo esperaba ni lo esperaría. Miró la mesa llena de botellas vacías, de papeles garabateados con sueños, se acababa una época.

LaRataGris


Liberado

3 mayo 2018

LiberadoNo me digas que no te enteras de que va esto. Aquí tienes la guia de lectura de Vota Charlie

 

Si te ha gustado ya sabes que puedes conseguir el comic digital en:

Payhip o en ComicSquare

y si me avisas cuando lo compres, te lo llevaras digitalmente firmado

 


”Mohernos”

28 noviembre 2017

Habían pintado las paredes con dibujos inofensivos, con alguna palabra escrita, algo fuertecilla: Polla, joder, hijo de puta,…y risitas nerviosas

Eran tipos duros mezclando vino barato con el refresco de cola de la marca blanca del super, Eran niños jugando a disfrazarse de todo aquello que creían que les hacia más mayores. Se infantilizaban en realidad. Se lo potenciaban para que cuando de verdad llegase la madurez al amo le fuese sencillo controlar todos sus inseguridades.

Serían adictos a esa diversión rápida, de bajadas largas. Querrían seguir siendo Mohernas” antiguallas, con vocación a la ceguera.

LaRataGris

Más mohernidad bien entendida en:Payhip o Comic Square


Política reciclada

5 marzo 2015

Política reciclada


Los últimos instantes de Pandora

23 febrero 2015

Cuenta la mitología que Pandora dejó escapar todos los males sobre la tierra, todos menos uno. El más terrible, el peor, lo consiguió encerrar en una pequeña cajita que, desde entonces, protege con su vida. Si alguna vez escapa sera el final de la humanidad.

Leonor levantó la pesada tapa forrada de terciopelo y miró por la rendija que se había formado. – aquí no hay nada- le dijo al cuerpo desmayado de Pandora- ¿¡para nada he tenido que drogarte!?- evidentemente no obtuvo respuesta.

De repente, sin que se diese cuenta, un grano de arena se escapó del arca, también una gota de agua que colmo el vaso.

Pasado un instante una marejada inundaba la habitación. Golpeada por las frías aguas, Pandora, se fue desperezando- ¿¡qué has hecho!?- gritó a Leonor. Esta, nerviosa, jugaba con barquitos de papel que se hundían irremediablemente. Con los ojos idos y el corazón excitado, le respondió con una risa penetrante.

– Nada.- consiguió articular- Lo solucionare- pero en realidad no sabía como arreglar todo lo que había desencadenado.

Pandora, asustada, intento beberse toda el agua, comerse toda la arena. Tragó hasta que no pudo soportarlo más, se quebró y se volvió tan loca como su amiga. – lo solucionare- canturreaba Leonor- lirulilo solucionare, rado.

– Rado, laro- siguió Pandora la tonada mientras el líquido las cubría por completo, llenando la habitación, pudriendo sus paredes hasta lograr romperlas e ilurilu, larala por el mundo loco la.

LaRataGris


Un día sin pan

13 noviembre 2012

Tenía su cajita de puros, un buen vino a la hora de comer y la sonrisa de dormirse viendo un trepidante partido de fútbol. Pocas piezas más necesitaba su vida. Dejar que el puzzle encajase a su manera, así era feliz: no preguntaba, no se quejaba aunque a su alrededor lamentase como ivan cayendo los amigos. Parados, en ere, recolocados, en el mejor de los casos, en un trabajo de mierda siendo mierda… les consolaba, abrazaba y asentía sus penas sin que realmente fueran con el. – tengo tabaco- pensaba- alcohol y deporte. Yo estoy cubierto si me se comportar. Esta todo calculado-. Todo implicaba no protestar, cumplir con sus horas y saber decir amén cuando la situación lo requería. Había planificado su sueldo, cada céntimo tenía un lugar exacto, su vida se había construido siguiendo las directrices homologadas, las ideas adecuadas. Sus respuestas fueron las de un cualquiera ¿tienes frío?- solo en invierno- ¿ bailas?- hasta con la más fea- ¿y la huelga?- no me la puedo permitir.- Dos paquetes de tabaco, una botella y las entradas para uno de sus grandes eventos eran demasiado, necesitaba todo aquello para soportar una rutina descorazonadora. Un día queriéndose era mucho más de lo que podía soñar,- no puedo permitirlo, no puedo- y, sin embargo, tanto repetírselo era un síntoma de lo mucho que lo necesitaba: por no cobrar lo suficiente, por la escasa libertad al decidirlo.

LaRataGris.