Muertos normales

12 marzo 2018

Compartían una extraña rareza biológica. Técnicamente los dos habían muerto, cada uno a su manera. No les unía la enfermedad, la fecha de defunción o ubicación; pero eran los dos únicos casos en el mundo, certificados, de vida tras la muerte.

La ciencia tenia mucho interés en juntar a los difuntos, hacer que procrearan, estudiar cada uno de sus estertores antes de ir a dormir.

Un empresario había, incluso, registrado un eslogan para presentarlos en el mundo del espectáculo: La fabulosa incongruencia duplicada .

Cada cuñado con su teoría del ¿por qué?, el ¿cómo? o ¿cómo se la podían meter a ella, mientras reían de forma bravucona?. Hubiese sido tan sencillo mirar a los ojos de la verdad como doloroso: Habíamos muerto todos, solo que, Spencer y Maria eran los únicos conscientes de la anomalía, no escondían su pena y eso les hacia especiales, singulares.

LaRataGris

y cucarachas muertas en: Comic Square o en Payhip

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Perseguidos

28 septiembre 2011

Nos habíamos convertido en bichos raros. Ya lo eramos pero empezaban a señalarnos sin pudor, sin disimular una falsa indiferencia. Nosotros tampoco queríamos aparentar su normalidad. Eramos lo que se veía siendo felices y sin hacerle daño a nadie.

Una carta oficial, correctamente sellada y doblada fue la primera amonestación- somos más- parecían querer decir- depongan su actitud, intégrense, simulen, finjan… no busquen algo distinto aquí- Se habían repartido el mundo. Delimitaron las fronteras de cada continente, país, ciudad o pueblo. Fuimos bajando la escala. Nos olvidamos del barrio, la calle, el piso. Llegamos a buscar un lugar microscópico, un rincón de la casa al que no entrase la luz diurna, una insignificancia en la que escondernos para ser libres. Pero estábamos archivados, un caso al que perseguir por ser diferentes.

No nos amoldábamos a las situaciones predefinidas, necesitábamos una solución, ser números, grises, modélicos y silenciosos. Entonces llegó la amenaza. Iban a estudiar nuestro comportamiento, vigilarían nuestros pasos y cualquier error, por pequeño que fuera; llevar los zapatos desatados, tropezar, caerse, caer… caeríamos en alguna de sus trampas.

Desesperados buscamos tierras sin habitar, lugares vírgenes, sitios donde poder fabricar nuestra propia libertad. Pero no existían en los mapas, no los habían dibujado. El mundo era un padre protector y autoritario gritando que bajo su techo sus normas y, para asegurarse el respeto, había tapiado el cielo, su hogar era el infinito y no podíamos huir más que en círculos sinsentido.

Una segunda inspección sorpresa nos atrapó fabricando un cohete a la luna con cajas de cartón. Nos pilló pintando víveres y sueños. Destrozaron nuestras fantasías por que eran raras y distintas a las de los demás. No habíamos entendido las consignas así que nos construyeron máscaras de metal de sonrisas tatuadas, armaduras pesadas, ataúdes para moldearnos una nueva forma de ser.

LaRataGris