Respeto a lo mio

1 diciembre 2016

Respeto a lo mio


Almas de metal

19 mayo 2016

Almas de metal


Nuestro viaje a casa

6 octubre 2011
No molesten

Cartel con el que avisamos a los vecinos del inicio de nuestro viaje

Muchas veces las cosas más especiales son de las que no escribo. O de las que escribo más pero menos enseño. Acabo de ser papá de nuevo y esta vez no quería que se quedase en el tintero. Aunque nada de lo que diga o haga se podrá comparar a las sensaciones que he experimentado estos días.

Ya lo sabía, cuando nació Alicia todo mi mundo cambio para mejor y, lo mejor es que con ella siempre hay algo que sera todavía más increíble. Lo único que no quería repetir con Pau era la estancia en el hospital. Sentí miedo, pensé que lo perdía todo por culpa de dioses ansiosos por experimentar con vidas ajenas.

Mucha gente cree que es un acto de valentía que Pau naciera en casa. En realidad era cobardía a ponernos en manos de otro matasanos. Elegimos a Inma, nuestra comadrona, para saber que estaríamos bien atendidos y que las vidas que estaban en juego no sufrirían. Ella nos ha regalado un recuerdo precioso, una de las experiencias más bonitas que he tenido en esta vida y lo mejor, como con Alicia, también esta por llegar.

Ya hace tres años que mi mujer desnuda, frágil y guerrera pintaba tan poco como yo. Con Pau nos hemos vuelto a borrar felices de estar donde queremos, cambiando el mundo para ellos.

Me llamó el viernes para decirme que no sabía si se había meado o había roto aguas. Telefoneo a Inma y le dijo que sin contracciones podía ser cuestión de horas o días, que siguiese con su vida normal, a mediodía pasaría a ver como seguía todo. No llegamos, en una hora yo corría para casa y, casi sin tiempo para llegar, tuvimos salir disparados, esta vez hacía el hospital. Vero había empezado a sangrar y podía ser todo o nada. Por suerte no fue nada, un susto. El ginecólogo puso mala cara cuando supo que no queríamos quedarnos, que si estaba todo bien preferíamos estar en nuestro hogar. Las comadronas, en cambio, nos animaron, todas conocían a Inma y nos dijeron que con ella todo iría muy bien.

-Tona- llamé con el teléfono de Vero- estate preparada, en cualquier momento te necesitamos.- Por si Alicia quería jugar con alguien. Inma nos llevo a casa y dijo que ya no se iba, que se quedaba a comer. Tona apareció desde la otra punta del mundo cuando empezaba a marcar su número de nuevo.

Las horas previas la casa se llena de vida como un preludio de lo que sera. Inma dispone todas nuestras tareas: lavar, fregar, tender… medio adecentar aquel caos que lo invadía todo. Después de cuarenta semanas de preparación en dos días se nos había descontrolado; el estrés del cole, el trabajo, los nervios… había que improvisar.

Comemos por turnos. Primero la peque y la embarazada, que tenga fuerzas, luego, mientras las dos duermen, la partera, los últimos Tona y yo. Estoy fregando los platos cuando Vero sale gritando para que deje de hacer tanto ruido. Paramos de golpe e Inma le advierte que ella tendrá que hacer ruido para montar la piscina de partos, mientras lo hace aprovecho para enjuagar los pocos cubiertos que tenemos.

Apagamos las luces, bajamos las persianas y, a la luz de las velas, Vero empieza a danzar con las contracciones. Cada jadeo es más intenso que el anterior, se repiten en un espacio perfecto, cada dos minutos pura magia moviéndose. Alicia me sigue a todas partes, de vez en cuando se engancha de la teta de su madre y le regala oxitocina para que todo fluya a un ritmo adecuado, es una niña increíble. Pasan las horas y parecen minutos, es delicioso.

Cuando entra en la piscina de partos se relaja, se empiezan a parar las contracciones e Inma le pide que se salga. Tona se lleva a Alicia al parque para que yo pueda abrazar a Vero con la esperanza de que eso lo reactive todo. Vero me aparta, prefiere estar sola y al ratito, sin más ayuda, todo vuelve a su cauce con mucha más fuerza que antes. Intentando no perder esa intensidad Inma le pide a vero que se siente sobre mi a horcajadas para que cada empuje sea más efectivo. El bebe empieza a asomarse pero a Vero le duele tanto que se pone a gritar- INMA BÁJAME, LLEVAME AL HOSPITAL, BÁJAME, BÁJAME- Pero queda demasiado poco como para poder salir corriendo. La bajamos y si antes las horas eran minutos ahora los minutos son horas.

De pie la abrazo en cada contracción, los picos son tremendos pero así no le molesta tanto. Ya no quiere ir al hospital pero dice que no puede más, la voz se le vuelve aguda como nunca se la había escuchado, volvemos a cambiar. Soy el respaldo de su silla de partos e intento darle mi aliento, esta preciosa tan llena de fuerza. Cuando aparece la cabeza de Pau Inma guía mi mano para que note su pelo húmedo y suave. Mientras tanto Alicia ya ha vuelto del parque. Se queda en la cocina con Tona un poco impresionada por los gritos. De tanto en tanto Tona se acerca para hacernos alguna foto y si se queda demasiado me preocupo por mi peque, quiero decirle que vuelva con ella pero no me salen las palabras.

Pau sale recubierto de plumas blancas, de piel pegajosa. Alicia viene para ver a su hermanito y Vero se acerca hasta el sofá a esperar que salga la placenta. Inma se queda con Vero y el ratoncito, Tona se pone a recoger y yo hago un picnic de sandia, con mi luna, en la cocina. Regreso a cortar el cordón, a llevarle un batido a vero, a ver como esta. La casa se había llenado de vida y ahora había estallado de la misma intensidad. Acabamos de recoger cuando Vero se va a la cama con los dos peques. Bajamos los bártulos y antes de irse Inma me dice que acompañe a Vero al baño por si se marea, mientras me lo esta diciendo arriba ella ya se ha levantado sola, ha hecho pipí y se prepara un bocadillo que desaparece antes de que yo pueda verlo, esta hambrienta por el esfuerzo.

Creo que lo he dicho al principio, nada de lo que diga sera comparable, luego me he puesto a escribir como un loco y nada de lo que he dicho ha sido comparable. Son cosas que no se pueden transmitir, que para cada uno es diferente, que si no lo has vivido… casi no recuerdo el final, se que todo fue un suspiro y me sentía bien y tremendamente feliz. Y, lo mejor, como con Alicia, siempre esta por llegar.

Mil gracias Tona por todo lo que hizo, se volcó por darnos momentos muy especiales, haciendo mucho más de lo que podríamos haberle pedido, gracias a Inma por un parto precioso, divertido, intenso, apabullante y, por supuesto, a mi guerrera, mi luna rebelde y mi sol, mis mejores motivos de viaje y mis fuerzas.

LaRataGris


Perseguidos

28 septiembre 2011

Nos habíamos convertido en bichos raros. Ya lo eramos pero empezaban a señalarnos sin pudor, sin disimular una falsa indiferencia. Nosotros tampoco queríamos aparentar su normalidad. Eramos lo que se veía siendo felices y sin hacerle daño a nadie.

Una carta oficial, correctamente sellada y doblada fue la primera amonestación- somos más- parecían querer decir- depongan su actitud, intégrense, simulen, finjan… no busquen algo distinto aquí- Se habían repartido el mundo. Delimitaron las fronteras de cada continente, país, ciudad o pueblo. Fuimos bajando la escala. Nos olvidamos del barrio, la calle, el piso. Llegamos a buscar un lugar microscópico, un rincón de la casa al que no entrase la luz diurna, una insignificancia en la que escondernos para ser libres. Pero estábamos archivados, un caso al que perseguir por ser diferentes.

No nos amoldábamos a las situaciones predefinidas, necesitábamos una solución, ser números, grises, modélicos y silenciosos. Entonces llegó la amenaza. Iban a estudiar nuestro comportamiento, vigilarían nuestros pasos y cualquier error, por pequeño que fuera; llevar los zapatos desatados, tropezar, caerse, caer… caeríamos en alguna de sus trampas.

Desesperados buscamos tierras sin habitar, lugares vírgenes, sitios donde poder fabricar nuestra propia libertad. Pero no existían en los mapas, no los habían dibujado. El mundo era un padre protector y autoritario gritando que bajo su techo sus normas y, para asegurarse el respeto, había tapiado el cielo, su hogar era el infinito y no podíamos huir más que en círculos sinsentido.

Una segunda inspección sorpresa nos atrapó fabricando un cohete a la luna con cajas de cartón. Nos pilló pintando víveres y sueños. Destrozaron nuestras fantasías por que eran raras y distintas a las de los demás. No habíamos entendido las consignas así que nos construyeron máscaras de metal de sonrisas tatuadas, armaduras pesadas, ataúdes para moldearnos una nueva forma de ser.

LaRataGris


Crios gritando bla blaes

1 abril 2009

¿Qué es ese ruido?- se preguntó el señor Sánchez. Miró a su alrededor sin ver nada, se levantó y caminó un poco en la dirección que creyó correcta, desde donde pensaba que provenía el alboroto.

Conforme se acercaba no se sabe dónde, el jaleo se iba haciendo más intenso. Era como un discurso jaleado y vitoreado. Se escuchaba “Bla bla bla hijos de puta, bla bla bla cabrones malnacidos”. Se escuchaba pero no se oía lo que decían.

Y más fuerte gritaban, sin que nada se entendiese a parte de los insultos. Al verlos lo comprendió todo. De sus labios salían las lindezas más brutales, se reían unos de otros borrachos de agresividad, apoyándose en la manada para sentirse más fuertes. Eran revolucionarios como él. Sin miedo a decir la verdad.

-Hola- se giraron hacia el saludo con el ceño fruncido y una mueca de disgusto esculpida en el rostro.

– ¿Blá blaaabla, hijo puta?

– Blás bla puto cabrón.

– Nada, dejadlo- el señor Sánchez se alejó rápidamente, no quería enfrentarse a sus compañeros, todos luchaban por lo mismo y entonces,… ¿por qué se habían mofado de él?

Sin entender, y un poco más vacío, se sentó a descansar, ya lejos. Poco a poco fue atando cabos y pudo entender lo que había pasado.- No son como yo, ellos sólo quieren destruir, no quieren construir nada. Y mientras se comporten como crios gritando no habrá revolución.- Tanto daban sus ideas. Si eran un grupo u otro. Lo único que se podía hacer era huir de tus iguales para pensar en paz. Por desgracia, en cada esquina había niños jugando a ser mayores.

Los niños revolucionarios, enfrentados a los niños policías, los políticos que son niños que nunca dicen la verdad y las mierdas pinchadas en un palo que somos todos.

Ya no queda revolución, sólo agitadores.

LaRataGris.