Danger unlimited

30 marzo 2019

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Rocki el Marciano Birmano

16 junio 2014

El señor Rocki, Rocki el Marciano Birmano, ese es el nombre escogido para su perfil informático, era un simpático deslenguado. Jamas decía una mentira y por eso molestaba a según quien. No hacía más que decir lo que pensaba tras analizar, pensar y discurrir sobretodas las posibilidades lanzaba sus afiladas opiniones como cuchillos contra prevenidos malvados que paralizados esperaban que la punta no se clavase en la carne. A nadie le importaba cuando lo hacía entre su círculo de amigos pero ahora que la repercusión era mayor y producía un eco que no iba con el silencio institucional, todas las miradas hervían por que aquí no debía pasar nada.

Los esbirros de los pulcros intocables entendieron que lo dicho era inadmisible y dentellearon al aire- maleducado hijo de puta, terrorista escondido tras la mascara del seudónimo, embaucador…- fue entonces cuando- Ivan Perez- así se llama- no todos esos epítetos que me dedicáis, no Rocky, ni cualquier otra cosa que podáis inventaros. Soy Ivan Perez.- era un video sencillo, una pequeña presentación, una última provocación- que más os dará si lo que os escuece no es mi nombre. La mascara- enseña una careta que lleva en la mano- no me esconde, es parte de la broma, la diversión. Todo lo demás- muestra su ordenador, una a una todas sus teclas- son metáforas que los listos no saben entender, no quieren por que les duele pensar en todo el odio que generan. Nadie les quiere y a ellos solo les preocupa el nombre del mensajero.- Después lo detuvieron por sincero.

LaRataGris


Crios gritando bla blaes

1 abril 2009

¿Qué es ese ruido?- se preguntó el señor Sánchez. Miró a su alrededor sin ver nada, se levantó y caminó un poco en la dirección que creyó correcta, desde donde pensaba que provenía el alboroto.

Conforme se acercaba no se sabe dónde, el jaleo se iba haciendo más intenso. Era como un discurso jaleado y vitoreado. Se escuchaba “Bla bla bla hijos de puta, bla bla bla cabrones malnacidos”. Se escuchaba pero no se oía lo que decían.

Y más fuerte gritaban, sin que nada se entendiese a parte de los insultos. Al verlos lo comprendió todo. De sus labios salían las lindezas más brutales, se reían unos de otros borrachos de agresividad, apoyándose en la manada para sentirse más fuertes. Eran revolucionarios como él. Sin miedo a decir la verdad.

-Hola- se giraron hacia el saludo con el ceño fruncido y una mueca de disgusto esculpida en el rostro.

– ¿Blá blaaabla, hijo puta?

– Blás bla puto cabrón.

– Nada, dejadlo- el señor Sánchez se alejó rápidamente, no quería enfrentarse a sus compañeros, todos luchaban por lo mismo y entonces,… ¿por qué se habían mofado de él?

Sin entender, y un poco más vacío, se sentó a descansar, ya lejos. Poco a poco fue atando cabos y pudo entender lo que había pasado.- No son como yo, ellos sólo quieren destruir, no quieren construir nada. Y mientras se comporten como crios gritando no habrá revolución.- Tanto daban sus ideas. Si eran un grupo u otro. Lo único que se podía hacer era huir de tus iguales para pensar en paz. Por desgracia, en cada esquina había niños jugando a ser mayores.

Los niños revolucionarios, enfrentados a los niños policías, los políticos que son niños que nunca dicen la verdad y las mierdas pinchadas en un palo que somos todos.

Ya no queda revolución, sólo agitadores.

LaRataGris.