Crítico desarmado

6 julio 2026

No es posible el pensamiento crítico y, de serlo en algún ámbito, ha de mantenerse privado.

-Inactivo- te enseñan, es correcto-. Si no, tendrás que acatar las consecuencias; son negativas, tristes, dolorosas.

– Agacha la cabeza – agachas-. Rómpete -te rompes. No hay palabras duras contra quien te desarma.

Te pudres en silencio, la injusticia campa a sus anchas y te preguntas: “¿Si no grito para qué vivir?”. Y gritas en privado no sea que moleste.

LaRataGris

Siempre que grites un poquito más alto, por favor.


Grandes pensamientos

18 junio 2026

Alternativas al fútbol


La elección del ciego

4 mayo 2026

Abrir y cerrar los ojos. Un segundo, un acto instintivo que repites una y otra vez: abres, cierras, abres, cierras…

Un día decidiste alargarlo: cierras uno, dos, abres; respiras y un poco más: cierras, uno, dos, tres, cuatro; tomas aire, abres.

Cierras media hora primero, una después, dos, tres y, finalmente, un día entero sin ver nada. Respiras, ecuchas, sientes y pasan dos días, una semana ciego,  paladeando la vida. Aprendes a comportarte en todos los sitios nuevos. Abres, cierras y no regresas.

LaRataGris


Sueldo de esclavo

30 mayo 2025

éxito


El corsé de las palabras

16 julio 2024

El escritor se sintió atado a las estructuras del texto. Las frases, los signos de puntuación, la acción de los verbos y el sujeto delimitado por adjetivos. Todo parecía pelear por un sentido mayor y, por eso, pillado en una contradicción, decidió apretarse un poco más para que las cadenas autoimpuestas le hicieran libre.

Se obligó a sus propias normas y decidió, cumplirlas a rajatabla: ¿Eres capaz de escribir un relato completo con una sola vocal?, se retó.

En medio de la página escribió, dibujó, en color rojo, una A mayúscula rodeada por un círculo y lo presentó al mundo.

Los anarquistas entendieron enseguida el guiño y construyeron su propio relato desde allí; hubo otros que hablaron de una arroba mayúscula, de un internet más maduro, alejándose de las naderías modernas pero, también, existierón las voces críticas: surgieron los que afirmaron que aquello no era un relato, era una suerte de humor gráfico, una tontuna, un yo no se que que je ne sais pas. Los editores que ¿Qué cómo ostias lo vamos a editar?

¡Ay!- gritaron los fans del sonido para congraciarse y luego se quejaron ellos mismos de que no era tan latina como esperaban.

– Siempre margináis a la u- lus utrus.

Lo tildaron de vocalista por no integrar las consonantes en su ecuación y, otros, le acusaron de escribir para minorías por lo mismo.

Se abrieron sesudos debates:

– La A simboliza al lince, idiota.

– No seas absurdo, subnormal. La A es la forma de caminar del compás.

También hubo quien lo reescribió todo y habló de la tristeza, del amor, la lujuria. Había aproximadamente una opinión inexacta por persona y, eso sí, alguno que se adscribía a cualquier definición lanzada con una mínima vehemencia.

Los vendedores de libros pidieron ediciones especiales, una segunda parte, complementos en revistas especializadas; con entrevistas y análisis pormenorizados.

la continuación podría ir de la E en semicírculo, tal vez un viaje al futuro del abecedario donde, estamparía una zeta morada externa a un triángulo.

Pero el escritor se sentía satisfecho. Exhalando un fuerte suspiro pensó en volver al corsé de las reglas oficiales, al menos de momento, mientras perdía la ocasión.

LaRataGris


Imbéciles

28 junio 2024

No me seas…


La vida del mosquito

27 mayo 2024

En el número treinta y siete de la calle Delicias vive Andrea con sus dos hijos y un mosquito gordo, bien alimentado.

Cada noche, Andrea, duerme con los ojos abiertos, atenta al lugar del que proviene el zumbido. En la oscuridad el blanco de sus ojos son como faros que el insecto usa para orientarse.

Surca el viento de su respiración, esquivando uno y otro de los manotazos de la soñadora.

A veces el mosquito invita a varios amigotes y les permite picotear su sangre gran reserva; en esas ocasiones acribillan a los niños sin remordimiento, sin conciencia.

Andrea, desesperada, ya no sabe que hacer. El bicho tiene una tolerancia espectacular a los insecticidas y es capaz de esquivar sus aspaviento como si le leyera la mente.

Nada ni nadie parece poder detenerlo, no hay leyes, no hay moral que lo frenen. Sólo es un prodigio de la naturaleza que vive en el treinta y siete.

LaRataGris


Prioridades

25 enero 2024

Esto te lo has leído ya?


No leas, idiota

7 octubre 2022

Y aquí cositas para leer


Sin fundamento

8 julio 2022

Éxito