Vándalos

23 enero 2017

Cada día entiendo más a los vándalos. Ya se que se me ha pasado la edad destructiva, que ahora no todo vale. Supuestamente tendría que haber buscado mi sitio, arrasando el mundo a mi paso, atemperarme y ser un remanso de paz dando consejos que jamás cumplí. Un ya me he equivocado y mi mala experiencia es un grado. La juventud, evidentemente, se burlaría de mis batallitas y yo los criticaría por su rebeldía sin causa.

Por desgracia sigo teniendo la opresión en el pecho de estar atrapado. Continuo con la necesidad básica de construir mientras que la sociedad me pide que recoja los cascotes de la generación anterior, que con ellos fabrique sus mismos errores.

Yo quiero quemarlo todo, reducirlo a cenizas para que no quede más remedio que empezar de cero. Y si caigo que noten mi minúscula presencia.

Entiendo a los vándalos porque, más allá de mi justificación, están perdidos como yo pude estarlo. No les dejaran encontrarse hasta que, demasiado tarde, les ahoguen los compromisos y todo movimiento les sea prohibido.

Y aún entendiéndoles me pregunto que sera más escandaloso ¿mi justificación de su violencia o que ellos no encuentren otra forma de expresarse?

LaRataGris

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El jardín prohibido

24 octubre 2016

El poderoso señor salió al balcón. Unos inmensos jardines, repletos de aguerridos guardias, lo separaban de la muchedumbre furiosa que se agolpaba ante su, inmoralmente, lujoso palacio.

-¿Qué es esto?- le reclamó a su mayordomo, señalándose la nariz mientras la arrugaba en un gesto de desaprobación.

-Es el olor a pobreza, Sire.

Dilató las fosos nasales para dejar entrar la horrorosa fragancia- ¡Que asco! y ¿no podrían dejar de ser algo menos…. pobres?

-No en estas condiciones, Sire.

Anegado de arcadas se dejó caer sobre un precioso palanquín- ¿cómo es posible que aquí nos alcance su hedor?¿ Acaso su peste es Capaz de sortear kilómetros y kilómetros de un jardín que les es prohibido?

-Si- respondió acuchillando varias veces su garganta- ya que la pobreza también habita dentro de sus muros.

-¿Ya?- tras una sombra apareció el cocinero.

-Si, ya puedes decir que habrán las puertas a todo el mundo. Somos libres para vivir nuestros propios errores.

LaRataGris


Libertad expresada

1 febrero 2009

Libertad expresada