Palabras leídas

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1 septiembre 2016

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Pseudónimos delictivos

5 mayo 2016

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Argumentos para los muertos

3 marzo 2016

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El buscador de palabras

14 septiembre 2015

Todos conocían a Ismael. Se había convertido en toda una celebridad, a la que esquivar encantados, por su lengua larga, kilométrica. Para él no existía respuesta corta. Era un locuaz interlocutor que no parecía respirar entre palabra y palabra. Cogía carrerilla y hablaba, vaya si hablaba.

Aunque no siempre fue así. De pequeño se escondía en su mundo de magia y superheroes. Si alguien le preguntaba, si no podía evitarlo, respondía con un inaudible gruñido que hacía las veces de: si, no o tal vez. Dependiendo de lo estúpida que fuese la pregunta.

Su madre llegó a pensar que era mudo. Visitaba a médicos y logopedas sin demasiada fortuna. Consultó a todos los profesionales que pudo, incluso a los alquimistas que trabajan para las farmacéuticas y los vendedores de aire con títulos chamanísticos, hasta perder la esperanza. A punto de perder las fuerzas con las que continuar dio, por casualidad, con el buscador de palabras.

El buscador se sentaba frente al niño, callados los dos. Ismael lo observaba, miraba la habitación, los cuadros de perros peleando por un trozo de carne podrida, las figuras pasadas de moda sobre la estantería, los bolígrafos que había traído, al hombre de nuevo, el suelo sucio, el techo amarilleado, el buscador, un libro abierto sobre la mesa, las uñas mordidas, él, el reloj, la ropa,…y tres días así fueron suficientes- ¿por qué no dices…?-antes de que Ismael acabase la frase el buscador se abalanzó sobre ellas como si viese una cuerda salir de entre sus labios. Tiró de ella con todas sus fuerzas y tras las primeras salieron enganchadas en torrente- oye, ¿qué haces?, para, me estas vaciando, no, para, no quiero…mis palabras, mis preciosas palabras- dos semanas después, siendo un saco de piel y huesos no podía parar de hablar, para desdicha de sus conocidos.

– No podrías pararlo un poco- dijo su madre

– No es mi trabajo.- contestó el buscador- Ademas usted tiene lo que quería, aunque el siga sin decir nada.

LaRataGris


La partida

24 agosto 2015

El jugador Uno: amo y señor de las fichas, el tablero y los dados; tiene derecho a imponer sus reglas del juego.- Según observemos la evolución de la partida: los marcadores macroeconómicos, la economía sumergida a pequeña escala, la deriva y el devenir de las divisas internacionales, nos mostraran las instrucciones a modificar y las inamovibles, inapelables, internas, intrínsecas a nuestra naturaleza humana.

El resto de jugadores: amigos, conocidos o amigotes de Uno, le apoyaran, lo felicitaran el día de su cumpleaños y esperaran que las normas sean benévolas con ellos- jugador Uno sabrá ser agradecido-les alarga la vida con sus palabras.

El verdadero resto de los jugadores: Los desechos, dueños de la inútil suerte, obedecerán, acataran, agacharan la cabeza o…-Prefiero jugar a piedra, papel, tijera, lagarto, Spock- grita un cualquiera- Para eso sólo necesito la libertad de mis manos.

– Nueva regla- espeta Uno- les cortaremos las manos a las fichas estúpidas, disidentes.

LaRataGris


Promesas perecederas- P: Palabras

18 febrero 2015

Palabras perecederas: palabras perfectas prometen pertenecerme, pero parpadeo para probarlas, paladeo, perezco penetrado por ponzoñosa pócima

Palabras perjudiciales
Puyas preñadas de pus
Penetran la piel sin
Piedad ni pena

Puñales pérfidos
Perforan la piel y pueblan el
Pensamiento de perdiciones

Perdigonadas profundas que no
Perecen ni perdonan
Proyectiles precisos
Petardos poderosos que explotan y
Proscriben la paz

Palabras pintadas de pasiones y placeres
Promesas purpuras de Prometeo
Plegarias a Pan que nos proteja de Perséfone

Palabras son solo palabras
Persecuciones que penetran al pusilánime
Para el perceptivo, puertas y paisajes

Imagen: LaRataGris

Poema: Antonio Gómez

Voz: Josep García

La poesía muerde