La puerta abierta

5 septiembre 2017

Erase una vez una puerta abierta- Por ella- pensaba Isabel- pueden entrar todo tipo de miedos, me da miedo.

Se imaginaba a los vampiros agazapados al otro lado, expectantes Zombis, hombres lobo y señoras mayores que pellizcan las mejillas y pinchan al besar.

-Seguro que por ella,- se decía tapándose con la sabana hasta cubrir la cabeza para que no le atrapasen- no me cabe la menor duda, que esta puerta permitirá el paso del color gris, que sin duda es la pintura más horrible que puebla la realidad. Los fantasmas pasarán sin llamar, los profesores de lenguas muertas y estudiantes abusones también, escondidos tras máscaras de hockey y terribles propósitos- Sera mejor que la cierre- se dijo temblando.

Cogió una espada de goma Eva, un escudo de cartón, el casco de la bicicleta y un mínimo, lo que pudo reunir, de valor; el suficiente como para arrastrar sus pies al ritmo que le marcaba el castañeo de los dientes. Lentamente se fue aproximando hasta estar tan cerca que los indios podían atraparla. Sin escape alargo la mano temblorosa mientras no podía dejar de vigilar la luz que salía de allí. Al fondo se veían unicornios y una cascada de helado de vainilla, mariposas multicolores revoloteaban sobre flores repletas de dulces fragancias que le invitaban a pasar. Isabel alargo su mano como si solo tuviera que rozarlo para saber que era real.

-¿Isabel?- llamó su madre- cierra ese libro y apaga la luz que es muy tarde.

-Pero Mamá, estoy a punto de entrar.

-¡Me da lo mismo!- le gritó- es muy tarde y mañana tienes que madrugar.

-Esta bien, Mamá- con desgana cerró la entrada pero también la salida a otro mundo.- Aunque- se susurró- me guardo la llave para poder abrir otro día.

LaRataGris

 

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Poesía cotidiana

1 mayo 2016

Intentaré ser poético para que la gente que no ve la realidad o parece pintarla de un color rosa pueda, lo diré con un quizá, quizá pueda entenderme.

Cada día el hombre que gobierna en mi trabajo me pedía que me tumbase en el suelo para que a él le fuese más sencillo defecar en mi boca abierta.

Muchas veces tener un trabajo, incluso en los tiempos que corren, no es un gran chollo- aunque te de para comer, guiño, guiño y arcadas.

Quejarse, exigir más derechos,es bueno para todos y todas. Deberíamos apoyarnos, no hundirnos. Mientras los trabajadores, activos o parados, sigamos dispersos y serviles seguirán cagando sobre nosotros mientras, encima, se lo tenemos que agradecer al señorito del Cortijo.

Feliz día del trabajador y que no decaiga el resto del año leches.

LaRataGris