La sonrisa del monstruo

2 abril 2019

En su interior habitaba un monstruo terrible, casi invisible tras la piel fina y delicada.

Por fuera sus movimientos eran directos, pero elegantes, cariñosos incluso. Siempre sonreía aunque un día podía cansarse, todos tenemos nuestros límites.

Entonces me agarraba con fuerza del pelo y me lanzaba con furia hacia sus fauces descubiertas, me arrancaba de la vida porque era la única forma que tenía de enseñarme.

-¡Ves, puta!-me gritaba.

No tenía argumentos para hacerme suya. Me decía que yo le sacaba de quicio, que le hacía sentir nervioso en su huésped y, por eso, necesitaba explicármelo a golpes. Me corregía, intentaba hacerme mejor persona porque el ya se daba por perdido. Para él, es algo que yo le podía enseñar, solo quedaba la muerte.

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Yo y mis monstruos

31 diciembre 2018

Yo y mis monstruos

 

 

Empieza bien el año con unas cucarachas


La puerta abierta

5 septiembre 2017

Erase una vez una puerta abierta- Por ella- pensaba Isabel- pueden entrar todo tipo de miedos, me da miedo.

Se imaginaba a los vampiros agazapados al otro lado, expectantes Zombis, hombres lobo y señoras mayores que pellizcan las mejillas y pinchan al besar.

-Seguro que por ella,- se decía tapándose con la sabana hasta cubrir la cabeza para que no le atrapasen- no me cabe la menor duda, que esta puerta permitirá el paso del color gris, que sin duda es la pintura más horrible que puebla la realidad. Los fantasmas pasarán sin llamar, los profesores de lenguas muertas y estudiantes abusones también, escondidos tras máscaras de hockey y terribles propósitos- Sera mejor que la cierre- se dijo temblando.

Cogió una espada de goma Eva, un escudo de cartón, el casco de la bicicleta y un mínimo, lo que pudo reunir, de valor; el suficiente como para arrastrar sus pies al ritmo que le marcaba el castañeo de los dientes. Lentamente se fue aproximando hasta estar tan cerca que los indios podían atraparla. Sin escape alargo la mano temblorosa mientras no podía dejar de vigilar la luz que salía de allí. Al fondo se veían unicornios y una cascada de helado de vainilla, mariposas multicolores revoloteaban sobre flores repletas de dulces fragancias que le invitaban a pasar. Isabel alargo su mano como si solo tuviera que rozarlo para saber que era real.

-¿Isabel?- llamó su madre- cierra ese libro y apaga la luz que es muy tarde.

-Pero Mamá, estoy a punto de entrar.

-¡Me da lo mismo!- le gritó- es muy tarde y mañana tienes que madrugar.

-Esta bien, Mamá- con desgana cerró la entrada pero también la salida a otro mundo.- Aunque- se susurró- me guardo la llave para poder abrir otro día.

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Abre tu puerta al mundo de las cucarachas en:

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El mundo de lo desconocido

2 febrero 2017

El mundo de lo desconocido


Olvido involuntario

5 junio 2013

Ahora que soy uno de los olvidados, de los viajeros de paso, del viento sin voz, … un murmullo. Dejo atrás los recuerdos y las formas fantasmales de los que, como yo, fueron efímeros en el tiempo, las heroínas, los monstruos de traje y corbata.

Ahora que me desdibujo y las risas perdidas se hacen solidas, mi mente grita entre cuatro paredes los mas de diez años envejecidos en un segundo, cuando pude imaginarme arropado y seguro, cuando volaba.

Ahora, con las alas arrancadas y los días recortados, me siento a verme triste. Cada arruga es la vida de alguien que pierdo, momentos arrebatados entre comprensiones, flexibilidades insuficientes y una luz tan intensa que quema. Que bonito todo cuando te animan, tanto que me pregunto ¿ nadie quiera billete de ida a ese infierno? Pero faltan voluntarios.

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Males imaginarios

26 diciembre 2012

Males imaginarios


Los lobos de Luna

17 diciembre 2012

cuando nacio luna

El año en el que nació Luna, sus papás le compraron una cuna, un carrito, un parque de juegos, humidificador, walkies, videocámara, ropa, mucha ropa, más ropa de la que se podría poner en toda una vida, cuarenta y tres pares de zapatos, peluches, mantitas, un amigo imaginario, chupetes, biberones y un millón de trastos que en aquel momento no podían llegar a imaginar lo inútiles que eran. Guardaron todo aquello en la que sería su habitación y, como ya no cabía nada más, ni tan siquiera la pequeñísima niña, se la llevaron a dormir a su cama, dónde podían abrazarla mientras descansaban y ella tomaba tetita.

la_puerta_oscura_madre

Para Luna aquella era una habitación oscura, llena de sombras terribles y danzarinas. Cuando tenía que entrar su suelo crujía como aullidos de lobos tristes y su aliento era de miedo y gritos. le gustaba tan poco que siempre le pedía a su papá que la cerrase con muchos cerrojos, que le pusiera un candado y la llave se la llevase cualquier viento de paso. Sobre todo, no quería que aquel cuarto continuase mirándola fijamente mientras se relamía de hambre, quería que se lo llevasen de su casa para siempre.- Pero- le dijo un día su papá- esa es tu habitación, no podemos deshacernos de ella.-

La pobre niña se asustó tanto que dió un bote hasta los brazos de mamá y, llorando desconsoladamente, le pidió que no la dejase dormir allí solita nunca jamás.- Tranquila- la besó suavemente- no hace falta que duermas ahí si no quieres.

luz_de_lunaLuna dibujó un Sol enorme sobre una cajita de cartón, lo recortó con papá y lo pegaron en la habitación mas triste de la casa, para que nunca lloviese en ella. Mamá no dejaba decirles que no hacía falta, que con o sin Sol jamás llovería allí dentro. Y lo cierto es que desde entonces no ha caído ni una sola gota de agua sobre aquel suelo. Así que, a pesar de las reticencias, aún no ha podido decir que no haya funcionado, aunque la habitación siga estando triste.

el rapto de luna

Una noche los lobos que crujían el suelo salieron por el pasillo hasta la habitación de los padres, cogieron con delicadeza un bracito entre sus grandes colmillos y arrastraron suavemente a la niña hasta su cuarto.

Cuando la pobre se despertó sola, rodeada de aquellos ojos amarillos, lloró tanto que se dibujó un río sobre el suelo, gritó tantísimo que se hizo un rumor de viento entre las cuatro paredes y se cansó de tal manera que volvió a quedarse dormida a pesar del miedo que estaba pasando.

Cuando llegaron sus papás, asustados por el llanto, dormía inquieta sobre una cama de lobos gruñones.

-Ella nos pertenece- dentelleó el viejo lobo que vigilaba la puerta- No podéis venir a raptarla de su cuarto.- Acto seguido les enseñó unos dientes feos y sucios mientras les señalaba con el hocico el lugar por el que habían llegado y por el que podían marcharse.

Sin asustarse, sus papás, hincharon el pecho para parecer algo más grandes de lo que se sentían en ese momento. Con la voz mas firme que pudieron le dijeron a los lobos si le habían preguntado a ella dónde quería dormir- Puede que vosotros seáis los ladrones y no nosotros.-

la_mejor_sonrisa_del_lobo

Los lobos se miraron extrañados. Llevaban tanto tiempo autocompadeciéndose que se habían olvidado de los sentimientos de la niña. Se sentaron a esperar que despertase y, con la mejor sonrisa que puede tener un lobo, le preguntaron por lo que quería hacer ella.

-Me dáis miedo y quiero estar con papá y mamá- Los lobos, más tristes de lo que jamás habían estado, agacharon la cabeza y escondieron el rabo entre las piernas. Ellos nunca habían querido asustarla, sólo necesitaban jugar con Luna porque se aburrían. Pero, ahora, creían que eran demasiado malvados como para estar con ella.- Pero- dijo Luna- si dejáis de asustarme vendré a jugar con vosotros.

el_bosque_de_los_lobos

Los lobos no podían creérselo, abrazaron con sus patitas peludas a la niña que no quería verlos tristes y le prometieron que jamás volverían a asustarla. Entonces, entre todos sacaron los trastos inútiles que ensombrecían la habitación. Dejaron el río que había llorado Luna para no olvidar lo sucedido, el viento murmurado para siempre sentirse acompañados y el Sol de cartón para que no lloviese nunca. Pintaron árboles en las paredes, lanzaron confeti verde por el suelo y la habitación de Luna se convirtió en el bosque de los lobos felices. Tan contentos se pusieron que cantaron una canción y toda la familia se puso a bailar con aquellos aullidos a Luna, hasta que fue muy tarde y cayeron rendidos al suelo, donde durmieron toda la noche.

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