Los cimientos del sistema

29 noviembre 2011

Manuel lleva toda una vida buscando huecos. Se desliza sobre luces encendidas para tener algo que ver, suplica pan en trabajos de esclavo y sonríe si le llega para sobrevivir un día más. Pero ya ha muerto varias veces sin vislumbrar alguna mejora en su nicho. Poco a poco se va quedando sin salvadores que lo resuciten, esta sólo con su hambre.

Arrastrándose regresa a las mansiones donde habitan los amos, con su lista de fracasos escrita por todo el cuerpo como presentación. Ha sido naufrago de un barco pesquero, pulgón en la floristería, pieza defectuosa en la cadena de montaje,… el agrio en la simpática multinacional de la carne. Aún le piden más vidas que demuestren su valía. Sin experiencia para los nuevos grilletes, sin preparación universitaria adecuada para recetar gominolas, demasiado caro para despiezarlo, demasiado entero para subvencionarlo.

Lo encierran en la realidad sin posibilidades de escape. Esta atrapado pero cree en el sistema, en la promesa, el sueño de una salida. Manuel sabe que sólo es una hormiguita, un don nadie, pero – Cada peon se tiene que esforzar por el bien de la construcción. Un pequeño sacrificio para el futuro.- Respira hondo el mensaje, lo hace suyo. Acepta las palabras que suenan cada media hora en la intraradio y no se rinde.- Tu país te quiere, tu país te necesita-.

LaRataGris.


Artistas de talón

13 mayo 2011

Había escrito su nombre, un nombre sonoro y pegadizo. Debajo se ordenaban todos los años de su vida, sus logros, las aventuras y desventuras más inverosímiles. Cada historia empezaba con un sobresalto, un encoger el corazón que te mantenía en tensión hasta que escuchabas la palabra fin, era un nuevo comienzo. El siguiente año parecía más intenso que el anterior, más suave que el próximo.

Se había conseguido rodear de gente que escuchaba su curriculum, que le reía las gracias y no cuestionaba la imposibilidad de todo lo que le pasaba, aunque cada cuento sonase a televisión y series sin argumento. El artista vivía de su momento, de cuando papa le pagaba las borracheras y era fácil arriesgarse y vivir límites seguros. Ahora sólo podía recordar batallitas mientras mendigaba fortunas que le mantuviesen vivo, que le permitiesen seguir pensando que era un transgresor por no tener que preocuparse de comer.

LaRataGris