Ícaro Muerto

29 junio 2021

Hacía frío, un frío que le cortaba la piel como un cuchillo al rojo vivo. Aún así se desnudó después de rozar con la yema de sus dedos el cálido caldo del cielo más profundo.

Había escalado la cumbre más alta del mundo real y había seguido un poco más allá.

-Ya está- Le susurraba el viento sin que fuese suficiente-. No necesitas subir más.

Pero claro que lo necesitaba.

Fabricó unas alas y, como Ícaro, se impulsó con ellas un poco más arriba hasta zambullirse en el líquido en el que flotan las estrellas.

Nadó por todo un día. Se dejó acunar hasta que cansado del remojo quiso bajar. La corriente lo había mecido hasta que el pequeño espacio que había entre él y el pico ya no estaba; la deriva lo había alejado hasta que la distancia desde la tierra hasta él era la misma que hubiese tenido que nadar para llegar a la luna.

Intento desplegar sus alas de cartón, arrugadas y mojadas, inservibles.

Pronto sería de noche y tendría frio, ya no le daba calor la novedad y la caída era considerable.

Asustado y sin más opciones tomo una fuerte bocanada de aire, se sumergió, nadaría hasta que despuntara el alba, hasta llegar a salvo a la luna.

LaRataGris


Ícaro

27 mayo 2011

Cuando crecí, al perder mis alas y asumir derrotas, mis pensamientos se fueron deshaciendo. Empecé a caminar desorientado, incapaz de alejarme de las flechas que indican la dirección de las baldosas amarillas. Todas las teorías desaparecieron y la realidad me fue empujando para que no perdiese el tiempo y cumpliese mi objetivo en la vida. Había dejado de ser un niño.

Las responsabilidades, los compromisos eran cada vez más insistentes. Me pedían que hiciera, que dejara de hacer, que no me quejase, que sonriese, que asumiera sus ideas como propias y mi existencia no tuviese sentido sin que mi sangre no fuese las consignas de la empresa. Cada día era más largo y pesado que el anterior, ya no tenía fuerzas.

Consumido, en mitad de la oficina, cerré los ojos y deje que los recuerdos me hicieran llorar- Te quemaras-. De las ensoñaciones me traje las plumas olvidadas, las pegue con cera y salte al vacío desde la octava planta. Planeé cerca del sol y todo volvió a ser como cuando era pequeño, y volar aún no estaba prohibido.

LaRataGris.