La misma habitación

12 junio 2017

Seguía en la misma habitación de siempre. Con los ojos cerrados había creído que el mundo seguiría girando sobre un eje distinto al suyo, que él se quedaría flotando mientras todo a su alrededor desaparecía.

Pensó que atravesaría muros, objetos y personas hasta aparecer quien sabe donde. Pero seguía en la misma habitación, como en una prisión eterna, por un delito que no había cometido.

Miró su reloj, había pasado medio día respirando parte de un sueño. Llamó a sus piernas entumecidas, ellas habían decidido seguir dormidas pero el quería marcharse de una vez.

-Tenemos que irnos- pero era evidente que preferían ignorarle.

Haciendo un esfuerzo sobrehumano se arrastro por el suelo hasta llegar a la puerta, donde se quedo sentado, con la espalda pegado a ella.

-Cerrada- se lamentó. Él también cerró los ojos para que las cuatro paredes pudieran caersele encima-Ojala este en otro lugar cuando vuelva a abrirlos, lejos de la prisión.

LaRataGris

Portada Vota Charlie: Piezas

Consiguelo en Comic Square o en Payhip

 


El hombre afortunado capítulo 2: Prisionero

11 diciembre 2012

-resumen del capítulo anterior –

En el mundo sólo ha quedado un trabajador,

el hombre afortunado.

Ha resistido crisis y recortes

a cambio de cobrar un poco menos,

de hacer las tareas de todos los demás.

Prisionero

 

Ya clareaba el día cuando Javier quiso apagar el televisor con un proyectil directo desde su cama. Su casa era un cuartucho de apenas cuatro metros cuadrados en el que se las habían ingeniado para meter un ridículo camastro en el que encogía las piernas al chocar con una de las paredes, un sucio orinal y, eso si, una enorme pantalla ocupando el muro en el que tendría que haber habido una ventana al mundo real. La tele suplía en ese momento el pequeño respiradero y, por eso, se encendía sola cada mañana, invariablemente, con un mensaje directo para su único y posible espectador- Buenos días Javier-. Educadamente molesta le ofrecía el parte meteorológico. Le aconsejaba sobre que ropa llevar durante las olas de calor, comprar un paraguas para las lluvias constantes o cualquier otro objeto que la pantalla pensase que podría necesitar. El hombre afortunado se había acostumbrado a todas aquellas predicciones acertadas. Sin preocuparse demasiado adquiría una bufanda, una taza para te helado o bombones de ñu por que el televisor conocía todas sus necesidades o por que las palabras hacían florecer el deseo positivo de una forma sutil e imperceptible, en realidad nunca se lo había planteado.

Toda la programación estaba dirigida para el y ese día salió vestido con un precioso gorro de explorador verde, camisa de manga corta hawaiana, guantes de piel de tortuga, pantalones strawberry, calzoncillos olor a frambuesa y chanclas a juego- aunque se podría haber vestido de cualquier otra manera.- Fuera los guardabots hacían un pasillo entre el tumulto de parados que habían venido a suplicar comida. Tenía que pasar como una exhalación, asustado de que los mendigos le quisieran robar su insignificante fortuna. Por eso jamas vivía: iba del trabajo a casa, de casa al trabajo y si necesitaba comprar lo hacía por la pantalla… el hombre afortunado era prisionero de su propia suerte y nada presagiaba que esta pudiese cambiar.

LaRataGris