Caminar libre

12 febrero 2018

No ha pasado ni un sólo día en su vida en el que Fermin halla sido libre. Aunque el se sintiese capaz de hacer cualquier cosa que quisiera lo cierto es que estaba atrapado. Era una prisión amplia, en la que no se veían los barrotes, en la que el mismo se condenaba a no salir de su pequeño mundo. Si hubiese decidido alejarse se hubiese topado en algún momento con alguna pared.

Por había sido tan importante el cambio- Esta es tu celda- delimitaron sus cuatro paredes, le mostraron la realidad y ahora él, consciente, podía trazar un plan con el que huir.

Se sentó en un rincón oscuro. Su cabeza bullía de ideas locas y estúpidas. La venda había caído, él buscaba la manera de volver a colocarla, tras tantos años preso podía intentar levantarse pero prefería el engaño.

LaRataGris

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Adictos

30 enero 2017

Cada día, desde hace dos años, se sienta a morir en su trabajo. Se queda mirando fijamente un punto de la pared blanca. Puede describir el mapa de cada porosidad, las pequeñas imperfecciones, imperceptibles para un ojo casual, eran su entretenimiento cotidiano.

– ¿Hola?- de repente un saludo parece mucho más de lo que es y lo activaba como un mecanismo perfecto. Sonríe y de un pequeño salto se acerca al cliente, aparentando la felicidad que su encargado quiere ver, como si la vida fuese justo ese momento.

-No es un mal sitio para estar muerto- sentencia Mariano los días en que no entra nadie. Aquello era como un cementerio de noche, donde los ruidos solo significaban ladrones de tumbas.

Para hombre-lobo aquello era peor que la muerte. Te mantienen en suspensión mientras la realidad tiene lugar más allá del escaparate, y tu eres consciente de que te vas pudriendo.

El encargado le acerca un caramelo, siempre se lo ofrece porque, según él, los adictos son siempre adictos.- Lo mejor-, le dice- es que te aficiones a algo más inocuo- Hombre-lobo siempre los rechaza con educación mientras ve como Mariano los engulle uno tras otro, no quiere acabar así.

– Mira- Siempre juguetea con su lengua y la golosina- no puedo hacer nada. Si quieres que la sociedad olvide todo lo que has sido tendrás que aceptar pequeños sacrificios como el de los caramelos. Yo también querría algo más estimulante, pero no soy un ciclista, así que me lo tomo más tarde y ya esta, ¿entiendes?

-Es que no me gustan los dulces , ni este trabajo.

-Puedes dejarlo si quieres. Pero entonces olvidate de una cama caliente cada noche, se acabaron las prostitutas y estos ricos caramelos. Volverías a la calle y acuérdate como acabaste la ultima vez.

-Acabe aquí.

-Cierto, jajaja ¿un caramelo?

LaRataGris


Trasto de felicidad

18 diciembre 2010

Trasto de felicidad