La historia al vérres

20 julio 2015

Al revés: dicese de algo o alguien que esta del lado contrario al que le tocaría, de forma literal o metafórica.

Ya en el siglo XV empieza a identificarse individuos con pies por cabeza a los que se les denomina los berréicos, por los berridos que proferían durante los festivales de la luna nueva. Es más tarde, a finales del mismo siglo, que se acortaría para reconocerlos como los al vérres, termino actualmente en desuso por el más común, al revés. Con el paso de los años fue ganando fuerza una concepción más genérica de la palabra para dejar de ser mera mofa del grupo anteriormente citado. Es en este punto cuando obtiene un significado más amplio, llegando a describir cualquier situación anómala. De echo, entrados ya en el nuevo siglo, desaparecen todos los miembros berréicos y se deshace la sociedad, pasando a ser al vérres vox populi de su segunda acepción.

No se sabe muy bien ni cuando, ni por qué, desaparece la raiz al vérres por la inversión silábica. Se cree que el mismo populacho decidió que fuese una broma, escribir al vérres al reves, el que fue aceptando la sustitución del termino correcto por el incorrecto. Las juventudes de las élites acaudaladas de la época acaban por usarlo como diferenciación respecto a sus mayores e incluso los adultos acaban por adoptarla para aparentar cierta mocedad.

Finalmente la real academia de la lengua se ve obligada a aceptar el termino en uno de sus primeros decretos, halla por el mil setecientos trece, abrumados por el uso popular. Primero como una nota aclaratoria de la palabra inicial pero, actualmente, borrando cualquier rastro de su etimología.

En nuestros días a llegado a desaparecer de infinidad de textos que se han ido adaptando a los tiempos modernos. Prueba de ello todo un fragmento del quijote en el que Sancho intenta hacer entrar en razón al noble caballero sobre el uso correcto de al vérres en una discusión tabernaria, hoy ese pasaje parece no haber existido.

Ya en el presente, algún autor contemporánea, ha intentado reintroducir el termino con escasa fortuna, convirtiéndose inmediatamente en objeto de burla por parte de compañeros menos informados.

Desde la plataforma por la recuperación de termino en desuso queremos romper una lanza en favor del hermoso vocablo y devolverle su corrección académica.

En palabras de Lorca en su conocido haiku al vérres: que el pasado nos muestre el futuro. No debemos permitir que el futuro sea el que reescriba el pasado.

LaRataGris

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El cadáver del calendario

3 enero 2014

Carita de cuarentona, con los labios pintados de pomelo y la mirada ácida y cansada a partes iguales. Camisa de secundaria, con balcón a unas tetitas pequeñas y caídas, pantalón demasiado estrecho, marcando tirachinas, botas de motera con no más de treinta. El pelo ralo de rata rubia de bote y en su mente una pregunta atormentándole-¿ qué más puedo hacer para detener el tiempo?-. No es la lentitud, ni que las cosas sean cada vez más apagadas; sólo su bonito cadáver, el que dirán, que sea siempre bello, el poder ser apabullante por un infinito; como en las fotos del calendario. Ella fue diciembre en todos los talleres del setenta y siete, algunos se negaron a quitarla cuando acabo el año y se quedo como un resistirse al futuro que, al final, a amarilleado todas aquellos papeles. Las mismas revistas que ahora la olvidan se rifaban sus sonrisas y ahora qué puede hacer?

Ahora que solo miran para reírse, cuchichean, la critican por no haber sabido envejecer. Con su cuerpo desbordado, los colgajos gelatinosos y los surcos entre los que se esconde el maquillaje. Se pasa el día llorando, vigilando los retratos de otros otoños, entonces eran primaveras – que no se estropeen mis recuerdos-, allí piensa que puede vencer por que nadie le ha dicho que ya no le quedan victorias en la manga. Y no son sus caderas generosas, ni su piel manchada,… todo lo que ella cambiaría se corresponde a la realidad, esta aceptado. Son las telas que no consiguen ocultarla, su parecer un payaso triste, un esperpento a la moda, un algo que no debería preocupar a nadie, igual que a ella que debería vivir en su siglo sin más. Pero somos un universo de misses frustradas, de cadáveres que aspiran a ser la próxima foto en el calendario.

LaRataGris