Apariencias
22 mayo 2008A las puertas del cielo
19 mayo 2008Todo empieza con un final. Dos payasos muertos a mitad de una actuación. Lxs padres gritan histericxs, ante el trauma que ocasionara a sus hijxs. Lxs niñxs miran tranquilxs, sin haber asociado, aún, la muerte al espectaculo triste que sus mayores parecen conocer.
Y en la pista central, los dos cuerpos estirados se debaten entre consvulsiones mientras las almas de los artistas miran desde un rincón.
– ¿qué vamos a hacer ahora?- Se pregunta el clown tonto- Esto es terrible.
– No te preocupes- le responde el alma de polichinela- hemos hecho reir a lxs niñxs nuestra vida es ejemplar y dios nos sabra recompensar.
– ¿Iremos al cielo?- salpica de palabras al otro.
-Por supuesto- le responde mientras se limpia la saliba que le recubre.
Pero no es tan sencillo. No hay luz que indique el camino, ninguna escalera que suba. Lo más parecido es el viejo trapecio que oscila, dandose impulso como si cada vez quisiese llegar más alto. Trepan hacia el con miedo y dificultad, para descubrir que solo es la inercia lo que lo mueve, ningún deseo especial de llamar a las puertas del cierlo.
– Quizá, tengamos que seguir subiendo- sentencia el que parece más listo de los dos- por las cuerdas.- y señala hacia la viga de la que cuelga el trapecio- hasta llegar a la viga más alta.
Y prosiguen su, cada vez más complicada escalada. Les da miedo caer y morir, aunque ya lo esten. Van con sumo cuidado hasta los andamios. Continuan, desde allí, hasta el punto más alejado del suelo que conocen, el pico de la carpa. Salen por un agujero que el viento ha hecho en la lona. Y ya al aire libre se enganchan a un jiron de nube que pasaba. Siempre hacia arriba, pasando de los cumulos a los cirros, como si fuese lo que siempre hubiesen echo.
Cuando por fin vieron a San Pedro supieron que ya habían llegado. Les esperaba a las puertas para franquearles las puertas como merecedores que eran.
– Buenos días- se presenta- soy Polichinela, tragicamente muerto en la flor de la …
– Si, si- le corta el portero- no me de la brasa que dios no te recibe.
– Son nuestras pintas- escenifica un pase de modelos el tonto.
– Disculpe a mi amigo que es algo payaso-
– No os preocupeis, ni es por la ropa ni me molestan sus bufonadas.
– Entonces- reflexiona mientras se lleva el blanco de la cara al rascarse la barbilla- si nos hemos comportado siempre bien y la ropa no es un handicap ¿ que nos impide la entrada?
– Pues- San Pedro sonrie no sin cierta malicia- Por que no hay puerta- y señala alli donde se veia la majestuosa entrada para al instante darse cuenta que no mostraba nada. Solo el aire pues nunca hubo nada alli- ni existo yo- dicho lo cual se esfuma, dejando unicamente su voz- ni dios, ni el cielo,…la biblia es solo un cuento, como este en el que vosostros dos vivis, y por eso es por lo que no podeis entrar, por que la nada no admite nada más.
Los payasos se miraron estupefactos, con mucho más miedo que cuando subian.
– ¿qué hacemos?- se derrumba el listo- si no hay nada tras la muerte. Si nuestra propia existencia es una mentira, como la de dios y el resto de mierda que nos rodea ¿qué es lo que hacemos?
– Tranquilizate- le grita el amigo- ya esta todo escrito, alguien ha descrito nuestro descenso, bajaremos todo lo que habíamos subido, dobladeromos la distancia hasta hundirnos en el profundo centro de la tierna. Alli buscaremos otra mentira que nos permita sobrellevar esta indigna muerte. Da lo mismo que sea el diablo o Alicia la que nos ayude. No importa a cargo de quien corra esta invención, solo buscaremos un engaño que nos deje apartar la vista, y cuando veamos que eso tambien es mentira, ya nos inventaremos una nueva.
LaRataGris
SlavAje
11 mayo 2008SlavAje (slave salvaje)
Muchxs te diran que enferme. Que perdí la razón por alejarme de las obligaciones que se suponen inmanentes a la condición humana.
La verdad es que puede ser cierto. Aunque en realidad solo descuide las convenciones que nos hemos autoimpuesto y, al fin y al cabo,eso me hizo tremendamente feliz.
Fue camino del trabajo, pasando por una de tantas calles en las que comienzan las obras cuando se acercan las elecciones del municipio. Las escavadoras levanaban una fina capa de polvo ojizo que se iba pegando a los edificios. Todo parecía desgastado por el sol bajo ese manto de color.
Yo mismo me sentí viejo mirando los zapatos que se iban ensuciando como el resto de la ciudad. Sin saber por que me agache a quitarme el calzado que tanto me cansaba. Manche mis dedos en la tierra y dibuje tres rallas diagonales cayendo por cada una de mis mejilas.
Luego me quite la camisa para espolvorear mi tisico pecho con una poco más de rojo
Cuando volvi a caminar lo hice desnudo, en una dirección completamente diferente a la que hasta entonces había seguido. Sin rumbo fijo los días se fueron suceiendo sin pena ni gloria buscando comida por cualquier container me había convertido en un nómada recolector No tenia nada y nada deseaba. Sin los estímulos a los que te invita la sociedad fui cada vez más feliz, unicamente con la libertad de no estar atado.
La gente con la que me cruzaba intentaba esquivarme, no sin antes dejarme leer en su rostro la pena, el miedo o asco que les embargaba con mi aspecto cada vez más salvaje. No querían alegrarse por mi, reconocer mi gozo y yo, a su vez, tambien comence a sentir lastima por ellos.
Sin que mi comportamiento fuese la causa comence a ser el blanco de las fuerzas del estado, aun cuando iba vestido. Comenzaron a perseguirme por alteracion del orden público al entrar en la zona alta. Me quisieron meter en la carcel al cogerme, pero acabe en un psiquiatrico donde me asearon y me enseñaron a ser feliz con la libertad controlada que el mundo me ofrecia.
Me escupieron de nuevo a la suciedad, no sin antes arrancarme la promesa de la integración- por que si no …
por eso estoy aquí, por que me aleje y regrese. Me cortaron las alas y yo solo pude esconder unn pequeño secreto bajo mi nariz.
Hunte mis fosas nasales con mi propia orina. Con las manos sucias de sujetarme la polla fui aspirando el hedor para no oler el de la ciudad. Me fui acostumbrando y para cuando la peste fue parte de mi pude olvidar que una vez fui feliz, me integre.
Así que ya sabes, si alguna vez te siente mal por lo que te rodea, no intentes cambiar, bañate en mierda y seras unx más. Al fin y al cabo las moralejas no son siempre lo que uno espera.
LaRataGris
Cien canciones
2 mayo 2008Vivir en la Calle
La pequeña Glory conoce bien la calle. Desde que recuerda siempre ha estado en ella. Primero con su padre y luego con lo único que este le pudo dejar; una guitarra que ha conservado apesar de que a veces la necesidad le apretaba fuertemente el estomago.
Con ella aprendio que hay canciones y lugares para comer. Zonas en las que si tocas algo de los beatles te quedara para cenar sin necesidad de otra actuación.
Tambien le enseño a no sobreexplotar estos paraisos. Arruyarlos con suaves melodias sin resultar empalagosa, dejandoles descansar para que otro día le permitan volver a por más alimento. Por eso solo se acerca cuando tiene demasiada hambre. Mientras, intenta subsistir tocando en pequeñas cayejuelas, la música que a ella le apetece, sin preocuparse de si podra almorzar, sabe que ya lo hara en otro momento.
Dos Acordes.
Las tripas le rugían como la base rítmica de una mala canción comercial. Un ruído constante y monótono que no le dejaba concentrarse en otra cosa que no fuese tocar la pegajosa melodía que todxs aplauden. Toco sin pensar, sabiendo que cada acorde era una cucharada más con la que contentar a su fria barriga. Sacio su vacio e inmediatamente despues fue algo más profundo lo que le pidio alimento. Se sentó en un calle por la que practicamente no pasaba nadie. Extendio la funda de su guitarra por si caía algo, aunque esta vez no es lo que buscaba. Y sin pensar de nuevo, guiada esta vez por el corazón, comenzo a acariciar las cuerdas gastadas.
El placer fue mínimo. Al segundo acorde tenía un policia de público, pidiendole que se marchase- la mendicidad esta prohibida en esta ciudad.
– No es mendicidad- pensó sin ganas de discutir mientras recogía sus escasas pertenencias para buscar un sitio más tranquilo.
– Perdona- le saludo alguien demasiado bien vestido para ser de aquel barrio- te estaba escuchando y… bueno, creo que era una cancion maravillosa.
– ¿Solo dos acordes te han parecido tan extraordinarios?- Su tono era el de alguien no acostumbrado a los piropos- vale, pero no te emociones el resto era una mierda- dicho lo cual Glory dio por terminada la conversación. Ya estaba caminando cuando la misma voz volvio a detenerla.
– Espera. Deja al menos que me presente- El desconocido rebusco en el bolsillo interno de la americana para sacar una tarjeta que le acerca desde una cierta distancia- Me llamo Joan Gener, soy productor musical. A mi, me gustaría hacer algo con tu canción.
– ¿Y has venido a buscarme hasta aquí por que te gustaba mi canción?- No se percibe cambio alguno en la voz. Sigue estando ese recelo inicial, aunque poco a poco se va interesando por lo que el quiere contarle.
– Que va- se ríe- ni siquiera sabía que alguien como tu estaría por aquí. Han detenido a mi camello habitual y me tenia que buscar la vida como fuera. Ha sido toda una suerte el encontrarte.
Cien Canciones
La siguiente semana paso muy deprisa. Cambio el banco donde dormia por el suelo de una habitación. Le cortan el pelo, se lo tieñen, queman su ropa y la transforman de arriba abajo hasta que ya no es más que una victima de los tiempos que corren.- Querida, estas preciosa- Gene entra como una exhalación- vamos, el estudio esta esperando para grabar el disco hoy mismo.
– Pero,..- Intenta detener el vendabal- aún no has escuchado el resto de mis canciones, ni tan siquiera has acabado de escuchar la que tanto te impresiono,
– No hace falta, querida- empieza a arrastrarla hacia la puerta- con lo que he oído tengo suficiente.
En el estudio todxs la tratan demasiado bien. Es una estrella en ciernes y quieren contentarla.
– Adelante, querida, toca esos dos acordes mágicos que te sabes- abrumada comienza su canción sin hacer preguntas. Un la suena en la guitarra, luego re y la cortan- Perfecto, querida. Ahora Arturo te llevara al hotel.
– Pero,…- ya nadie le hace caso. Todxs corren de arriba a abajo como si tuvieran mucha prisa por acabar algo que ella no entiende.
Solo tiene la sensacion de que a esto se han reducido las más de cien canciones que ha compuesto a lo largo de su vida, a dos simples notas.
Disco de Oro
Un día se levanta y hay mucha gente en la habitación. Gene se acerca – Querida, por fin te despiertas- la empuja hacía un grupo de gente que no conoce- ya creíamos que te perderías tu propia presentación- y la deja alli en medio, sin entender de que va todo este circo que han montado mientras dormia.
Glory sonrie sin saber que decir. Las siguientes horas son de alabanzas hacia un disco que no recuerda haber gragado y preguntas por un supuesto romance con alguien del que nunca había oido hablar.
Cuando ya solo queda Gene en el cuarto este le empieza a apabullar hablando demasiado rápido como para detenerlo- Bueno- le dice- hemos conseguido el mejor grupo de hijos de puta para que no se deje dehablar de ti en un par de meses. Para dentro de dos días ya te tenemos contratado el número uno de la principal lista del país y el martes iras a recoger tu disco de oro y para el jueves sesión de fot…
– Pero, yo ni siquiera lo he escuchado.- le corta como puede
– Perdona, querida, tienes razón- se acerca a una estantería para coger una cajita cuadrada- aún no has escuchado la mezcla. Aquí tienes, ha quedado muy bien.
Al quedarse realmente a solas busca una minicadena y con miedo comienza a escuchar el cd. Todas las canciones le suenan iguales. Sus dos acordes con diferentes bases ritmicas en cada corte, aunque todas recurdan, ligeramente a unas tripas rugiendo. Esta vez no hay donde huir, solo una entrevista a las dos y demasiadas galas ya comprometidas.
El disco fue triple platino, todo un éxito que el productor intento repetir con el segundo trabajo. En el habían cambiado un sintetizador por una gaita eléctrica pero ya se había quemado la gallina de los huevos de oro. Solo le quedo vender la guitarra, que ya no quería volver a tocar, y mendigar en la ciudad prohibida .
LaRataGris.

Escrito por laratagris 












