El tesoro medio

8 octubre 2019

Era su primer día en el negocio familiar. Sería un igual a su padre, idéntico a su abuelo.

-Tengo tanta suerte-

Se sentía afortunado de ser hijo de un hombre tan importante. Tenía muchos amigos, los había visto caer, se pudrían de hambre y ganas.

Él se sabía especial- Soy clase media y lo voy a aprovechar – su papá estaría orgulloso.

Recibió el gancho que su abuelo entregó a su padre el primer día, le prestaron un carro hasta que pudiese conseguir el suyo propio y salió con una sonrisa a revisar todos los contenedores de la ciudad.

Eran como cofres del tesoro a los que a los que los pobres no tenían acceso, por no tener la llave que les otorgaban a los emprendedores. Él, en cambio, era de una clase privilegiada, no un vago sin remedio, tenía el futuro resuelto, igual que también lo tendría su hijo.

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Microrelato terror 2017

24 noviembre 2017

Morir fueron cuatro líneas en una esquela. El regreso ocupó periódicos teñidos de sangre mientras los muertos acallaban mentiras.

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¿será más largo el anuncio que la historia? Payhip o Comic Square


Promesas electorales

10 diciembre 2015

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Oiranecse

5 noviembre 2015

Los indios soidninoson tenían una palabra para nuestras vidas: Saritnem

Saritnem podía hablar del olor de la luz y los brillos del viento. Podía significar amistad, compromiso, legalidad, gobierno… Todo eso y más es saritnem. Algo que hoy nos puede sorprender pero que ellos mantienen vigente.

Muchos se preguntaran como pudieron definirnos desde hace siglos, mucho antes de que nos conociéramos. La respuesta es bien sencilla, en realidad hablaban de ellos mismos, de un pequeña porción de su gente. Pero el termino ha sobrevivido mejor que el pueblo soidninoson, readaptándose a la sociedad actual.

En un seminario sobre la tribu nos hablaron de su extraña concepción del mundo: Una rareza genética había actuado para que entendiesen la realidad de otra manera, algo distinto a nuestras sensaciones; como si fuesen sinestésicos saboreando colores y sonidos. Su forma de percibir la realidad es lo que enriquece su lenguaje, lo que consigue que nos fijemos en su cultura, en sus formas.

Pero seamos sinceros, el estar a punto de la extinción nos ha abierto las miras para poder escuchar a este pueblo al que nosotros hicimos desaparecer. Buscamos su error para no volver a cometerlo. Pero saritnem ya lo ha invadido todo, para mundos reales y prefabricados, para que no veamos la verdad ni del derecho ni del revés

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El hombre del momento

12 mayo 2014

Hacía tanto ruido, se hacía notar de tal manera que todos acababan mirando para ver como gritaba- ¡ Soy el más mejor!- El todopoderoso rey del mundo empezaba a creerse la leyenda que, unicamente el, se había inventado. Según contaba podía dominar los vientos y sus súbditos habían de agradecerle desde la leve brisa hasta el huracán más despiadado.- tales son las exigencias de vuestro monarca. Su majestad I del multiverso. No, no soy vuestro rey, soy un dios, el dios.

Su deidad se había construido una torre de oro macizo, o algo similar que pudo pagar, donde recibía a todo aquel que fuera digno de su presencia. Se sentaba en su incomodo trono de zafiros de plástico y esperaba a que alguien solicitase audiencia para decidir si lo recibía o no. Evidentemente no vino nadie.

Murió de frio y hambre, esperando la comida que había ordenado telequineticamente para poder seguir haciendo nada. El hombre del momento, una pequeña nota en sucesos. No un dios, tampoco un rey, ni tan siquiera un ser vivo; un cadáver hallado tras varios días de estar muerto sin que nadie notase su ausencia de no ser por que dejo de hacer ruido para que sólo se escuchase la paz.

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Las sombras

14 abril 2014

– Jamas, por mucho que insistan, nos debemos al partido.- Todos eran bastante tajantes, como si su rotundidad les hiciese mejores personas, pero eran políticos. No existe mentiroso más compulsivo, no hay sobre la tierra peor engendro que uno de estos empeñados en su inocencia, jurando ser un servidor del mismo pueblo al que esta robando.
Últimamente la gente parecía muy sensible con este tema: vigilando, hablando, criticando… cualquier paso en falso servía para echarse encima y por eso era tan difícil tomar una decisión.- Aún no tengo candidato- se acercaban las elecciones y no parecía importarle- se presentara el partido. Sus ideas, sus valores, la moralidad que firmaron los fundadores en el ideario. La persona que lo traduzca en discursos no tiene importancia.- Siempre utilizaba frases cortas, directas, que no dieran pie a una nueva pregunta, tampoco podía hilvanar una coherencia más allá de un punto.
En su sombra, donde el también era una penumbra, la cosa cambiaba. Barajaba nervioso todos los nombres de sus compañeros. El que no estaba siendo investigado por malversación de fondos, lo estaba siendo por trafico de influencias o simplemente era odiado por quitarle el pan a los desfavorecidos para regalar caviar a quien ya tiene. Sin poder escoger ningún nombre dilataba la elección en el tiempo, rezando por que todo se solucionase sin necesidad de su intervención.- que nuestros enemigos no tengan carnaza sobre la que lanzarse.
– El partido- la maquinaria- garantiza la línea de trabajo- apoyaba sus silencios.- Independientemente de la cara que nos represente- fortalecía la idea- nuestro partido es guía espiritual.- Los hombres y mujeres fuertes de la dirección, sin importar lo corrompidos que estuviesen, se volcaron en la buena nueva. Se apartaron, se hicieron invisibles para que en los carteles solo se viese el azul corporativo y el eslogan: el partido, igual que siempre. Alguna promesa por incumplir: pan para todos, seguridad, un mundo sin enfermedades,… Un programa electoral lleno de las más altas expectativas. Cuando se demostrasen imposibles algún humano asumiría el error, se sacrificaría para que la enorme bestia llamada partido siguiese creciendo sin problemas, para que las sombras puedan continuar enganchadas a las tetas de la marrana.
Aunque, eso si, al final le pusieron rostro por aquello de las tradiciones.

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La vida del tullido

31 marzo 2014

Cada mañana, Senda, se arrastra hasta la silla y sentada se tapa los muñones de las piernas. Siempre coloca un par de bambas para dar la sensación de que allí donde acaba la manta comienzan sus pies, como si no fuera un escondrijo de sus vacíos y empezase a tener frío incluso en el infierno.

Su vida, por elección, era rutinaria. Nada complicado, tampoco aburrido como un trabajo, se limitaba a aparentar perfecciones. Mejoraba la farsa para que nadie sintiese lástima. Se obligaba a creer lo que debía, decía lo que consideraba que reforzaba el teatrillo. Su entorno, incluso el que no soportaba la representación, sintió pena, penita, pena por la vida de aquel tullido que no se quería. Todos intuían la verdad de aquella burda mentira, aunque jamas le evidenciaron la poca sutileza de la falacia. Acariciaban su pelo condescendientemente, sonriendo demasiado para que, sin realmente proponerselo, quebrasen las alas que le habían arrancado.

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