Un pez amarillo

15 agosto 2017

Vive en el lago un pez amarillo como nunca se ha visto antes. Sus escamas son como pequeñas plumas y los morritos se juntan tanto que parece formarse un elegante pico donde el pez tiene la boca.

Además cuenta con dos patitas con las que corre por la orilla, sin asfixiarse, sin dar saltitos, como harían sus olvidadizos hermanos. También unas alas y cresta aparecen bajo su fina piel.

-¡Tu no eres un pez!-Le recriminan sus compañeros acuáticos. No puedes respirar bajo el agua, comes gusanos directamente recogidos desde el suelo, como las gallinas, pías y lloras como un pájaro por que no eres mas que eso, un pollo equivocado.

-iNo!- les contestó furibundo- Yo soy un pez, igual que vosotros, solo que… soy distinto, como todos… porque todos somos especiales.

Pero poco a poco le iban haciendo sentir extraño. Un día, viendo su reflejo en el agua una lágrima de rabia mojó todo el lago.-No voy a engañarme más. Casi me hacen creer. A punto he estado de darles la razón, pero es evidente que, mi reflejo no deja la menor duda. Soy el pez más bonito del mundo. Nada de lo que me digan hará cambiar lo que yo siento por dentro.

Y algo de razón tendría por que, siempre que se acercaba a la orilla, a nadar mientras respiraba algo de aire fresco, todos los lugareños querían pescarlo para poder comérselo. Y es que llamaba la atención su hermosura, lo apetitosa que parecía su carne. Todo el mundo había oído hablar de él, y el que no acabaría escuchando que… Vive en el lago un pez amarillo como nunca se ha visto antes. Sus escamas son como pequeñas plumas y los morritos se juntan tanto que parece formarse un elegante pico donde el pez tiene la boca.

LaRataGris

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Monoteístas monocromáticos

30 abril 2012

De repente amaneció un día de un color azul celeste infinito. Los campos y la ciudad, animales racionales e irracionales, insignificantes objetos o, incluso, aquellos de una relevancia tal que se hace difícil imaginarles un cambio… absolutamente todo se había impregnado de esa misma tonalidad, haciendo imposible distinguir los límites de nada. La vida se había vuelto un gran fondo azul en el que se escuchaban ruidos y quejas por no poder ver, por quedar ahogados en el monocromatismo mas absoluto. Aunque eran pocos los que gritaban. La gran mayoría estaba feliz por la moda, preferían la estética y dejaron de lado las criticas y la desobediencia al celeste.

Conformados con la nueva pigmentación se hicieron uno con el orden establecido mientras los locos, se quedaron solos en sus celdas blancas. Algunos ácratas buscaron amarillos en los fondos de sus armarios, verdes y lilas luchaban contra la dictadura monoteística, rechazaban la adoración unilateral y sus trazos pintaban notas discordantes, estridencias en la realidad mas absoluta.

Mayoría se enfrento a minoría en la calma de los ganadores y los resignados hasta que, de repente, amaneció un día de color purpura y las tornas se giraron. Los celestes se dejaron llevar. Su color fue menospreciado, sinónimo de rebeldía. Los antiguos disidentes se volvieron azulados para poder seguir quejándose. Todos cambiaron de chaqueta para salvar las apariencias. Solo los corazones rojos, las entrañas negras… resistieron mas allá del momento sin ser gobierno u oposición, eran vida de la que no cambia ni cuando su color se pone o pasa de moda.

LaRataGris.