Pactos de plastilina

7 junio 2019

Pactos de plastelina

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Reformas “mohernas”

15 diciembre 2016

Reformas "mohernas"


Gana la banca

26 mayo 2016

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Argumentos para los muertos

3 marzo 2016

Argumentos para los muertos


Vote su color habitual

2 julio 2015

Vote su color habitual


Colorear según el número – Un Mapa de color

14 noviembre 2013

Colorear según el número

Ten un mapa de color

para salir del papel

blanco es mi dolor

laberinto de cordel.

Toma conmigo el camino

que acaba en el horizonte

yo amaré ser tu pollino

tu serás mi Rocinante.

Luis Hernández Blanco

Imagen : LaRataGris

 Poema: Luis Hernández Blanco

Voz: Jesús M. Palomo

La poesía no muerde


Idiotas

14 agosto 2013

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Monoteístas monocromáticos

30 abril 2012

De repente amaneció un día de un color azul celeste infinito. Los campos y la ciudad, animales racionales e irracionales, insignificantes objetos o, incluso, aquellos de una relevancia tal que se hace difícil imaginarles un cambio… absolutamente todo se había impregnado de esa misma tonalidad, haciendo imposible distinguir los límites de nada. La vida se había vuelto un gran fondo azul en el que se escuchaban ruidos y quejas por no poder ver, por quedar ahogados en el monocromatismo mas absoluto. Aunque eran pocos los que gritaban. La gran mayoría estaba feliz por la moda, preferían la estética y dejaron de lado las criticas y la desobediencia al celeste.

Conformados con la nueva pigmentación se hicieron uno con el orden establecido mientras los locos, se quedaron solos en sus celdas blancas. Algunos ácratas buscaron amarillos en los fondos de sus armarios, verdes y lilas luchaban contra la dictadura monoteística, rechazaban la adoración unilateral y sus trazos pintaban notas discordantes, estridencias en la realidad mas absoluta.

Mayoría se enfrento a minoría en la calma de los ganadores y los resignados hasta que, de repente, amaneció un día de color purpura y las tornas se giraron. Los celestes se dejaron llevar. Su color fue menospreciado, sinónimo de rebeldía. Los antiguos disidentes se volvieron azulados para poder seguir quejándose. Todos cambiaron de chaqueta para salvar las apariencias. Solo los corazones rojos, las entrañas negras… resistieron mas allá del momento sin ser gobierno u oposición, eran vida de la que no cambia ni cuando su color se pone o pasa de moda.

LaRataGris.


Olvidando sus penas

9 febrero 2012

Olvidando sus penas


“Intergrados…”

12 noviembre 2011

Hasta ahora la ciudad triste nos apagaba en matices de negro y gris. Cada edificio era el tono de una misma escala cromática, homogeneizando un abrazo sombrío y desalentador. La roca y el cemento se habían convertido en prisiones para nuestros espíritus libres. Sólo eramos bichos muertos sobre el arcén. Nos movíamos pero eran estertores, reflejos de una vida consumida. Me asfixiaba aquel sobrevivir de la manada. – ¿Te gustaría salir corriendo?- y siempre era la misma pregunta a la que me aterraba contestar. Agachaba la cabeza y hacía como si no escuchase las voces en mi interior- ¿Te gustaría?.-

Todo aquello formaba parte de una fórmula que yo desconocía. Una ecuación que alguien había calculado para saber cuanto tenía que aplastarnos para que siguiésemos trabajando sin que el descontento nos levantase. No eramos felices pero tampoco sabíamos que hacer para cambiarlo, aquella era la única existencia que habíamos conocido. Pintábamos el interior de nuestras casas de colores pero la realidad que nos construían en el exterior seguía enquistándose sin remedio.

Un día cualquiera mi amigo un millón doscientos veintisiete mil cuarenta y tres se dibujó un corazón verde sobre la piel del pecho. Salió a la calle siendo el mismo número de siempre, con la plomiza camisa tapando la rebeldía, se le intuía distinto. Era una forma de caminar, una media sonrisa ocultando algo… parecía uno de esos niños a los que la escuela aún no ha podido enseñar a no divertirse. No podíamos dejar de mirarlo y no sabíamos por que. Antes de llevárselo preso me confeso su pecado y sentí miedo al saberlo, que no se me notase la rareza, que no empezase a comportarme como si no hubiese perdido la esperanza…

Borré mis huellas de todos los colores felices de casa. Pinté las habitaciones de tristeza, quemé mis ideas y empecé a pensar igual que me comportaba, todo fue inútil. Los perros siguieron su rastro hasta dar conmigo.- señor tres billones setecientos seis mil, se le acusa de intentar ser diferente.- y acabé atrapado en una prisión más pequeña. Yo no había hecho nada pero era tarde para defenderme.

Le pusieron precio a mi libertad; cada idea revolucionaria que entregase, cada cachito de inteligencia que les diera equivaldría a diez minutos menos de condena. Cumplí siete de los ocho años y pude salir a un mundo muy distinto al que abandoné. Nos habíamos sacrificado y la ciudad parecía haberse contagiado de nuestro esfuerzo. Todo se había llenado de color y ya no era la tumba que abandoné. Helicópteros de limpieza lanzaban cubas de pintura allí donde empezaba a deslucir. Ríos de colorante impregnaban cada calle, arrastrando a los transeúntes que también quedaban teñidos en la operación. Los responsables de la ciudad la habían pintado de optimismo y los perros velaban por que nadie manchase las paredes de verdad. Nuestro incidente les sirvió para darse cuenta de que la ilusión de libertad nos tendría mejor controlados que el desánimo, el sistema nos había integrado a su manera, habían transformado la ecuación para un mismo resultado.

LaRataGris