Un día sin pan

13 noviembre 2012

Tenía su cajita de puros, un buen vino a la hora de comer y la sonrisa de dormirse viendo un trepidante partido de fútbol. Pocas piezas más necesitaba su vida. Dejar que el puzzle encajase a su manera, así era feliz: no preguntaba, no se quejaba aunque a su alrededor lamentase como ivan cayendo los amigos. Parados, en ere, recolocados, en el mejor de los casos, en un trabajo de mierda siendo mierda… les consolaba, abrazaba y asentía sus penas sin que realmente fueran con el. – tengo tabaco- pensaba- alcohol y deporte. Yo estoy cubierto si me se comportar. Esta todo calculado-. Todo implicaba no protestar, cumplir con sus horas y saber decir amén cuando la situación lo requería. Había planificado su sueldo, cada céntimo tenía un lugar exacto, su vida se había construido siguiendo las directrices homologadas, las ideas adecuadas. Sus respuestas fueron las de un cualquiera ¿tienes frío?- solo en invierno- ¿ bailas?- hasta con la más fea- ¿y la huelga?- no me la puedo permitir.- Dos paquetes de tabaco, una botella y las entradas para uno de sus grandes eventos eran demasiado, necesitaba todo aquello para soportar una rutina descorazonadora. Un día queriéndose era mucho más de lo que podía soñar,- no puedo permitirlo, no puedo- y, sin embargo, tanto repetírselo era un síntoma de lo mucho que lo necesitaba: por no cobrar lo suficiente, por la escasa libertad al decidirlo.

LaRataGris.


Festejo familiar

7 agosto 2011

En mi familia hay unos tiempos muy marcados para toda celebración. Llegar a la iglesia, saludar y entrar recitando un conjuro y amen. Yo me quedo en la puerta, buscando por donde arder mejor mientras hago campaña de ateísmo junto a los que me convierten en fumador pasivo.

En el convite algunos se alimentan en la barra libre. Felices lloran todos los que debían, tal vez los que bebían alegría en copas. Mientras, los abstemios, guardamos la ropa y dignidad del que necesita ser recogido. Muchas conversaciones de recuerdos, de años de no buscarse, de quererse, de amarse, de idolatrarse con locura entre perfectos desconocidos que se duplican y te desdoblan. Que vivan los novios, los niños bautizados, confirmados y siempre ole cuando acaban con una saeta que Lola recita con el mal disimulado orgullo de ser la borrachuza que mejor atina en una o ninguna de las notas de la melodía-Va por el homenajeado.

Todo es un caos que se ordena en tópicos, en el esquema de cualquier boda, bautizo y comunión de los míos. Un baile de apariencias y hermandad del que soy considerado oveja negra por no atribuirme el populismo adecuado.

LaRataGris