Bar, Barcelona, barrio, bar

30 septiembre 2013

En la futura zona alta de barcelona se encuentra el barrio de los bares; donde se desayuna, come, merienda y cena en terracita, entre colegas borrachos y familias simionucleares… se ha multiplicado la vida sana. Les han regulado los carriles para bicicleta, se han reglamentado unas zonas de estiramiento y ahora se pasan la vida corriendo entre resaca y resecas lenguas. Se otorgan la medalla de oro a la deportividad y es para todos los participantes por que- tío,- se apoyan unos en otros- te quiero- se la merecen.

Hay también un paseo sobre el que discurren las terrazas más turísticas. Frente a cada una de las mesas el ayuntamiento ha colocado bancos para los cojos, los que lo están dejando o quien no pueda pagarse una silla privada. Desde allí ven como se intoxican los pudientes y, si alguno de los afortunados siente orgullo de su barrio, podrán pelearse por un trozo de lomo o un pincho moruno. Lo lanzan con cierto protagonismo, contentos de que no se muera de hambre en aquella tierra de nadie donde, como siempre, el dinero marca si estas de fiesta o bajo tratamiento.

LaRataGris.

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Ojo de gato

18 febrero 2013

El sábado, tras unas palabras de más, empezó a arderle su ojo de gato. Cerró su puerta a la realidad para quedarse unicamente con el otro ojo, el aprendido. Con el lo vio todo como se lo habían descrito en el colegio. Los puntos acababan con cada frase, dando mucha seguridad pero poco arte e improvisación.

Tras el parpado clausurado empezó a palpitar la pus, pudriendo todo su organismo. Se extendía bajo la piel así que comenzó a poner en cuarentena todas las partes de su cuerpo hasta convertirse en una estatua sin vida. Si, seguía caminando, iba a trabajar pero sin su ojo de gato la vida parecía aburrida y carente de sentido. Con su sistema contaminado de aquel ardor los movimientos parecían torpes y espasmódicos hasta que, finalmente, un catorce de febrero murió sin que nadie se diese cuenta.

Quedó tirado en la calle, como un coche abandonado, carne para sin escrúpulos dispuestos a despiezarlo por un buen sueldo.- Mira, Flux- reía mientras se encaramaba a las piernas recién arrancadas- soy un gigante.

– Joder, Poseidon, todo lo que tienes de grande lo tienes de estúpido- le recriminó con una mal disimulada sonrisa- No estropees el material.- La rapidez era vital si tenias la suerte de encontrar un cadáver tan cerca de tu guarida. Pronto llegarían bandas mas numerosas y mejor preparadas.- Ostia,- palpo bajo la inflamación del parpado- nos ha tocado el gordo. Mira que ojo izquierdo mas guapo. Esta algo deteriorado pero nos pagaran una fortuna por el.

Flux no quiso vender aquel ojo de gato. Asesino a Poseidon que no veía más allá del dinero inmediato y se lo colgó como un trofeo al cuello, un reflejo de lo que podía ser, un tipo con recursos. Poco importaba que solo hubiese sido un golpe de suerte, que desde entonces no se hubiese repetido y que no supiese para que servia algo así, se lo había arrancado a un hombre afortunado- Aunque este muerto su vida fue mejor. Mi vida también sera mejor con el ojo.- Pero para Laura era muy diferente.

– Desde que tienes ese ojo no haces nada. Te pasas el día tumbado, soñando lo que no eres- y eso le jodía de mala manera. El era especial, el tenia un ojo de gato. Esos días tenia que marcharse por no hacerle lo mismo que a Poseidon. Solía esconderse en cualquier tugurio en el que aun le fiasen y bebía hasta morir lo suficiente como para no tener fuerzas de arrepentirse al despertar.

Aún le faltaba una copa de más cuando el camarero dejo de apuntarle y tuvo que mal vender su tesoro para poder pagarse un buen coma. Cuando volvió a abrir sus ojos no reconoció al fulano que había vuelto a hundirlo. Unicamente tendría el recuerdo del ojo del comprador, que rodaba por el suelo, después de que se lo arrancase para colocar en la cuenca vacía su gran adquisición.

El desconocido se marcho soñando otra realidad. Siguió la fiesta de garito en garito hasta que, después de seis días sin parar de beber, el fin de semana cayó rendido. Se había emborrachado, había enloquecido y había discutido antes de querer volver a casa. El sábado, tras unas palabras de más, empezó a arderle su ojo de gato.

LaRataGris


La vida fugaz

22 marzo 2012

Había sobrevivido a tantos días que se solapaban, conectados fuera de esa consciencia que nota el paso del tiempo, simplemente se sucedían sin que el pudiese saber en que mes había caído o que año había dejado atrás. Se despertó un minuto después de haber pasado por ese coma profundo que lo había mantenido tres lustros en una habitación de hospital, sin probar una gota de alcohol.

Se seguía imaginando fuera del local, abrazado a la niebla que anula los sentidos, pensando en la próxima copa mientras se decía demasiado sobrio. Le atrapaba la oscuridad de no poder mover los parpados, la rigidez de un cuerpo que se había dejado involuntario en una habitación estrecha. Notaba su aliento seco topando con el techo bajo. Su estómago rugía hambre de vida y entonces comprendió que solo anhelas lo que no tienes. Había brindado por todos los borrachuzos desaparecidos, había enterrado a todos y cada uno de lo miembros de su cuadrilla y ya no quedaba nadie para llorarle.

Le abrigaba una fría soledad mientras se consolaba creyendo que había escogido su forma de derrota. No podía estar seguro de nada, poca vida le había pasado ante sus ojos y nada podía recordar de los fragmentos que le faltaban. Pensó en gritar que aun estaba vivo, que le trajesen un par de botellas para aguantar bajo tierra, pero decidió que ya era tarde. Las paladas caían sobre la tapa arañando elegante madera. Se preguntó que perdería antes la conciencia o la razón que ya no poseía.

LaRataGris.


Festejo familiar

7 agosto 2011

En mi familia hay unos tiempos muy marcados para toda celebración. Llegar a la iglesia, saludar y entrar recitando un conjuro y amen. Yo me quedo en la puerta, buscando por donde arder mejor mientras hago campaña de ateísmo junto a los que me convierten en fumador pasivo.

En el convite algunos se alimentan en la barra libre. Felices lloran todos los que debían, tal vez los que bebían alegría en copas. Mientras, los abstemios, guardamos la ropa y dignidad del que necesita ser recogido. Muchas conversaciones de recuerdos, de años de no buscarse, de quererse, de amarse, de idolatrarse con locura entre perfectos desconocidos que se duplican y te desdoblan. Que vivan los novios, los niños bautizados, confirmados y siempre ole cuando acaban con una saeta que Lola recita con el mal disimulado orgullo de ser la borrachuza que mejor atina en una o ninguna de las notas de la melodía-Va por el homenajeado.

Todo es un caos que se ordena en tópicos, en el esquema de cualquier boda, bautizo y comunión de los míos. Un baile de apariencias y hermandad del que soy considerado oveja negra por no atribuirme el populismo adecuado.

LaRataGris