Violent-ando

6 mayo 2013

¿ Quieres saber la verdad? Allí había mucha gente que no esperaba cambiar el mundo. Estaban frustrados, atrapados en una situación incontrolable que los consumía hasta que solo les quedaba gritar, y necesitaban hacerlo. Aquel era un buen lugar para romperse la voz.

Las manifestaciones eran una especie de válvula de escape, cada vez acudía mas gente y, aunque supusieran su inutilidad, daba mala imagen del amo. Por eso empezó a acorralarlos. La mala prensa los volvió terroristas para poder aumentar las medidas represoras sin demasiadas quejas. Más antidisturbios, más penas, más malos, más y más para que cada vez acudieran menos. Lo consiguieron, desconvocaron todas las manifestaciones. Ya no hubo más huelgas, se transformaron en sabotajes, luchas encarnizadas, ….violencia. Y, ¿sabes? no es que unos cuantos se revolucionasen, es que la mayoría silenciosa, esa que nunca hace nada, lo aprobaba y empezaba a tener ganas de bailar con la más fea, la revolución inminente estaba a punto de llegar.

LaRataGris


Un día sin pan

13 noviembre 2012

Tenía su cajita de puros, un buen vino a la hora de comer y la sonrisa de dormirse viendo un trepidante partido de fútbol. Pocas piezas más necesitaba su vida. Dejar que el puzzle encajase a su manera, así era feliz: no preguntaba, no se quejaba aunque a su alrededor lamentase como ivan cayendo los amigos. Parados, en ere, recolocados, en el mejor de los casos, en un trabajo de mierda siendo mierda… les consolaba, abrazaba y asentía sus penas sin que realmente fueran con el. – tengo tabaco- pensaba- alcohol y deporte. Yo estoy cubierto si me se comportar. Esta todo calculado-. Todo implicaba no protestar, cumplir con sus horas y saber decir amén cuando la situación lo requería. Había planificado su sueldo, cada céntimo tenía un lugar exacto, su vida se había construido siguiendo las directrices homologadas, las ideas adecuadas. Sus respuestas fueron las de un cualquiera ¿tienes frío?- solo en invierno- ¿ bailas?- hasta con la más fea- ¿y la huelga?- no me la puedo permitir.- Dos paquetes de tabaco, una botella y las entradas para uno de sus grandes eventos eran demasiado, necesitaba todo aquello para soportar una rutina descorazonadora. Un día queriéndose era mucho más de lo que podía soñar,- no puedo permitirlo, no puedo- y, sin embargo, tanto repetírselo era un síntoma de lo mucho que lo necesitaba: por no cobrar lo suficiente, por la escasa libertad al decidirlo.

LaRataGris.


El hombre gastado

12 julio 2011

El hombre gastado.

Autocensura

Ilustración de LaRataGris

Sin encontrar las palabras, el señor equis, dibuja las lágrimas de sus ojos. Traduce la ansiedad del mundo y la borra inmediatamente para que nadie tenga que llorar sus penas. Es un hombre gastado, apenas una sombra de lo que fue. Atrapado en el miedo de saber demasiado.

Antes de marcharse, Laura, siempre le preguntaba por su rostro blanco e impenetrable. El respondía nada encogiendo el cuerpo tras la careta de una sonrisa.

No quería que se fuera pero le mintió. Le dijo que ya no la quería, que se había enamorado de otra…que estaban mejor solos. En cuanto cerró la puerta comenzó a sentirse pequeño.

Cada noche se retuerce. Contrae todos y cada uno de sus músculos hasta que el dolor se vuelve insoportable. Entonces abandona su cuerpo a la deriva, libera las ataduras de la mente y se deja llevar sonámbulo, buscando la inercia de la realidad.

El lápiz describe las derrotas del silencio y rompe palabras contra la pared mientras su corazón empieza a palpitar un poco más deprisa.

Cada trazo es un doloroso trozo de vida. Cuando despierta desnudo y manchado de pintura se asusta de todo lo que ha vomitado. Entre los dibujos se cuelan referencias políticas, datos, cifras,… escándalos que acabarían con más de un fantasma del poder.

Nervioso deshace su camino sin dejar de vigilar todos los rincones, preocupado por si las cucarachas le están observando. Esconde la realidad, que nadie venga a acallarle. Después se arranca la piel para que ninguna manchita de pintura indiscreta delate sus revoluciones nocturnas. Su vida ha de ser tan normal y aburrida como pueda. Trabajo y casa sin levantar demasiadas sospechas. Que sus antiguos amigos no quieran venir a visitarle.

El hombre nuevo

libre

Ilustración de JKal

El señor equis que vive en el espejo no deja de copiar los movimientos del hombre gastado. Se abandona al instinto para moverse igual y nunca intenta anticiparse. La realidad conoce gestos que el no podría ni imaginar, historias de la vida de los muertos que le ponen los pelos de punta. Como un mimo obediente transforma su casita a imagen del mundo real, cada objeto en el lugar exacto. Como un dibujo con siete diferencias en el que todo parece idéntico, ningún detalle se ha dejado al azar pero… bajo el sofá, ocultas entre las pelusas, a empezado a guardar todo lo que su yo verdadero ha ido borrando.

Participó en las orgías nocturnas de conocimiento mientras se rebelaba por las mañanas. Cuando tendría que haberse desecho de las pruebas, el, prefirió esconderlas de ojos que se las quisieran robar. Así, mientras todo quedaba en silencio, se convertía en un hombre nuevo, libre y solitario. Gracias a lo que aprendía había empezado a ser autónomo. Llegaba a las mismas conclusiones, sentía el mismo miedo pero, si tenía que morir por lo que ahora sabía, quería irse con su amada. Poder liberarla de su falso paraíso.

Urdió un plan sencillo; dejó de imitarse. Seguía atento a todas las revelaciones aunque ahora tenía en mente otras ideas. Cómo si el fuese el auténtico empezó a forzar los movimientos del sonámbulo. No fue difícil hacerse con el control de su cuerpo ausente. Dormido, sin fuerzas, con sólo unos días de práctica consiguió que dejase el móvil frente al espejo, que se quedase su imagen para así poder cogerlo tras el cristal. Espero a que el no estuviera y marcó los mismos números que tantas veces había utilizado.- ¿Laura?- y Laura salió corriendo al oír su voz.

Entró sin llamar, acercándose lentamente al espejo, tal y como le había pedido por teléfono. La habitación estaba en penumbra, pero no tanto como para no ver a su amado. Según el reflejo debería estar a su lado, ella tendría que estar abrazándolo igual que a su imagen. Estaba sola. Tras el cristal su yo inverso lloró mientras el reflejo de nadie le hablaba sin emitir ningún sonido. Se acariciaron, ella suspiró y miró fijamente hacía fuera, rozó los labios en el vidrio y le dio un beso de despedida. Sobre el vaho que se formó escribió en letras giradas- adiós, ya no puedo seguir atrapada.-

La mujer sin reflejo

Censura

Ilustración de MJó Daffunchio

Cuando la imagen de Laura se marchó con la de equis ella se quedo sola. De una forma como jamás había estado. Le habían arrancado las entrañas, le hicieron el vacío y nada ni nadie la podía tocar. Se había quedado absolutamente sola y frágil.

Equis casi no pudo verla escondida tras una mota de polvo, asustada de todo. Estaba algo más viejo y deteriorado, a la vez era un niño desorientado en medio de un desierto sin su mama. No parecía poder articular palabras coherentes. Miró el espejo donde no se veía Laura, en el que tampoco estaba el. De las falsas paredes brotaban todos sus disimulos. Lanzó el puño intentando ocultar su culpa y en cada cachito de cristal se seguía dibujando la verdad.

Sintiéndose atrapado se dejó caer junto a la única persona que había querido en esta vida. Allí esperaría a que las sombras dieran la voz de alarma y la oscuridad cayera sobre ellos hasta destrozarlos.

– Moriremos- le dijo a Laura, que se había quedado dormida- Tu ya pareces una muerta-

-No,- contestó su bella durmiente- estoy soñando la libertad que me negaste-. Entonces se dio cuenta de que ella sólo era una mujer sin reflejo. Una carcasa sin contenido, la botella vacía de algo que derramó hace tiempo.

Cansado entornó lo ojos y se dejó llevar por la deriva del sueño. Atravesó el espejo, llegó hasta la que había sido su imagen y miró con sus labios la piel suave de la Laura huida. Era el sabor de su amante, el aroma a la vida delicada y embriagadora… la oscuridad ya no podía alcanzarlo.

LaRataGris


Borrando vida.

9 mayo 2011

Sin darse cuenta sus dibujos se habían llenado de demasiadas tristezas, de colores apagados, ciudades caníbales y personas que sobrevivían para arrastrarse. No podía ni mirarlos sin encogerse, comenzaba a faltarle el aire y tenía que sentarse, parar y olvidar.

Volvió a coger los pinceles y le pidió a su mano que trazase una sonrisa, que dibujase una estrella…un corazón. Esta tembló provocando una mueca, un cielo oscuro…una línea recta, sin pulso, que se iba apagando. Histérico borró todos los cuadros, apagó las luces con un rodillo de pintura blanca y se prometió felicidad.

Un autorretrato pequeño, sobre servilleta manchada con boli de color rojo, se escondió ayudado por las ráfagas de viento. Cayó debajo del sofá y allí siguió llorando.

Pasaron los años y el pintor había dejado de serlo. Vendía puerta a puerta rollos de papel higiénico. -El más largo, extra suave y con diferentes motivos. Baratísimo-. Se había quedado los cuadros decolorados, las pinturas se habían secado en un rincón del estudio sin que tuviera fuerzas para tirarlas. Poco a poco iba olvidando sus penas, se acostumbraba a no perseguir sueños y a sobrevivir igual que hacía la gente de sus antiguos cuadros. Un día olvido completamente su pasado, recogió todo lo que quedaba de el y lo empezó a meter en bolsas de basura. En una de ellas iba su autorretrato. Un alguien que no conocía, que lloraba por todo lo que veía mientras se le notaba más feliz de lo que Antonio sería jamás.

LaRataGris.


Heridos

30 abril 2010

Heridos