El grito

25 marzo 2025

En cuanto su madre gritó, después de una hora discutiendo, Eli recogió la habitación.

Marta la miró extenuada. Sabía que se había salido con la suya pero aquella no era la manera.

– Lo siento- le Dijo intentando sonar conciliadora. No sirvió de nada. Pesaba más el segundo de perder los nervios que el dialogo previo, que las disculpas posteriores -Lo siento – volvió a repetir sin que la niña la quisiese escuchar.

Había ganado y perdido a la vez.

LaRataGris


El año en que todo se rompió…

9 agosto 2022

Se rompió el bañador, un pequeño desgarrón, casi inapreciable, invisible. Como un previo a todo lo que vendría.

Rompí un vaso de cristal, un espejo: siete años de mala suerte. Las páginas de mi libro favorito aparecieron rasgadas y pintarrajeadas por rotuladores de diversos colores, con la gracia de un niño pequeño.

Se rompió el mango de la sartén mientras le daba la vuelta a la tortilla y comí revuelto de huevos con pelo de gato y pisadas humanas.

Se rompió mi móvil, me quede sin las fotos de los últimos meses y, eso si, desaparecieron comunicaciones innecesarias, reproches sin sentido.

Adiós a la nevera en plena ola de calor, menos mal que no tenía aire acondicionado que también hubiese optado por el suicidio.

Se rompió el cielo a llorar pero no refrescó, se rompió mi corazón y tú rompiste mi vida… qué iba a hacer yo sin tu voz, sin libros ni palabras que me recordasen a ti. ¿Dónde está tu desorden?

¿Qué podía hacer cuando todo lo que tocaba se rompía? ¿ir a la playa, que tendría que ser nudista?¿verme reflejado en el mar?¿beber agua de grifo? o ¿arreglarlo todo y seguir pintando sonrisas hasta que cambie mi mala suerte?

Le robé un segundo a cada hora y salí corriendo tan deprisa que la tristeza no pudo alcanzarme. Empecé a romper cosas de cero, desordene mi habitación y le grité al mundo que no pararía hasta romperlo todo de nuevo, hasta sentir otra vez que algo me volvía a doler como el año en que todo se rompió.

LaRataGris


Oasis

27 abril 2011

Pisando islas desiertas aprendí a convivir con mi soledad. A estar callado y a la vez escuchar el ruido de mi cabeza. Inventé mundos de mis estados, los poblé con euforias, alegrías, calmas y tristezas. Me entendí fuera de la vida, ajeno a la gente. Lo que pensaba sin tener que aplicarlo, en la excusa perfecta de un paraíso construido para mi, a mi imagen. Salía sólo para comer, para mal ganarme la vida y poder mantenerme al margen de todo.

Estar fuera era una pesadilla. Las palabras no tenían ningún valor. Necesitaba traicionarme para que nadie me delatara, para poder seguir volviendo a mi oasis.

De repente necesite ser yo mismo veinticuatro horas al día, dejar de fingir y saber que no me engañaban las sensaciones. Apague la luz de la mentira, cerré las puertas y me prometí que jamás volvería a encerrarme en una jaula de oro demasiado costosa y artificial. Cambiaría la realidad aunque fuese imposible.

LaRataGris