Mucha suerte

2 diciembre 2019

-Mucha suerte, Maia. No gires en la dirección equivocada y sonríe, pero no demasiado.

La ropa sexy, sin provocar, en la vida alegría, sin ser alegre. La medida justa, sin rebasar el vaso de testosterona.

Que tengas mucha suerte y sobrevive a la polución del hombre. Por si acaso no camines sin mascarilla aislante, sin espray antiviolacion. Ovula como un hada.

Deja de reír en zonas seguras, sonríe siempre, baila cuando se te pida, deja de hacerlo si pareces una puta.

El mundo es maravilloso si lo pintas de colores, pero que sean pastel y sutiles. Podemos autoengañarnos y ser felices, se feliz, feliz, feliz y no te mueras por el camino que a veces tienen que enseñarnos.

No seas complicada, se complaciente con tu macho.

-¡No!

-¿Qué?

-Que no. Que la culpa es tuya. Sonreiré, reiré, me equivocare, pareceré una puta, te enseñare el coño y bailare como me de la gana. Si intentas tocarme la culpa es toda tuya y yo haré justicia ya que la justicia no existe.

LaRataGris


En predicción del futuro

14 septiembre 2019

En predicción del futuro

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Presidente blablabla

20 enero 2014

– Les habla el presidente- dijo la pantalla de plasma sin que nadie quisiera escuchar. Era un hombre amoral y sin principios, con poca o ninguna credibilidad en lo que pudiese decir ¿para qué perder el tiempo oyendo sus inconsistencias?

Se dedicaba a ordenar y disponer vidas a su antojo y conveniencia. El bien común era su excusa. Con el justificaba que alguien famélico tuviese la obligación de pasar más hambre, como si las palabras, las buenas intenciones, fuesen suficiente alimento.

Ademas la suerte tenía demasiada importancia en todo lo que predicaba. Las cosas no sucedían por que el las dijera, por que luego se esforzase en hacer sus promesas realidad. A veces parecía sentarse a verlas venir, no existía la libertad y eso también desmotivaba a las orejas. Hablaba el y hablaban sus ministros, se pasaban el mismo papel para leerlo una y otra vez, querían que calara y con cada palabra subía el pan. Era terrible -que no los escuchen los panaderos- se gritaba en los blogs, en los bares- Haced algo- escribían los revolucionarios- y el vendedor de guillotinas recogió el testigo. Vio un nicho perfecto, como hacia tiempo que no encontraba. Por eso subió los precios e invirtió en publicidad y, la verdad, espero que no le vaya nada mal, hay que apoyar a los emprendedores.

LaRataGris