Noticias Frescas

21 enero 2020

Oscar se levantó sobre su propio cuerpo muerto. A su lado su hija, que hasta hace un segundo jugaba con la tierra del parque, también se desperezaba. Su pequeño fantasma aún agarraba la pala verde como si el coche no hubiese atravesado el arenal.

-¿Pueden apartarse por favor?

Con la parsimonia de los muertos miran hacia la voz, pertenece a un hombre de unos treinta y cinco años.

-¿Disculpe?- pregunta el espectro.

– Soy foto-periodista -le grita desde la distancia mientras hace evidente la cámara- Tengo que fotografiar los cuerpos ahora que aún están frescos.

-Pero nosotros…- dijo la aparición- acabamos de morir. Aún no sabemos ni donde esta nuestro sitio.

-Mire amigo,- responde con prepotencia- intente buscar el paraíso que le halla prometido su religión y déjeme hacer mi trabajo. La gente merece estar informada.

-Pero nosotros somos ateos, no tenemos donde ir.

– Entonces deberían vagar sin una finalidad, esperando un nuevo cambio.

-Oiga, no le consiento esa condescendencia.

-Si, si. Escuché yo también lo soy, ateo quiero decir, pero ahora estoy haciendo mi trabajo y si salen Sus auras en la foto alguien podría pensar que las he trucado así que… si pudieran, de ateo a ateo.

-Bueno, supongo.- el fantasma padre coge al de la niña -Vamos cariño, permitamos que este caballero de parte de su realidad.

Y se alejan dejando un bello cadáver que fotografiar, ya volverán para el entierro.

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Monedas de piel y huesos

15 marzo 2019

Monedas de piel y huesos

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Paraíso para uno

2 agosto 2016

No podíamos permitirnos el paraíso, al menos no todos a la vez. Sorteamos una semana y, a piedra, papel, tijera, decidimos quien comenzaría el primer turno. Mamá preparo la maleta en una milésima de segundo, antes de que cambiasen las reglas y su triunfo fuese revocado.

Los que nos quedamos lo hicimos soñando oler los flores de un Edén artificial; perfecto, lejos de nuestros rutinarias vidas. Mirábamos con recelo a mi hermana, en un año seria la próxima afortunada. Parecía ser la más feliz de los tres y aún así no la odiábamos demasiado porque eramos personas civilizadas.

Cuando mamá regreso llena de vitalidad la escuchamos absortos, intentando paladear cada uno de sus recuerdos. Sobrevivimos haciendo nuestras sus experiencias, fingiendo que no quedaba nada para las que de verdad nos pertenecerían.

Hicimos una piña, en dos años mi paraíso sería real por siete maravillosos días. No iba a matar a la tata, no forzaría que mi semana llegase un poquito antes.

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Interes internacional

19 febrero 2015

Interes internacional


Caminos de viento

16 septiembre 2013

A las doce, Antonio, notó como un viento de locos ululaba, lo agitaba todo y no le dejaba caminar allí donde quería. Lo arrastraba en dirección contraria.

Se agarró a una farola que vibraba como si alguien tratara de arrancarla. Gritó buscando ayuda y nadie estaba tan cerca como para escucharle; su terrible enemigo, el viento, deshacía sus palabras antes de que pudiesen llegar a algún puerto habitado, lo sumía en un silencio en el que unicamente permanecía el tañido incesante del mal aire, marcando los caminos de viento.

– No puedes luchar contra esto- respiró de su desanimo.-Tal vez- se dijo- debería dejarme llevar.- se vio arrastrado hasta algún lejano paraíso. También podía quedar aplastado si caía desde una gran altura, acabar en mitad del mar o volar hasta la luna.- ¿Hasta la luna?- se regaño- ya empiezo a estar loco. Si yo jamas he querido ir hasta ella, me conformo con que me acaricie su velo-. Sin esperanza trato de ir otra vez hacia la izquierda que quería, donde prefería morir aunque fuese de fracaso a sobrevivir en los paraísos que no creía.

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Oasis

27 abril 2011

Pisando islas desiertas aprendí a convivir con mi soledad. A estar callado y a la vez escuchar el ruido de mi cabeza. Inventé mundos de mis estados, los poblé con euforias, alegrías, calmas y tristezas. Me entendí fuera de la vida, ajeno a la gente. Lo que pensaba sin tener que aplicarlo, en la excusa perfecta de un paraíso construido para mi, a mi imagen. Salía sólo para comer, para mal ganarme la vida y poder mantenerme al margen de todo.

Estar fuera era una pesadilla. Las palabras no tenían ningún valor. Necesitaba traicionarme para que nadie me delatara, para poder seguir volviendo a mi oasis.

De repente necesite ser yo mismo veinticuatro horas al día, dejar de fingir y saber que no me engañaban las sensaciones. Apague la luz de la mentira, cerré las puertas y me prometí que jamás volvería a encerrarme en una jaula de oro demasiado costosa y artificial. Cambiaría la realidad aunque fuese imposible.

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