La herida enterrada

12 febrero 2019

Un rio de hormigas desemboca en un mar negro. Se entremezclan en un caos ordenado, parecen pisarse pero en realidad cada una ocupa un espacio personal. Sus patitas golpean la tierra de forma sutil, inapreciable ni para el duermevela de los muertos.

En varias cunetas los huesos tintinean en silencio. Los olvidados se recuerdan en colectivo, se entremezclan en una sola entidad a la que se le despoja de memoria, que no dignidad. Bajo el cielo, los hijos de los vencidos, no bajan la mirada ante los simios vencedores que golpean su pecho para celebrar tiempos mejores, pasean su hombría con orgullo.

Entre ambos solo el terror a otra masacre entre hermanos. Algunos creen que es un hecho baladí que no les importaría que se repitiera, los cachorros que no vivieron aquella miseria, los hijos de los invencibles, los triunfadores,…los que tienen el olvido por bandera y la estupidez de su lado. No necesitan cerrar heridas que les son ajenas, que les quitarían privilegios.

LaRataGris

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Poema silvestre

18 noviembre 2013

Desconfíe de los poetas profesionales, de tan voraces apetitos como cualquier obrero, rimando el tintineo de monedas gastadas, sobre hojas de papel que no manchan la realidad. No entregue sus corazas por participar en juegos malabares con vísceras frágiles para el que ofrece. No beba con ellos, no recite al ritmo de ojos turbios y apagados por el alcohol. No baile sus brumas, ni sus caminos de flores. No se haga prisionero de un esclavo.

El poeta silvestre viste camiseta de rayas amarillas, negras. Cambia los colores y el uniforme al latido de corazón, se hace mariposa, luego león, ratón, simplón de lengua ágil que no entiende, erudito al que todos escuchan por que no rebuzna conocimiento. A veces se come sus palabras y otras tantas el sudor de su frente, muerde y en su piel se escriben las caricias que parpadean entre los labios de sus amigos. Viven en la oscuridad paralela, en una vía muerta o en un jardín de huesos y entrañas. Desconfié también, desconfía que son semillas de equívocos, de futuros profesionales.

Llenate de los poetas que murieron en sus versos. Los que te vesan con uves puntiagudas, que rasgan la seda como tallo de rosa. Los que saben que no hay camino y se paran en el laberinto de tus desiertos. Ámalos por que no dan nada pero nada piden a cambio, por que leen en tus heridas y las curan con sus miedos.

LaRataGris