Cien canciones

2 mayo 2008

Vivir en la Calle

La pequeña Glory conoce bien la calle. Desde que recuerda siempre ha estado en ella. Primero con su padre y luego con lo único que este le pudo dejar; una guitarra que ha conservado apesar de que a veces la necesidad le apretaba fuertemente el estomago.

Con ella aprendio que hay canciones y lugares para comer. Zonas en las que si tocas algo de los beatles te quedara para cenar sin necesidad de otra actuación.

Tambien le enseño a no sobreexplotar estos paraisos. Arruyarlos con suaves melodias sin resultar empalagosa, dejandoles descansar para que otro día le permitan volver a por más alimento. Por eso solo se acerca cuando tiene demasiada hambre. Mientras, intenta subsistir tocando en pequeñas cayejuelas, la música que a ella le apetece, sin preocuparse de si podra almorzar, sabe que ya lo hara en otro momento.

Dos Acordes.

Las tripas le rugían como la base rítmica de una mala canción comercial. Un ruído constante y monótono que no le dejaba concentrarse en otra cosa que no fuese tocar la pegajosa melodía que todxs aplauden. Toco sin pensar, sabiendo que cada acorde era una cucharada más con la que contentar a su fria barriga. Sacio su vacio e inmediatamente despues fue algo más profundo lo que le pidio alimento. Se sentó en un calle por la que practicamente no pasaba nadie. Extendio la funda de su guitarra por si caía algo, aunque esta vez no es lo que buscaba. Y sin pensar de nuevo, guiada esta vez por el corazón, comenzo a acariciar las cuerdas gastadas.

El placer fue mínimo. Al segundo acorde tenía un policia de público, pidiendole que se marchase- la mendicidad esta prohibida en esta ciudad.

– No es mendicidad- pensó sin ganas de discutir mientras recogía sus escasas pertenencias para buscar un sitio más tranquilo.

– Perdona- le saludo alguien demasiado bien vestido para ser de aquel barrio- te estaba escuchando y… bueno, creo que era una cancion maravillosa.

– ¿Solo dos acordes te han parecido tan extraordinarios?- Su tono era el de alguien no acostumbrado a los piropos- vale, pero no te emociones el resto era una mierda- dicho lo cual Glory dio por terminada la conversación. Ya estaba caminando cuando la misma voz volvio a detenerla.

– Espera. Deja al menos que me presente- El desconocido rebusco en el bolsillo interno de la americana para sacar una tarjeta que le acerca desde una cierta distancia- Me llamo Joan Gener, soy productor musical. A mi, me gustaría hacer algo con tu canción.

– ¿Y has venido a buscarme hasta aquí por que te gustaba mi canción?- No se percibe cambio alguno en la voz. Sigue estando ese recelo inicial, aunque poco a poco se va interesando por lo que el quiere contarle.

– Que va- se ríe- ni siquiera sabía que alguien como tu estaría por aquí. Han detenido a mi camello habitual y me tenia que buscar la vida como fuera. Ha sido toda una suerte el encontrarte.

Cien Canciones

La siguiente semana paso muy deprisa. Cambio el banco donde dormia por el suelo de una habitación. Le cortan el pelo, se lo tieñen, queman su ropa y la transforman de arriba abajo hasta que ya no es más que una victima de los tiempos que corren.- Querida, estas preciosa- Gene entra como una exhalación- vamos, el estudio esta esperando para grabar el disco hoy mismo.

– Pero,..- Intenta detener el vendabal- aún no has escuchado el resto de mis canciones, ni tan siquiera has acabado de escuchar la que tanto te impresiono,

– No hace falta, querida- empieza a arrastrarla hacia la puerta- con lo que he oído tengo suficiente.

En el estudio todxs la tratan demasiado bien. Es una estrella en ciernes y quieren contentarla.

– Adelante, querida, toca esos dos acordes mágicos que te sabes- abrumada comienza su canción sin hacer preguntas. Un la suena en la guitarra, luego re y la cortan- Perfecto, querida. Ahora Arturo te llevara al hotel.

– Pero,…- ya nadie le hace caso. Todxs corren de arriba a abajo como si tuvieran mucha prisa por acabar algo que ella no entiende.

Solo tiene la sensacion de que a esto se han reducido las más de cien canciones que ha compuesto a lo largo de su vida, a dos simples notas.

Disco de Oro

Un día se levanta y hay mucha gente en la habitación. Gene se acerca – Querida, por fin te despiertas- la empuja hacía un grupo de gente que no conoce- ya creíamos que te perderías tu propia presentación- y la deja alli en medio, sin entender de que va todo este circo que han montado mientras dormia.

Glory sonrie sin saber que decir. Las siguientes horas son de alabanzas hacia un disco que no recuerda haber gragado y preguntas por un supuesto romance con alguien del que nunca había oido hablar.

Cuando ya solo queda Gene en el cuarto este le empieza a apabullar hablando demasiado rápido como para detenerlo- Bueno- le dice- hemos conseguido el mejor grupo de hijos de puta para que no se deje dehablar de ti en un par de meses. Para dentro de dos días ya te tenemos contratado el número uno de la principal lista del país y el martes iras a recoger tu disco de oro y para el jueves sesión de fot…

– Pero, yo ni siquiera lo he escuchado.- le corta como puede

– Perdona, querida, tienes razón- se acerca a una estantería para coger una cajita cuadrada- aún no has escuchado la mezcla. Aquí tienes, ha quedado muy bien.

Al quedarse realmente a solas busca una minicadena y con miedo comienza a escuchar el cd. Todas las canciones le suenan iguales. Sus dos acordes con diferentes bases ritmicas en cada corte, aunque todas recurdan, ligeramente a unas tripas rugiendo. Esta vez no hay donde huir, solo una entrevista a las dos y demasiadas galas ya comprometidas.

El disco fue triple platino, todo un éxito que el productor intento repetir con el segundo trabajo. En el habían cambiado un sintetizador por una gaita eléctrica pero ya se había quemado la gallina de los huevos de oro. Solo le quedo vender la guitarra, que ya no quería volver a tocar, y mendigar en la ciudad prohibida .

LaRataGris.


Placebo de un día

1 mayo 2008

Placebo de un día


El pedo de su majestad

30 abril 2008

Aunque al principio nadie pareció darle importancia, la verdad es que la noticia había trastocado la vida en aquel humilde barrio. Lxs pobres comenzarón a engalanar sus chabolas con banderines, llenaron el suelo con confetti de colorines para que el rey, que había prometido ir, se sintiese como en una hermosa fiesta organizada para él. No importó que las banderas estuvieran descoloridas por el Sol de tanta celebración a sus espaldas, ni que los papelitos esparcidos perdieran enseguida su luz ensuciados por el barro de las calles. Era un día grande y nada podría estropearlo.

Llegaron primero lxs escoltas, que empezaron a aparcar en las inmediaciones incapaces de hacerlo en las diminutas callejuelas, no preparadas para limusinas. Cuando por fin el último coche de la caravana hizo su entrada, tres horas despues de su inicio, se bajó de él su majestad el rey, señorial y divino.

Saludó como si su brazo fuera un parabrisas en un día de lluvia, aceptando los vítores y alegrías que salían de la boca del pueblo. Todas las autoridades que se habían dejado caer por el evento, se aproximaron sumisas a inclinarse ante la regia figura e indicarle el camino- Por aquí, majestad.- Le señalaron el pasillo de manos que apartaban a la chusma para que él pudiese acercarse al estrado construido para la ocasión.

Sentado en el cómodo trono que un centro comercial cercano había cedido de su campaña navideña para la ocasión, escuchó uno por uno los discursos de los candidatos a alcalde. Las falsas promesas de una vivienda digna y maná para todxs. Se sintió un poco como un rey mago escuchando lo que los niñxs piden. Ya les desilusionaría después con los mingües regalos que les traería de su extensa lista.

A la tercera arenga, una presión comenzó a extenderse desde el estómago hasta el ano, un estremecimiento que le puso todo los pelos de punta mientras un sudor frío le bañaba del esfuerzo de intentar contener el pedo. Una mueca y una convicción le llevaron a expulsarlo, esperando que fuera silencioso y nadie se percatase de que el olor era por sus manos rojas. No hubo suerte.

El estruendo se esparció en una de las pausas que realizaba el comunicador, consiguiendo que el pequeño descanso de la voz fuese un parón definitivo en el que todas las miradas se posaron en su alteza. En dirección contraria a la que enfocan los cientos de ojos, desde su culo, el hedor se fue extendiendo por la barriada. Nauseabundo, penetrando por las fosas nasales de políticxs y desfavorecidxs, sin hacer distinción de raza, religión o credo. Un mutismo se adueñó de lxs asistentes, nadie se atrevió a pronunciar la primera palabra hasta que, finalmente, alguien salió al paso con una alabanza.- Qué aire más calido y puro, nunca había respirado una fragancia tan dulce.- Y como si nadie quisiese admitir la realidad, todxs siguieron la mentira, pues a los reyes no se les ha de contrariar aunque se tiren una ventosidad real.

Más tarde, en el lecho marital, junto a su mujer, el rey pensaba en lo que le había sucedido. Y con una pronunciación algo gangosa le comenta- ¿Sabes, reina? Lxs pobres no sienten el alivio de cagar. Hoy se nos escapó un pedete y estábamos algo avergonzado. Pero lo que nos es desagradable, para la plebe resulta delicado, casi divino.- Hizo una pausa para lanzar otro exhabrupto a través de su orificio rectal, esta vez sin la preocupación de la compañía- Nos creemos que fue la novedad lo que les hizo admirarlo. Nos somos un hombre del pueblo, así que ahora no sé qué hacer. No darles envidia con mi arte o dejar que lxs pobrecillxs disfruten con lo más cercano que pueden tener de tocar el cielo. Pero la reina no respondió, estaba enfrascada en el profundo sopor del alcohol y para ella esta conversación nunca existió.

Aquel año, nadie le preparó el discurso de Navidad al rey. Sólo pidió una fabada y que le dejaran improvisar.

LaRataGris

( Si tus peos huelen tan mal como los de un rey no los idolatres, derroca y anarkia.)


De lo recto y lo co_recto

29 abril 2008

De lo recto y lo co_recto


Jugar con la imaginación

28 abril 2008

jugar con la imaginación


Su vida en los osos del metro

27 abril 2008

Al principio no me fijé demasiado. Recuerdo que me hicieron gracia unas cabezas de oso, aunque quizá fueran osas, pintarrajeadas con spray negro por todas la paredes de la ciudad. S. Oso firmaba su autor, no entraré en si la firma sugería el género, yo lo imaginé hombre por todos estos años de educacion sexista.

Poco a poco fueron extendiéndose del extrarradio al centro, de una forma discreta, como si la casualidad fuera el motivo de su dibujante. Manchaban la monocromía habitual con colores cada vez más chillones, que impedían ignorarlos. Primero fue un marrón parduzco que se intensificó al rojo más hiriente. Estridentes verdes, y luego amarillos que parecían pedir que los mirase.

E igual que llegaron, en silencio, los borraron. Recubriéndolos con grises, apagaron la obra y abrieron la veda de caza. No quedó un solo animal, ni en el rincón más insospechado. Solamente el artista, también autodenominado oso, sobrevivió a la cruenta cacería. Tuvo suerte de que no le encontrasen, aunque es relativa cuando condenan tu trazo al mayor de los ostracismos.

En ese olvido, unicamente, podía ver la resistencia de restos esparcidos. Un ojo, una nariz que husmeaba entre los cadáveres masacrados. Hace nada descubrí unas pegatinas en las puertas de los metros. Sólo visibles cuando alguien las abre. Lo que no reconocí al principio, eran unos osos más angulados. Llenos de matices en su mirada. Uno se diría colocado, sorprendido, feliz, extrañado,.. y casi todos tristes por verse recluidos en el pequeño espacio del papel, o eso imaginé. Volvieron a multiplicarse, recordaron las paredes y fueron creciendo más y más en el colectivo de la gente.

Mostraban a un solitario, una familia feliz. osos albañiles cosntruyendo las paredes sobre las que los habían pintado, osos contra la guerra, enfrentándose a los gobiernos y a favor de la libertad. Cada vez más politizados sin que ningún partido los pudiese utilizar. Nadie sabe en qué se convertirán, ni el pintor conoce su futuro. Únicamente sabemos que alegran el paisaje, nos hacen pensar y a pesar de ser perseguidos sobrevivirán porque ya forma parte de la ciudad. Su autor vive en los dibujos del metro.

LaRataGris

oso


Sexo y violencia

26 abril 2008

Sexo y violencia


Huyendo a los cuentos de hadas

25 abril 2008

huyendo a los cuentos de hadas

Lo dibuje para ti, y ahora se que juntos atravesaremos el espejo.

Para Alicia.


Aprender a razonar

24 abril 2008

Aprender a razonar


Dada Yourself

23 abril 2008

Ayer decidí hacer un muñeco. Con caucho de eva para el cuerpo y una bola de corcho inmensa para el ojo que sera la cara. Dibujare su rostro con las pinturas que tengo para tela y le llamare Dada.

Dada uno, Dada dos, Dada tres,…

Ninguno de mis intentos parece querer quedar bien. Los prototipos se apilan en mi mesa de trabajo mientras no dejo de pensar en como podría hacerlo. Pinto su torso para luego recortar el patron y ver que no cuadra con el resto cuando intento montarlo. Así que busco por internet, alguna página donde te explique como hacerlo. Copio las formas que me marcan, calco cada arista, cada pliegue del esquema de la web y cuando voy a coserlo como me indican me doy cuenta de que no es tan sencillo. Pincho mis dedos aquí y allí, sangro hasta que ya estoy demasiado cansado

Dada veintiseis, Dada ventisiete, ventiocho,…

En una tienda de manualidades me aconsejan que empiece por algo más sencillo. Compro una cartulina sobre la que ya hay dibujado un muñequito. Es solo recortarlo y disfrutar la obra tras utilizar un poco de pegamento. Se me pegan las manos, me arranco la piel que no habia despellejado ya con la aguja. Me desanimo pero no lo suficiente.

Cuarenta, cuarenta y uno, …

Solo tengo que pintar el que he comprado. No es la figura que quería pero para empezar ya me va bien. Las sombras son las que mayor problema me dan, son como manchurrones sobre las grandes masas de color. El estress acumulado, la impaciencia por todo lo que no consigo.

Sesenta, y uno y ciento doce…

Pinturas nuevas. Doscientos hasta que finalmente cuatrocientos ventitres. Muñecos zombies observan mi Dada comprado. Perfecto, prefabricado. Diferente a mi idea inicial pero mejor de lo que me hubiese quedado a mi, hecho con la tecnica más sencilla, pedirle al dependiente que te lo envuelva para regalo. Dada Yourself. Lo ponen tan sencilo que o te conformas o te desanimas intentandolo.

LaRataGris. D.i.y.