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El clon muerto

25 enero 2016

Aunque ya no era el hombre del momento el doctor F conservaba cierto glamour de las estrellas de cine clásico.- un fuerte aplauso-el presentador lo recibe con algo de frialdad mientras le pide al público que sea totalmente efusivo.

– Siéntese- le señala un sofá que parece recién comprado. Con precisión robótica respira la primera pregunta, demasiado suave e intrascendente. Poco a poco el tono va subiendo hasta tenerlo acorralado por todos sus pecados.

– Cuando acepte venir- intenta que recapacite y vuelva a la amabilidad inicial- fue para hablar de mis actuales trabajos en el campo de la clonación.

– El doctor,- el Showman parece ignorar sus palabras. Se levanta con los brazos en cruz y una sonrisa forzada de ironía- el semidiós necesita buena prensa. ¿qué le ofrecemos en Variedad de vainilla?- el público de la doble V es explícitamente obsceno en gestos y sonidos. Entonces el regidor corta el alboroto con un movimiento rápido del brazo mientras Jimi regresa a su butaca-¿Dígame doctor, cuando volveremos a ver algo como lo de Hitler?

– Cometimos errores,- perdido intenta defenderse- en aquella época los clones eran considerados como objetos, eran desechables e hicimos muchas barbaridades. No todas fueron culpa de la empresa. La gente…

– Claro,- vuelve a interrumpirle- ustedes promovían un juego insano de asesinatos

– Eran clones

– ¿cómo?

-Digo- dudando- que…eran clones.

– Claro- ríe cínicamente- fue una lástima que después de ser clones adquiriesen su propia conciencia ¿verdad? Eso tiro por tierra toda su investigación.

– Bueno, eran dictadores- al principio nadie se quejó por poderle pegar un tiro a un hijo de puta.

– Pero luego nos volvimos blanditos¿no es cierto, doctor?- hace una pausa que no espera respuesta. En cuanto vislumbra una no le deja meter baza y sentencia- sabe que por su culpa, ahora tenemos un montón de Adolfitos con su bigote ridículo y bien repeinados pululando por ahí? ya no podemos dispararles en la nuca o nos convertiríamos en ellos ¿sabía eso, doctor?

-No- baja la mirada y el público se lanza como un lobo, a la yugular. Entonces el regidor retiene a la turba para que no molesten a los anunciantes. El doctor queda como un reflejo de lo que era, un cuerpo sin vida, el clon imperfecto de un recuerdo.

LaRataGris


Las sombras

14 abril 2014

– Jamas, por mucho que insistan, nos debemos al partido.- Todos eran bastante tajantes, como si su rotundidad les hiciese mejores personas, pero eran políticos. No existe mentiroso más compulsivo, no hay sobre la tierra peor engendro que uno de estos empeñados en su inocencia, jurando ser un servidor del mismo pueblo al que esta robando.
Últimamente la gente parecía muy sensible con este tema: vigilando, hablando, criticando… cualquier paso en falso servía para echarse encima y por eso era tan difícil tomar una decisión.- Aún no tengo candidato- se acercaban las elecciones y no parecía importarle- se presentara el partido. Sus ideas, sus valores, la moralidad que firmaron los fundadores en el ideario. La persona que lo traduzca en discursos no tiene importancia.- Siempre utilizaba frases cortas, directas, que no dieran pie a una nueva pregunta, tampoco podía hilvanar una coherencia más allá de un punto.
En su sombra, donde el también era una penumbra, la cosa cambiaba. Barajaba nervioso todos los nombres de sus compañeros. El que no estaba siendo investigado por malversación de fondos, lo estaba siendo por trafico de influencias o simplemente era odiado por quitarle el pan a los desfavorecidos para regalar caviar a quien ya tiene. Sin poder escoger ningún nombre dilataba la elección en el tiempo, rezando por que todo se solucionase sin necesidad de su intervención.- que nuestros enemigos no tengan carnaza sobre la que lanzarse.
– El partido- la maquinaria- garantiza la línea de trabajo- apoyaba sus silencios.- Independientemente de la cara que nos represente- fortalecía la idea- nuestro partido es guía espiritual.- Los hombres y mujeres fuertes de la dirección, sin importar lo corrompidos que estuviesen, se volcaron en la buena nueva. Se apartaron, se hicieron invisibles para que en los carteles solo se viese el azul corporativo y el eslogan: el partido, igual que siempre. Alguna promesa por incumplir: pan para todos, seguridad, un mundo sin enfermedades,… Un programa electoral lleno de las más altas expectativas. Cuando se demostrasen imposibles algún humano asumiría el error, se sacrificaría para que la enorme bestia llamada partido siguiese creciendo sin problemas, para que las sombras puedan continuar enganchadas a las tetas de la marrana.
Aunque, eso si, al final le pusieron rostro por aquello de las tradiciones.

LaRataGris