Poesía trivial

9 noviembre 2020

No hay nada peor para el poeta que verse encadenado a las palabras del hambre, cuando le exigen rectificar una rima y fingir un pensamiento que no le pertenece.

-Vigila cada paso, la dirección y el viento de libertad que escoges- le susurra Pepito Grillo con la fría hoja de una navaja acariciando su gaznate.

-Cuando eres parte de nuestra solvente familia- le recuerda el pragmático empresario- las apariencias lo son todo.

Y el asiente disimulando tristeza, simulando ardor por la pira funeraria.

– Ojala – quiere autoengañarse- resurja renacido como el ave Fenix.

Echa de menos su reclusión voluntaria, no quiere la prisión de un trabajo rimando tarjetas de cumpleaños y eventos varios. Prefiere el cálido frío de su casa, las voces melosas del hogar. Solo se siente un poeta fingiendo amor para que los enamorados compren colores y otros mentiras con las que amar, amad, más allá de lo que el querer permite.

Y finge y sonríe de verdad, esperando que esta vez el fuego no duela.

LaRataGris


El primer poema

3 febrero 2020

Para el primer poema escrito no existían rimas ni musicalidad. Carecía de reglas que lo encorsetasen. Sentimiento y algo de sangre.

Los poetas, no tenían ese nombre, troceaban su ser. Ya llegarían los tiempos de vestirlo todo con razón. En aquel entonces solo era verdad; era volar sin alas, aterrizar sin freno.

Un te quiero susurrado, odiar de forma desmesurada, describir el viento, las estrellas… la letanía de la muerte, un cerezo,… Mamut, alud.

Sin reglas respiraban y exhalaban lo bello y lo terrible. Todo estaba permitido.

-Fijémonos en la estructura, contemos el número de silabas. Ojo con los signos, institucionalicemos la belleza.

Siempre existe quien, carente de alma, prefiere encerrar las ideas en cárceles de normas. Es su forma de destacar, señalando al que libre decide no cumplir las férreas directrices, al que es poeta pero se le ha olvidado sacarse el carnet de manipulador de rimas. Así escribieron un quinto poema y el décimo e infinitos muy correctos, muy de poetas profesionales.

LaRataGris

atentos a la última norma de la poesía nos perdimos en no mirar todo el camino