El primer poema

3 febrero 2020

Para el primer poema escrito no existían rimas ni musicalidad. Carecía de reglas que lo encorsetasen. Sentimiento y algo de sangre.

Los poetas, no tenían ese nombre, troceaban su ser. Ya llegarían los tiempos de vestirlo todo con razón. En aquel entonces solo era verdad; era volar sin alas, aterrizar sin freno.

Un te quiero susurrado, odiar de forma desmesurada, describir el viento, las estrellas… la letanía de la muerte, un cerezo,… Mamut, alud.

Sin reglas respiraban y exhalaban lo bello y lo terrible. Todo estaba permitido.

-Fijémonos en la estructura, contemos el número de silabas. Ojo con los signos, institucionalicemos la belleza.

Siempre existe quien, carente de alma, prefiere encerrar las ideas en cárceles de normas. Es su forma de destacar, señalando al que libre decide no cumplir las férreas directrices, al que es poeta pero se le ha olvidado sacarse el carnet de manipulador de rimas. Así escribieron un quinto poema y el décimo e infinitos muy correctos, muy de poetas profesionales.

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atentos a la última norma de la poesía nos perdimos en no mirar todo el camino


Mi casha, mish mandatosh

22 octubre 2017

Mi casha, mish mandatosh

Menos intensidad en “Vota Charlie” en: Payhip o Comic Square


La partida

24 agosto 2015

El jugador Uno: amo y señor de las fichas, el tablero y los dados; tiene derecho a imponer sus reglas del juego.- Según observemos la evolución de la partida: los marcadores macroeconómicos, la economía sumergida a pequeña escala, la deriva y el devenir de las divisas internacionales, nos mostraran las instrucciones a modificar y las inamovibles, inapelables, internas, intrínsecas a nuestra naturaleza humana.

El resto de jugadores: amigos, conocidos o amigotes de Uno, le apoyaran, lo felicitaran el día de su cumpleaños y esperaran que las normas sean benévolas con ellos- jugador Uno sabrá ser agradecido-les alarga la vida con sus palabras.

El verdadero resto de los jugadores: Los desechos, dueños de la inútil suerte, obedecerán, acataran, agacharan la cabeza o…-Prefiero jugar a piedra, papel, tijera, lagarto, Spock- grita un cualquiera- Para eso sólo necesito la libertad de mis manos.

– Nueva regla- espeta Uno- les cortaremos las manos a las fichas estúpidas, disidentes.

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La lógica irracional

27 mayo 2013

Intuyes prohibido patinar, jugar a pelota, fumar y seis o siete pegatinas más, de esas en las que adivinar, con un dibujo tachado, lo que no hacer. En la ilustración una línea diagonal, roja, sobre unos patines en línea, he de suponer una extrapolación al resto de ruedas; simiopatines, patinetes, bicicletas o vete a saber que. Evidentemente, la pregunta es estúpida, somos listos, pensamos y, si no se puede una cosa tampoco el resto. Pero…

Las diez señales me indican cosas más o menos obvias, algunas lo son tanto que he de suponer que si no me lo muestra es que se puede realizar.- Rompa el cristal solo en caso de emergencia- sera que los asientos se permiten destrozar al gusto, puedo escupir, mear, golpear,… ¿ puedo ser irracional con todo lo que no me prohíban explícitamente o sobran las pegatinas, las normas y usamos el sentido común? Que exageración controlar y no molestarse en decir – hoy puedes pensar por ti mismo.

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La naturaleza del sol

10 mayo 2011

El sol seguía sus propias normas. Bailaba en el firmamento al compás de las leyes naturales. Iluminando, dando calor según le convenía. Cuando el ser humano se entero de que no servia a sus intereses se cabreo. Jamás había adelantado su salida o se había escondido antes de lo que el quisiera. Lo denunciaron ante la ley, pidieron su destitución, que pagase, que se doblegase a sus normas y siguiese estrictamente los horarios impuestos por las palabras del hombre. El día se alargaría, acortarían la noche y, de producirse cualquier cambio, el sol tendría que avisar con tres días de antelación.

Los jueces, también humanos, valoraron lo justo de la demanda, la aprobaron y enviaron a un grupo de personas a la montaña más alta del mundo. Desde ella le dirían al sol que es lo que tendría que hacer a partir de aquel instante. Subieron con megáfonos, pancartas y le gritaron bien fuerte. Cuando el sol paso de largo decidieron esperarle toda la noche. Al día siguiente, el resto de días que estuvieron allí, se repetía la escena. Constantemente el sol iba y venía y, si se enteraba de que estaban allí, los ignoraba muy bien.

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