La lógica irracional

27 mayo 2013

Intuyes prohibido patinar, jugar a pelota, fumar y seis o siete pegatinas más, de esas en las que adivinar, con un dibujo tachado, lo que no hacer. En la ilustración una línea diagonal, roja, sobre unos patines en línea, he de suponer una extrapolación al resto de ruedas; simiopatines, patinetes, bicicletas o vete a saber que. Evidentemente, la pregunta es estúpida, somos listos, pensamos y, si no se puede una cosa tampoco el resto. Pero…

Las diez señales me indican cosas más o menos obvias, algunas lo son tanto que he de suponer que si no me lo muestra es que se puede realizar.- Rompa el cristal solo en caso de emergencia- sera que los asientos se permiten destrozar al gusto, puedo escupir, mear, golpear,… ¿ puedo ser irracional con todo lo que no me prohíban explícitamente o sobran las pegatinas, las normas y usamos el sentido común? Que exageración controlar y no molestarse en decir – hoy puedes pensar por ti mismo.

LaRataGris


Escupe sobre mi jefe

29 octubre 2009

Sin nombres, no importa ni el mío ni el de la gente que me rodea, ni tan siquiera el de los que no conozco y fueron tan importantes en esta historia, nada debe relacionarnos.

El día tampoco lo especifícaré, no dejaba de ser como cualquier otro en el trabajo. Un lunes, un martes, miércoles, jueves, viernes o sábado, nada de esto hubiese sido distinto. Estaba en la tienda aparentando felicidad cuando entró un desconocido que vino directo hacía mi y me preguntó si yo era yo. Lo miré perplejo y le respondí que no podía convertirme en otra persona por mucho que lo intentase, así que no me quedaba más remedio que serlo. – No,- me dijo- quiero saber si tú eres LaRataGris.- En aquel momento sí que me quedé pasmado, ese era mi apodo, mi nick prefieren apodarlo ahora, y se suponía que nadie lo iba a saber a menos que yo se lo dijese, y de mis labios nunca había salido.

-Sí, soy yo pero…- antes de seguir hablando ya me estaba abrazando. Noté la mirada de mi superior en la nuca, insinuando que perdía el tiempo en lugar de vender, pero un susurro me tranquilizó. El desconocido murmuraba en mi oreja que entendía mis dibujos, que sabía lo que estaba pasando y que, aunque en realidad no podía ayudarme, sí que haría algo por mí. Luego se marchó sin darme más explicaciones y mi jefe se acercó para que dejase de contemplar las musarañas.-Si no tienes nada que hacer limpia aquellas estanterías, ya.

Estuve al menos una semana preguntándome cómo me había encontrado aquel señor. Supongo que dejé varias pistas a través de mis dibujos, pero la verdad es que no pensé que nadie se tomase la molestia de resolver el puzzle de mi identidad, no importa, como el nombre, como el día, … como tantas otras cosas que son nímias para esta historia. A partir de ahora solo interesa el Señor A… casi doy su apellido. Cada tres horas alguien preguntaba por la primera letra del abecedario, se le acercaba y le escupía al rostro. Y A, mi Amo contratante, se limpiaba hasta que a los ciento ochenta minutos aparecía por la puerta alguien distinto preguntando por él.

Un año entero así no hizo mi vida más sencilla pero sí más divertida. Por eso, quiero agradecer con esto, a nadie. Pues a nadie conozco y con nadie tracé ningún plan, ni formamos ningún grupo en ninguna red social para rascarnos mutuamente la espalda. Y, por su puesto, no quisiera insinuar que si tu jefe te putea, como a mí el mío, este sea un buen sitio donde dejar un comentario, pues yo soy un desconocido para él.

LaRataGris.