Nada

2 julio 2018

No hay nada en esta historia o no lo hay allí, donde tu estas.

Aquí no hay moraleja o, bueno ya me entiendes, no es su cometido principal. Eso si, tu debes sacarle todo el jugo que quieras.

A veces me sorprende ver como los cuentos basculan entre dos únicas posibilidades: el bien instaurado y el mal como enemigo del régimen.

-Todas las historias han de seguir el patrón- las voces se se alzan como una sola, exigiendo finales felices y narraciones sencillas- que el héroe evolucione- todo ha de cambiar para seguir siendo lo mismo. Como en la vida de los que exigen estímulos rápidos y de digestión idéntica. Cambian de lugar, de amigos y se creen evolucionados. Ellos quieren en la ficción la sensación de que no han malgastado cinco minutos de vida siguiendo un monolito insensible.

Revisad vuestros vidas aburridas, monótonas, desquiciantes. Está bien decir: ” las cosas son así”, pero no cuela mas allá de tus narices. No malgastes tu tiempo en cuatro lineas que, bien o mal escritas, son una ficción que puede que no quiera decir nada.

LaRataGris

Historias intrascendetes

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Joven infinito

14 noviembre 2017

Al joven infinito, o eso creía él, le quedaba mucha vida por delante. Había nacido apenas varios eones antes de que apareciese la humanidad. Esta se extinguiría mientras que él se mantendría en esa indiferencia que da la sensación de inmortalidad. Desaprovecharía cada segundo y, solo al final, comprendería lo vacuo de su ser.

Incluso aunque rozase la transcendencia el final jamas seria suficiente. Y es que, aunque se sienta eterno, solo es un segundo de la totalidad.

LaRataGris

Y un cómic finito,en: Payhip o Comic Square


Ignorantes consentidos

24 noviembre 2016

Ignorantes consentidos


Esperando sin hacer nada

25 diciembre 2015

Esperando sin hacer nada


El buscador de palabras

14 septiembre 2015

Todos conocían a Ismael. Se había convertido en toda una celebridad, a la que esquivar encantados, por su lengua larga, kilométrica. Para él no existía respuesta corta. Era un locuaz interlocutor que no parecía respirar entre palabra y palabra. Cogía carrerilla y hablaba, vaya si hablaba.

Aunque no siempre fue así. De pequeño se escondía en su mundo de magia y superheroes. Si alguien le preguntaba, si no podía evitarlo, respondía con un inaudible gruñido que hacía las veces de: si, no o tal vez. Dependiendo de lo estúpida que fuese la pregunta.

Su madre llegó a pensar que era mudo. Visitaba a médicos y logopedas sin demasiada fortuna. Consultó a todos los profesionales que pudo, incluso a los alquimistas que trabajan para las farmacéuticas y los vendedores de aire con títulos chamanísticos, hasta perder la esperanza. A punto de perder las fuerzas con las que continuar dio, por casualidad, con el buscador de palabras.

El buscador se sentaba frente al niño, callados los dos. Ismael lo observaba, miraba la habitación, los cuadros de perros peleando por un trozo de carne podrida, las figuras pasadas de moda sobre la estantería, los bolígrafos que había traído, al hombre de nuevo, el suelo sucio, el techo amarilleado, el buscador, un libro abierto sobre la mesa, las uñas mordidas, él, el reloj, la ropa,…y tres días así fueron suficientes- ¿por qué no dices…?-antes de que Ismael acabase la frase el buscador se abalanzó sobre ellas como si viese una cuerda salir de entre sus labios. Tiró de ella con todas sus fuerzas y tras las primeras salieron enganchadas en torrente- oye, ¿qué haces?, para, me estas vaciando, no, para, no quiero…mis palabras, mis preciosas palabras- dos semanas después, siendo un saco de piel y huesos no podía parar de hablar, para desdicha de sus conocidos.

– No podrías pararlo un poco- dijo su madre

– No es mi trabajo.- contestó el buscador- Ademas usted tiene lo que quería, aunque el siga sin decir nada.

LaRataGris


Doble y nada

14 mayo 2015

Doble y nadaDoble y nada 2


Cuestión de clase

23 abril 2015

Cuestión de clase