30 años de Kristal

1 junio 2017

30 años de Kristal

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A tres sesenta y cinco el poeta

15 diciembre 2014

El poeta gordo se sienta al amparo de la noche y escribe en su penumbra los sentimientos que no tiene. Finge palabras que no le pertenecen, que son unicamente la definición de un diccionario de términos barrocos y abigarradas florituras.

Sus poemas son como una máquina de metal fundido, con engranajes de cristal hueco donde ruge el hirviente líquido. Hermosa carcasa de lo que el valor debería permitir vivir sin necesidad de tanta parafernalia. Un arrullo, al final, de musas burlonas que le prometen la droga de la complaciencia, le engañan para tenerlo contento.

– Esto es vida- se frota el pene mientras deja escapar la realidad en una sombra. Se siente más gordo que poeta, por que vende barata su carne de soñador.

– ¿ A cuanto va el poeta?

– A tres sesenta y cinco el kilo, pero es un cantamañanas

LaRataGris


La lógica irracional

27 mayo 2013

Intuyes prohibido patinar, jugar a pelota, fumar y seis o siete pegatinas más, de esas en las que adivinar, con un dibujo tachado, lo que no hacer. En la ilustración una línea diagonal, roja, sobre unos patines en línea, he de suponer una extrapolación al resto de ruedas; simiopatines, patinetes, bicicletas o vete a saber que. Evidentemente, la pregunta es estúpida, somos listos, pensamos y, si no se puede una cosa tampoco el resto. Pero…

Las diez señales me indican cosas más o menos obvias, algunas lo son tanto que he de suponer que si no me lo muestra es que se puede realizar.- Rompa el cristal solo en caso de emergencia- sera que los asientos se permiten destrozar al gusto, puedo escupir, mear, golpear,… ¿ puedo ser irracional con todo lo que no me prohíban explícitamente o sobran las pegatinas, las normas y usamos el sentido común? Que exageración controlar y no molestarse en decir – hoy puedes pensar por ti mismo.

LaRataGris


Las fórmulas caducadas

14 febrero 2012

Mosca no sabía cómo había entrado. Seguramente pasó por una pequeña rendija, una puerta que se abrió y cerró en apenas un segundo y se la comió. Quedó atrapada en un lugar tan grande que podría haber fingido que era un mundo nuevo por descubrir. Pero, claro, aquel planeta estaba rodeado de cuatro paredes, le pesaba un techo y no corría aire o luz. Allí no podía ser feliz. Se sentía extraterrestre colonizando una tierra yerma, sin oxígeno ni las condiciones adecuadas para crearlo.

La única ventana que parece mirar el cielo azul esta protegida por un campo de fuerza invisible para mosca. Una vez y otra vez se lanza como una kamikaze, chocando la cabeza contra un enorme catacrok que no la lleva a ninguna parte.

Decide trazar planes distintos; coger carrerilla y estamparse en línea recta, zigzagueando, entrando en diagonal… da lo mismo, siempre llega a ese punto en el que vuelve a destrozarse contra la fría membrana que la retiene, siempre tiene que volver a gritar de rabia mientras busca otras formas de ir directa contra el cristal.

Mauricio la mira en sus intentos vacíos y, al final, conmovido, decide ayudarla. Atontada por los golpes es fácil de atrapar y enviarla con la fuerza, que ella no tiene, contra el mismo punto cerrado con idéntico resultado. No se desanima, motivado por la perseverancia de la mosca se inventa una forma de darle más impulso, algo loco que no parece que vaya a funcionar hasta que, montado, se sorprende con su complejidad. Tres tirachinas que rebotan, que activan un mecanismo basculante bajo el peso de mosca que, gracias a los innumerables cálculos, irá incrementando su velocidad y fuerza de manera exponencial, hasta poder traspasar la ventana.

De nada sirven los gritos de su madre pidiéndole que abra la puerta, Mauricio prefiere hacer variantes sobre el sistema contrastado. Así son las cosas que no le dan miedo, la mosca tendrá que seguir dándose cabezazos con la misma intensidad con la que los gobiernos rescatan bancos… hasta el fin de sus días.

LaRataGris